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Un banco vacío en Doctor Gadea: adiós a Max, el hombre sin hogar que vivía entre libros en las calles de Alicante

Comerciantes y vecinos recuerdan a este hombre sin hogar de 79 años que durante años formó parte de la vida cotidiana del centro de la ciudad

El banco de Doctor Gadea queda vacío tras la muerte de Max, el hombre sin hogar que vivía rodeado de libros

El banco de Doctor Gadea queda vacío tras la muerte de Max, el hombre sin hogar que vivía rodeado de libros / Rafa Arjones

La imagen del banco vacío en la avenida Doctor Gadea resultaba este martes imposible de ignorar. Donde durante años se apilaron cartones, lonas y una llamativa colección de libros, solo quedaba el rastro de una limpieza apresurada y de la presencial policial. Max Jimeno, el "hombre de los libros", había fallecido durante la noche. Tenía 79 años y llevaba más de seis viviendo en la calle, en pleno corazón de Alicante.

La noticia se extendió rápidamente entre vecinos y comerciantes de la zona, acostumbrados a verle cada día ocupar el mismo banco, convertido con el paso del tiempo en su hogar. Su fallecimiento ha generado un profundo pesar en un entorno que lo sentía como parte del vecindario.

Una muerte que se produce en un contexto marcado por el aumento de personas que viven en la calle en Alicante y por la crisis de acceso a la vivienda que atraviesa la ciudad. Una realidad agravada por el encarecimiento de los alquileres y por polémicas recientes como la adjudicación de viviendas de protección pública. La historia de Max vuelve a poner el foco en una problemática estructural que va más allá de un caso individual.

Un banco como hogar

Max Jimeno dormía en Doctor Gadea desde hacía años, protegido por la balaustrada del paseo y, según la hora, por la sombra de un árbol. Allí pasaba las noches y gran parte de los días, siempre rodeado de libros. Nadie sabía con certeza cuántos volúmenes llegó a reunir, pero superaban con creces el centenar. Los rescataba de la basura, convencido de que aún tenían valor en una época en la que, como decía, "todo se lee en el móvil".

De cabello cano, Max explicaba en un reportaje reciente de INFORMACIÓN que cobraba una pensión, aunque insuficiente para afrontar el precio de una habitación y, al mismo tiempo, comer. Esa fue la razón que le empujó a la calle. A pesar de su situación, mantenía la esperanza de que su realidad pudiera cambiar. "Confío en que esta situación pueda arreglarse, porque la calle no es un lugar donde estar para siempre", reconocía Jimeno en septiembre.

Un banco vacío en Doctor Gadea: adiós a Max, el hombre sin hogar que vivía entre libros en las calles de Alicante

Un banco vacío en Doctor Gadea: adiós a Max, el hombre sin hogar que vivía entre libros en las calles de Alicante / Pilar Cortés

Un vecino más de Doctor Gadea

Para quienes trabajaban o vivían en la avenida, Max no era una figura anónima. Shirley Baptista, dependienta de una tienda cercana, relata que al llegar por la mañana y ver la funeraria, "nos hemos imaginado lo que había pasado". "Él siempre estaba ahí, era un vecino más, un señor muy tranquilo, no molestaba a nadie", señala Baptista. Esta dependienta explica que muchos vecinos y trabajadores de los locales le ayudaban con comida y destaca que "siempre estaba entretenido con sus libros, siempre leyendo".

Gloria García, también dependienta, cuenta que Max se acercaba de vez en cuando a pedir si tenían zapatos. "La gente le daba ropa y nosotras, cuando podíamos, le dábamos algún zapato", recuerda García. Este martes, al ver que no estaban sus pertenencias y que había presencia policial, la preocupación fue inmediata. "Es una pena, ya era parte del vecindario, todo el mundo le conocía, siempre estaba paseando", afirma, y añade que "era un buen hombre".

Como ella, Reme Martín subraya el vínculo que se había creado con el paso del tiempo. "Ese banco en Gadea era su casa y nos habíamos hecho a verle ahí todos los días", explica Martín. “Le cuidábamos entre todos los vecinos y comerciantes de la zona”, añade, y reconoce que al ver que no estaba y que acudían los servicios municipales "nos hemos temido lo peor".

En la misma línea se expresa Rocío, otra dependienta del entorno, que asegura que la ausencia de Max fue lo primero que les llamó la atención. "Nos ha parecido raro esta mañana cuando no hemos visto nada en el banco", comenta Rocío. "Siempre estaba con sus libros, era prácticamente un vecino".

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