Control de alimentos
Insuficientes plazas de inspectores veterinarios de matadero en Alicante
El Colegio Profesional critica que la Generalitat quiere cubrir con otros perfiles la falta de profesionales que supervisan el ganado antes y durante el sacrificio, así como la producción de derivados cárnicos

Imagen de un matadero / INFORMACIÓN
El control oficial de los alimentos en la Comunidad Valenciana está organizado desde hace décadas en torno a dos categorías profesionales dependientes orgánicamente de la Conselleria de Sanidad: el veterinario de área y el inspector de matadero, este último también vinculado funcionalmente a la Conselleria de Agricultura. Así se establece desde la entrada en vigor del Decreto 30/1988, que definió con precisión sus funciones y ámbitos de actuación.
Los de área se encargan de la seguridad alimentaria en establecimientos de diversa naturaleza —industrias alimentarias, bares, restaurantes, centros escolares, supermercados, lonjas pesqueras, salas de despiece, mercados o centros hortofrutícolas—. Además, se les requiere cuando se produce una intoxicación alimentaria, por ejemplo.
Por su parte, los inspectores de matadero supervisan el ganado antes del sacrificio, el proceso de sacrificio, el despiece, las condiciones de refrigeración, el transporte y la producción de derivados cárnicos dentro de los centros de sacrificio.
Todos llevan seguridad alimentaria pero su formación y especialización es distinta. En la provincia en total hay 95 veterinarios de salud pública.

Alimentos en un mercado / INFORMACIÓN
Sin crear plazas
Desde hace años, el Consell Valencià de Col·legis Veterinaris (CVCV) denuncia la falta de inspectores veterinarios de matadero. Sin embargo, en lugar de crear nuevas plazas, la administración ha optado por cubrir estas funciones con veterinarios de área, explican.
Ahora, la Generalitat ha presentado un proyecto de decreto para regular las condiciones especiales de trabajo y retribución del personal de Salud Pública que presta estos servicios, una iniciativa que la entidad considera necesaria, pero insuficiente.
El borrador introduce un complemento salarial para los veterinarios de área que trabajen en mataderos, sin tener en cuenta la cualificación ni las funciones propias de cada categoría. Además, contempla que, sin criterios objetivos y a discreción de los coordinadores, estos profesionales puedan asumir funciones exclusivas de los inspectores de matadero. El colegio profesional considera que esta medida pretende dar apariencia de legalidad a una situación que califica de irregular.
En sus alegaciones, el órgano colegial advierte que el texto no contempla la formación especializada exigida por la normativa europea y podría comprometer la eficacia de los controles oficiales en una materia tan sensible como la seguridad alimentaria. Asimismo, alerta de que generaría disfunciones organizativas, inseguridad jurídica y vulneraría principios básicos de la función pública como mérito, capacidad, igualdad, objetividad y transparencia.
Estrés laboral
Además, los veterinarios de área accederían a tareas para las que no han sido específicamente preparados, con el consiguiente aumento de responsabilidad y estrés laboral. Según el el Consell Valencià de Col·legis Veterinaris, funcionarios que accedieron a plazas concretas mediante oposición verían modificado sustancialmente su destino funcional sin criterios claros ni posibilidad de elección.
Aunque el colectivo valora positivamente la intención de regular el trabajo en festivos, nocturnidad, turnos y mataderos, considera que las retribuciones propuestas son inferiores a las de otros sanitarios con responsabilidades equivalentes y deben mejorarse. Más importante aún, insiste en la necesidad de crear nuevas plazas específicas en mataderos en lugar de mezclar funciones entre categorías.
Especialidades diferenciadas
El colegio profesional defiende mantener ambas especialidades diferenciadas por la formación específica exigida por la normativa europea y su impacto en la salud pública y la economía. Intercambiar responsabilidades —señala— sería tan incoherente como que un cardiólogo realizara funciones de traumatólogo.
Al malestar acumulado por años de precariedad en los horarios de matadero se suma ahora esta medida, por lo que el sector veterinario de salud pública no descarta movilizaciones o incluso una huelga si no se atienden sus demandas.
Finalmente, recuerdan que los inspectores de matadero deben manejar bases de datos específicas de la Conselleria de Agricultura, desconocidas en gran medida para los veterinarios de área.
De hecho, Salud Pública ya reconoce esta diferencia al disponer de bolsas de trabajo diferenciadas con formación específica. Como gesto de flexibilidad, el colegio propone que estas sustituciones solo se produzcan de forma excepcional, puntual, temporal y debidamente justificada.
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