De hacer deporte a hacer amigos: el gimnasio, el nuevo centro social en Alicante
El auge de los centros deportivos como espacios de encuentro redefine la vida social, especialmente entre las generaciones más jóvenes y los mayores de 50 años, que encuentran en ellos un lugar de comunidad y conexión

Entrenar, cuidarse y conocer gente: el fenómeno de los gimnasios en Alicante / Pilar Cortés
Hace apenas una década, los gimnasios en Alicante se consideraban lugares donde el esfuerzo solo se concentraban en alcanzar objetivos físicos. Sin embargo, cada vez más, los gimnasios no solo ofrecen máquinas y pesas, sino también un espacio para hacer amigos, compartir experiencias y crear comunidad. El cierre de la Fnac este fin de semana en Alicante, y la inminente transformación de sus instalaciones en un gimnasio, ejemplifica esta tendencia, lo que antes era un espacio cultural, ahora será un epicentro de relaciones sociales y deporte.
De hecho, en ciudades como Alicante, donde los gimnasios proliferan, la interacción se vuelve tan natural como las repeticiones de una rutina diaria. No se trata solo de entrenar, sino de compartir un estilo de vida y, en muchos casos, de crear comunidad. El fenómeno no es exclusivo de los jóvenes, como señala Carlos Cerdán, profesor de Sociología en la Universidad de Alicante y gerente de un centro deportivo en Playa de San Juan, es una tendencia al alza. "Estamos viendo dos grupos de edad muy diferenciados: los jóvenes y personas mayores de 50 años, que ven en el gimnasio un espacio para cuidar su salud. Las clases grupales son muy amenas, se liberan, hablan y terminan compartiendo más que solo su afición al deporte", apunta Cerdán.
Las clases grupales son muy amenas, se liberan, hablan y terminan compartiendo más que solo su afición al deporte
Así, en lugar de tener que organizar encuentros sociales con antelación, el gimnasio ofrece la ventaja de poder acudir de manera individual y dejar que las relaciones florezcan de forma gradual, sin la presión de la interacción inmediata que caracteriza a las redes sociales como Instagram o TikTok. "El gimnasio permite una aproximación gradual. No necesitas quedar con alguien previamente, simplemente te presentas, haces tus rutinas y, poco a poco, empiezas a interactuar con otros usuarios. En un contexto donde las redes sociales son el primer medio para establecer contactos, el gimnasio ofrece una forma menos intimidante de conocer gente", explica Elena Llorca, profesora de Sociología en la Universidad de Alicante.
No necesitas quedar con alguien previamente, simplemente te presentas, haces tus rutinas y, poco a poco, empiezas a interactuar con otros usuarios
El gimnasio como espacio de comunidad
En este nuevo contexto, los gimnasios se han convertido en verdaderos centros comunitarios, donde los lazos de amistad se fortalecen a través de la repetición de horarios, rutinas y clases eliminando las barreras de clases sociales o ideologías. "El gimnasio ha evolucionado para convertirse en un tercer lugar, entre el hogar y el trabajo, donde la gente se encuentra sin las presiones de otros espacios", explica Alba Navalón, profesora de Sociología en la Universidad de Alicante.
Además, las actividades extra como competiciones, cenas o eventos lúdicos se convierten en una excusa perfecta para estrechar lazos. "Nosotros organizamos eventos como los 'viernes de cervecitas' después de las clases", dice Javier, propietario de un box de crossfit en Alicante. "La gente viene aquí para entrenar, pero también para socializar. Nos esforzamos por crear un ambiente donde no solo se entrene, sino donde las relaciones personales sean una parte importante de la experiencia", comenta.
Hablas más con las personas, no solo sobre deporte, sino sobre muchas otras cosas. A veces, esas conversaciones se convierten en relaciones que van más allá del gimnasio
Una percepción que también tienen los usuarios como Marina Mancebo, una joven que reconoce cómo las clases, como el crossfit, permiten socializar de manera orgánica. "En clases con aforo limitado, como el crossfit, hablas más con las personas, no solo sobre deporte, sino sobre muchas otras cosas. A veces, esas conversaciones se convierten en relaciones que van más allá del gimnasio". De hecho, Mancebo relata que en su gimnasio, las actividades sociales no se limitan a los entrenamientos. "Se organizan cenas y eventos, lo que facilita aún más el contacto, es común quedar con los compañeros o con los monitores para tomar algo después de entrenar, y eso refuerza aún más las relaciones", explica.
El "box" de Crossfit como antídoto al aislamiento digital
En un mundo cada vez más digitalizado, donde las interacciones cara a cara han disminuido considerablemente, los gimnasios también ofrecen una alternativa a la soledad. "Hoy en día, las redes sociales facilitan la interacción superficial, pero no reemplazan la conexión humana real", señala Alba Navalón, profesora de Sociología. "El gimnasio actúa como un antídoto a la fatiga digital, ya que permite la presencia física y el contacto con otros", apunta la socióloga.
Cuando fallas en un ejercicio, o cuando sudas, compartes un momento de vulnerabilidad que genera empatía. Eso no sucede en las redes sociales
La teoría de la "intimidad táctil", propuesta por el sociólogo Erving Goffman, también es aplicable aquí: la vulnerabilidad compartida que genera el esfuerzo físico, como sudar o fallar en un levantamiento, crea una empatía inmediata. En este contexto, el gimnasio se convierte en un lugar donde las barreras sociales caen. "Cuando fallas en un ejercicio, o cuando sudas, compartes un momento de vulnerabilidad que genera empatía. Eso no sucede en las redes sociales, pero sí en un gimnasio, donde las personas se abren más", destaca Navalón.
No buscan solo resultados físicos, sino un espacio donde poder desconectar de la rutina y de las presiones de fuera
Este sentido de comunidad también tiene un componente emocional importante, especialmente para aquellos que buscan escapar de la rutina diaria o la soledad. "Hemos creado un espacio donde se respira comunidad", cuentan Sara García y Sandra Rico, fundadoras de un estudio de barre y pilates en Alicante. "A la gente, sobre todo los más jóvenes, les gusta sentirse parte de algo. No buscan solo resultados físicos, sino un espacio donde poder desconectar de la rutina y de las presiones de fuera. La respuesta ha sido espectacular", relatan estas emprendedoras.
Un espacio diverso
Además de ser un refugio para los jóvenes, los gimnasios también se han convertido en el lugar donde las generaciones mayores buscan recuperar o mantener su salud. Joaquín Abad, coordinador de un centro deportivo en Alicante, señala que "estamos viendo un repunte de gente joven, a partir de los 15 años, y también de personas mayores, especialmente mayores de 55 años. La demanda ha aumentado, y eso ha hecho que los gimnasios se adapten a un abanico de edades más amplio".
La demanda ha aumentado, y eso ha hecho que los gimnasios se adapten a un abanico de edades más amplio
Esto es aún más evidente en el caso de las mujeres, según relata Abad, que cada vez se sienten más cómodas incorporando el entrenamiento de fuerza a su rutina. Esta transformación ha sido posible gracias a la inclusión de nuevas modalidades de entrenamiento, como el crossfit o la calistenia, que atraen a personas de diferentes edades y capacidades. "Cada vez más, la gente se siente cómoda en el gimnasio, independientemente de su nivel de experiencia", asegura Abad.
La gente viene aquí buscando mejorar su condición física y su salud, ya sea por problemas de sobrepeso, postquirúrgicos o simplemente para mantenerse activos
Los gimnasios también se han diversificado para ofrecer opciones para todos los niveles de entrenamiento. "Nos especializamos desde el inicio en entrenamientos personalizados. La gente viene aquí buscando mejorar su condición física y su salud, ya sea por problemas de sobrepeso, postquirúrgicos o simplemente para mantenerse activos. Pero lo que ocurre es que, además de entrenar, también se establecen vínculos con otros", afirma Alfredo Duarte, entrenador personal en Alicante.
El cierre de la Fnac y la apertura de un gimnasio en su lugar subraya una tendencia creciente en la que los gimnasios se han convertido en centros sociales clave. Más que un lugar para mejorar la salud, los gimnasios hoy en día son puntos de encuentro donde surgen relaciones, se forjan amistades y se crea comunidad. Como destaca Elena Llorca, "ir al gimnasio te permite socializar de manera más natural y menos forzada que en otros lugares. Es un espacio donde las personas se encuentran sin tener que planificarlo previamente, y eso es lo que lo hace tan especial".
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