Un “laboratorio flotante” en Alicante: así navega Energy Observer con energía limpia
El catamarán, impulsado por renovables y con hidrógeno producido a bordo, hace escala técnica en el puerto entre dos borrascas y aguarda una mejoría del tiempo para zarpar hacia Lisboa

Marina Deportiva de Alicante recibe al Energy Observer, el “laboratorio flotante” que navega con energía limpia / Rafa Arjones
El catamarán Energy Observer, que estos días atrae miradas en el puerto de Alicante, no ha llegado por una visita turística. “Hemos hecho una escala técnica en Alicante, situada entre dos borrascas, para garantizar una navegación segura y realizar las comprobaciones necesarias antes de volver a salir a la mar”, explica su capitán, Jean-Baptiste Sanchez. La tripulación permanece a la espera de una ventana meteorológica favorable para zarpar, con el objetivo de llegar a Lisboa el 10 de febrero.
Lo singular del Energy Observer no es solo su silueta, con dos velas rígidas tipo ala de 12 metros con perfil aerodinámico, sino el concepto que pone a prueba, un sistema de navegación que combina energías renovables y el uso de hidrógeno producido a bordo. “Energy Observer es el primer buque energéticamente autónomo que utiliza una combinación de energías renovables y almacenamiento de hidrógeno para navegar con cero emisiones”, resume el capitán.
En cubierta, una parte de la electricidad llega desde la captación solar y el viento y el barco también aprovecha el propio movimiento. Cuando navega impulsado por el viento, una hélice hidrogeneradora convierte el desplazamiento en energía eléctrica, que se almacena en baterías. El propósito es sumar fuentes para no depender de una sola y poder gestionar la energía según el tiempo y la mar, priorizando seguridad y autonomía.
El hidrógeno nos permite almacenar energía y seguir navegando cuando el tiempo no acompaña
“Usamos la electricidad generada por el sol y el viento para separar el agua de mar en oxígeno e hidrógeno mediante un proceso llamado electrólisis”, explica Sanchez. Ese hidrógeno, una vez producido y almacenado, actúa como reserva energética. Permite mantener la propulsión con motores eléctricos cuando el viento cae o el sol no basta, apoyándose en una cadena que combina generación, almacenamiento y conversión de energía.
“Estas fuentes de energía son complementarias. El viento y el sol generan electricidad y el hidrógeno nos permite almacenarla para navegar cuando las condiciones no son favorables”, añade el capitán. La clave, insiste, está en la gestión: decidir cuándo gastar, cuándo guardar y cuándo producir, en función de la previsión y de lo que pide la navegación.
“El principal reto es gestionar de forma constante el equilibrio entre rendimiento, seguridad y optimización energética en función de las condiciones meteorológicas”, admite Sanchez. Por eso, una escala como la de Alicante, entre dos frentes, también forma parte del trabajo: revisar equipos, comprobar sistemas y ajustar previsiones para salir en el momento adecuado, sin comprometer seguridad ni consumo.
El mayor reto es equilibrar rendimiento, seguridad y optimización según la meteorología
Para quien se acerca al muelle, el impacto está en lo visible. Un catamarán que parece un prototipo, pero que opera como plataforma real de pruebas. “A los visitantes a menudo les sorprende descubrir que el buque produce su propia energía y funciona como un auténtico laboratorio flotante”, cuenta Sanchez. Las dos velas rígidas, además de aportar empuje, son una de las señas de identidad del barco por su presencia en cubierta y su aspecto de ala, y ayudan a entender por qué el Energy Observer llama la atención en Alicante.
La misión del proyecto, destaca el capitán, va más allá de completar millas. “El proyecto demuestra que es posible innovar, reducir nuestro impacto ambiental y replantear la manera en que producimos y consumimos energía”. Y remata el mensaje en clave de futuro: “Aún estamos a tiempo de actuar, combinando innovación, cooperación y respeto por la vida podemos construir un futuro sostenible y responsable”.
Mientras el parte meteorológico decide la hora de salida, el Energy Observer cumple en Alicante una parte esencial de su objetivo y convierte la curiosidad que despierta en una explicación comprensible sobre cómo funciona un barco que intenta navegar con cero emisiones. Su escala, breve y condicionada por el tiempo, sirve también como escaparate de una tecnología que busca abrir camino en el mar y demostrar que la transición energética no es solo un discurso, sino un conjunto de soluciones ya navegando.
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