Retratos urbanos
Conoce todas las teclas de la vida
Andrés Cremades, pianista, comercial y sindicalista, fue concejal en el Ayuntamiento de Alicante en las elecciones democráticas de 1979 en la candidatura del Partido Comunista

Imagen de Andrés Cremades López, en una calle de San Vicente del Raspeig.
Canta con los dedos. Ha tocado todas las teclas, las del piano y las de la vida. Un hombre polifacético: pianista, sindicalista; ingenioso. Fue fundador del sindicato Comisiones Obreras y activista frente al régimen franquista. Fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Alicante recién llegada la democracia bajo las siglas del Partido Comunista de España (PCE) en las elecciones municipales de 1979. Después repartió por medio mundo zapatos, alfombras y todo aquello que cayera entre sus manos. Sobre todo, generosidad.
Andrés Cremades López (Alicante, 1953) creció en calles de la Zona Norte y del centro de la ciudad lucentina. Estudió en los colegios San José de Carolinas y General Moscardó. Pero su pasión siempre fue la música. Aprendió solfeo y armonía en el Conservatorio Superior de Música Óscar Esplá. Optó por el piano. En el hogar familiar se vivía con intensidad la creatividad. El padre, Alí Andreu Cremades Moll (Alicante, 1924), fue una persona inquieta, versátil: autor de comedias, actor, músico, pintor, modisto; siempre enamorado de Alicante y de sus tradiciones. También fue policía municipal. La madre se llamaba Carmen, que además de Andrés tuvo otros dos descendientes: Mari Carmen y Alejandro.
Cuando era niño, en esa casa de aroma artístico y de tradición republicana, por las noches se escuchaban voces de locución de Radio Pirenaica, Radio París: «Mi familia siempre ha sido de izquierdas. Nunca me dejaron tener un balón», recuerda Andrés.
A los 14 años formó parte como organista del conjunto musical pop «Los Yandas», que actuó en verbenas en casi todas las plazas alicantinas y de poblaciones cercanas, siempre con el respaldo de un empresario dedicado al negocio de venta y alquiler de instrumentos musicales: José Savall Blanquer. Formaban parte del grupo, entre otros, el guitarrista Guillermo y el contrabajista Chiqui, ya fallecidos, como el viejo Savall. Ensayaban casi a diario en un almacén repleto de plátanos recién arribados de Canarias, que estaba situado en el barrio de Campoamor.
El joven teclista tuvo su primer trabajo estable en las entrañas de Correos, entre sacas y montañas de cartas con destino. Ingresó en el Partido Comunista en la clandestinidad, en 1971, mientras tocaba sus teclas en el conjunto musical «Strong», en la sala de fiestas «La Carreta». «El batería trabajaba en una fábrica de bombillas y me puso en contacto con Manolo Soriano (El Tarzán), un comunista convencido», asegura.
Su primera misión política fue crear el aparato de propaganda de la organización. En una planta baja alquilada de un edificio de la avenida de Aguilera, instalaron una multicopista y nuevos sueños. Andrés no imprimía: repartía por buzones panfletos, misivas y octavillas. La propaganda de los partidos democráticos era lo que más perseguía la policía en la languidez de la dictadura. Su tarea clandestina pasó desaperciba.
Ahí estuvo un tiempo «dormido». Luego formó parte de la directiva del Club Amigos de la Unesco. El domicilio familiar fue registrado un par de veces, tal vez por si algo escondía el muchacho en la caja de resonancia del piano. Dos años después cambió de oficio: trabajó en una franquicia de alquiler de coches situada en La Explanada. Seguía cantando con los dedos en el conjunto «The Peores» en salas de la Costa Blanca con el respaldo del visionario empresario Miguel Vidal Massanet.
Andrés Cremades regresó al negocio de Savall como responsable de la sección de pianos y órganos. También dio clases a principiantes. Un paréntesis profesional: la mili, como artillero en un cuartelillo de Cartagena. Algo de un año más tarde regresó a tocar las teclas del piano.
Pero regresó a la lucha. Fue el primer secretario general del sindicato Comisiones Obreras en la comarca de L’Alacantí con el apoyo de Miguel Segarra, Pascual Furundarena y Manolo Jiménez, entre tantos otros. Tal vez por cupo sindical, en las primeras elecciones municipales desde la reinstauración democrática, el 3 de abril de 1979, obtuvo acta de concejal por el PCE, junto a Salvador Fornés, Cita Reig Cruañes y Francisco López Tarruella. Tras ceses en el equipo por cuestiones diversas, aparecieron en ese grupo municipal José María Perea y Manuel Alcaraz.
1982. Los cuatro concejales del PCE del Ayuntamiento de Alicante, integrados en la línea «eurorenovadora», dimitieron y presentaron su baja como militantes, por disconformidad y discrepancias con la línea política de la formación comunista.
Nueva experiencia. Sin piano. Se metió a apoyar en sociedades anónimas laborales. Creó una empresa junto al economista José María Fernández Sánchez para ayudar y asesorar empresas de diversos sectores productivos. Tuvo que vender zapatos, alfombras y otros productos manufacturados por medio mundo, de puerto en puerto. Un trotamundos con de carpeta comercial revisando ventas, entregas y contenedores de muelle en muelle.
A la llamada de Antonio Fernández Valenzuela (expresidente de la Diputación Provincial ya fallecido), en 1991, Andrés se incorporó a Gráficas Díaz, como gestor. Ahí estuvo un par de décadas entre trabajos de impresión, pedidos, cuentas y cobros. Hasta su jubilación.
No paró. Otra misión. Ha sido líder vecinal en distritos de la zona norte de Alicante, como su amigo Luis Almarcha, «ante la pasividad de todos los partidos políticos con representación ante la opinión y la participación ciudadana en la gestión municipal». Opera como voluntario en los barrios más marginados, que no marginales de la ciudad, como en Colonia Requena, donde todavía queda en pie «El loro», la cantina de un hombre que fue posiblemente el alicantino más solidario con un multicultural vecindario, Antonio Colomina.
Andrés Cremades, casado con Ángela Monerris, tiene dos hijas, Ángela y Andrea. Y tiene un nieto, Alejandro, de diez años, que juega con el balón.
El jueves estuvo ensayando Andrés con su nuevo grupo, «Band Moos¡nshine», con sonidos de los años setenta de country y blues para nuevas actuaciones en directo en cualquier garito, cercano o de más allá.
Así es Andrés Cremades López. Conoce todas teclas, las del piano y las que entienden las personas.
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