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El nuevo "Peret", un paso más cerca: el Ayuntamiento de Alicante valida la oferta de los Castillo

La Mesa de Contratación considera acreditada la solvencia de la empresa, que ya gestiona el hotel de la isla de Tabarca, el chiringuito de La Albufereta y el quiosco de la plaza Músico Óscar Tordera

El quiosco de Peret en la Explanada ya es historia

El quiosco Peret en la Explanada ya es historia / Alex Domínguez

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Alejandro J. Fuentes

Alejandro J. Fuentes

La reapertura del "Peret", un paso más cerca. El Ayuntamiento encarrila la adjudicación del quiosco ubicado en la Explanada y Hotel Boutique Tabarca SL, la empresa de los hermanos Castillo, se postula a hacerse con la explotación. Tras superar los últimos escollos técnicos, el contrato para la gestión de la heladería podría pasar por la Junta de Gobierno Local en cuestión de pocas semanas.

La adjudicación para gestionar el nuevo "Peret" estaba en el aire, después de que el Ayuntamiento reclamara a Hotel Boutique Tabarca SL (la empresa que presentó la mejor oferta) documentación complementaria para acreditar su solvencia, ya que los expedientes aportados hasta la fecha no habían resultado suficientes. A principios de diciembre, la Mesa de Contratación del Consistorio celebró una reunión en la que estaba previsto acreditar la capacidad económica de la oferta presentada por la mercantil, copropiedad del presidente de los hoteleros alicantinos, Luis Castillo, de un total de 4.023.523 euros para un periodo de siete años.

Sin embargo, la documentación registrada por la empresa no bastó a los técnicos municipales para dar por probada su solvencia. Por este motivo, se acordó requerir a la sociedad de los hermanos Castillo que adjuntara información extra sobre los trabajos realizados. Para ello, se le concedió un plazo máximo de 3 días hábiles, en los que debía indicar cuestiones adicionales como fechas concretas e importes detallados con el fin de seguir adelante con la adjudicación.

Finalmente, la Mesa de Contratación ha valorado que, con la nueva documentación aportada, se considera acreditada la solvencia técnica y profesional, a falta de un documento: el justificante del impuesto de sociedades. Por ello, y condicionado a la entrada de dicho comprobante, se propone la adjudicación a Hotel Boutique Tabarca SL, pudiendo ser adjudicado el contrato por la Junta de Gobierno Local en cuanto el Patronato de Turismo verifique los documentos entregados.

Lucha de pujas

En total, se presentaron siete candidaturas para hacerse con la concesión del espacio, aunque una fue descartada por incumplir las bases del concurso. Entre las seis admitidas, Hotel Boutique Isla de Tabarca S.L. encabeza la lista con la propuesta económica más alta.

La empresa que tiene ventaja para adjudicarse el contrato está gestionada por los hermanos Luis y Juan Carlos Castillo, que hasta ahora han estado al frente del hotel de la isla de Tabarca, cuya gestión volverá a recaer sobre ellos tras la renuncia de las dos primeras clasificadas en el proceso de licitación. Además, la mercantil del presidente de los hosteleros gestiona en Alicante el quiosco de la plaza Músico Óscar Tordera y el de la playa de Albufereta, aunque renunció el pasado año a la adjudicación del quiosco de Canalejas tras haber presentado una oferta de 1.046.140 euros.

Le siguen la UTE Sensai Restauración S.L.U. y Mundaka Helados S.L. (3.213.123,30 euros), Lunetoile Ocio 9 S.L. (2.720.947,72 euros), Nicolás Romero Vargas UTE (2.003.333 euros), Café Ole&Friends S.L. (1.839.985,14 euros) y Ondiba S.L. (1.293.565 euros). La concesión, que podrá prorrogarse hasta en dos ocasiones por tres años cada una, partía de un canon base de 1,26 millones de euros para el periodo inicial de siete años. El primer ejercicio comenzará con 170.000 euros y alcanzará los 191.447 euros en el séptimo año, al contemplar un incremento anual del 2 %.

La concejala de Ocupación de la Vía Pública, Cristina Cutanda, explicó que "Alicante está cerca de recuperar una heladería icónica de la ciudad, situada en un espacio emblemático y que forma parte de nuestra historia colectiva y personal". Cutanda añadió que en el procedimiento "se ha incluido como requisito obligatorio que la concesionaria trabaje con productos artesanos para continuar con la actividad tradicional desarrollada allí desde hace varias décadas".

Un histórico ahogado por las deudas

La empresa que hasta ahora explotaba la heladería acumuló deudas con la administración local de más de 130.000 euros por impagos repetidos en el canon y en la licencia de la terraza. Además, también sus extrabajadores le reclaman más de 200.000 euros en retrasos e impagos de nóminas, habiendo ya diferentes sentencias firmes que reconocen la deuda con los que fueran empleados del Peret.

En mayo de 2024, el Ayuntamiento ya trató de anular la relación contractual con el quiosco, para intentar que este cambiase de manos. Aunque el propietario manifestó su intención de ponerse al corriente de pago, no saldó su deuda, por lo que el Consistorio siguió adelante con el “desalojo”. Para ello, necesitaba un preceptivo informe del Consell Jurídic Consultiu de la Comunidad Valenciana, que llegó en julio de 2024. Sin embargo, fue notificado por error a la Universidad de Alicante, en vez de al gobierno local, por lo que no fue hasta enero de 2025 que el ejecutivo municipal retomó los trámites, que terminaron por bajar la persiana del Peret en abril de ese año.

Sin embargo, la historia del Peret ha estado ligada a la de Alicante desde principios del siglo pasado. Abrió sus puertas en 1916, en plena Primera Guerra Mundial, mediante una real orden por la que se adjudicaba a Vicente Richard Ballester la instalación de un quiosco de refrescos en lo que hoy es la Explanada, pero que entonces se llamaba Paseo de los Mártires, nombre que desapareció del callejero tras la Guerra Civil y fue recuperado más tarde para la carretera situada entre la propia Explanada y el puerto.

Pocas semanas después, un vendedor ambulante local de frutos secos llamado Pedro Fuster Iborra y conocido como "Pere el cacahuero" hizo una oferta por el quiosco. Vicente Richard la aceptó. Desde ese momento, el establecimiento pasó a vender refrescos, horchata, golosinas, frutos secos y similares.

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