Educación
La falta de educadora en un colegio de Alicante obliga a las familias a ir a cambiar pañales desde hace cinco meses
El centro y los progenitores critican las trabas de la conselleria a la inclusión en la escuela y la falta de atención de dos niños con autismo y una enfermedad rara

De nuevo la ausencia de educadoras en las aulas se ha convertido en un problema en Alicante. Desde hace ya cinco meses dos familias tienen que ir y venir del colegio varias veces al día para cambiar los pañales a sus hijos, debido a la ausencia de esta figura en el centro. La falta de personal está complicando la inclusión de una niña de apenas tres años con una enfermedad rara y de otro de cinco con un grado alto de autismo, pero también está haciendo insostenible el día a día de sus progenitores.
Esta vez ha ocurrido en el colegio Gastón Castelló, donde en el mes de octubre la educadora que tenían asignada solo para una hora y media al día se marchó a otro centro educativo y desde entonces la Conselleria de Educación no ha cubierto la plaza, según la dirección. El centro educativo está peleando por recuperar a este profesional, junto a las familias, con escritos a diferentes departamentos de la Administración autonómica, sin éxito.
"Al final van a tirar a mi hija del trabajo, porque tiene que salir casi todos los días para cambiar a su niña", lamenta la abuela de una de las alumnas que se ha visto afectada por la carencia de este recurso educativo, que por las necesidades específicas que tiene la alumna lo tiene adjudicado por Educación. Otra madre denuncia las dificultades para encontrar empleo en esta situación: "Tampoco puedo dejar a mi hijo al comedor porque necesita que lo ayuden a comer y sin la educadora no puede", lamenta.
Y es que las madres de estos dos pequeños, además de ir a llevarlos y recogerlos al colegio, tienen que ir como mínimo una vez a cambiarles los pañales, pero hay ocasiones en las que han sido dos o tres por la dificultad que tienen para controlar los esfínteres. En el colegio, los profesores aseguran que no dan abasto para poder atender esta necesidad, porque tienen a su cargo a otros 20 alumnos, pero además, sostienen que entre sus funciones no está el cambio de pañales.
Los familiares tienen que dejar sus trabajos a diario una o más veces para atender a sus niños

Una madre ayuda a su hijo, con necesidades especiales, a ir al aseo cada día en el colegio Gastón Castelló de Alicante / HECTOR FUENTES
Un centro singular
"Es una pena que no se atiendan las necesidades de los niños más vulnerables, ni que se pueda garantizar su inclusión en un colegio ordinario, porque debido a esta situación se hace más difícil la aproximación de estos alumnos al resto de compañeros", lamenta el equipo directivo de un centro, que, además, está considerado por la conselleria como singular, una singularidad que se le da a los colegios que están ubicados en una zona social, cultural y económicamente desfavorecidas, lo que implica que por ley pueda ser objeto de una dotación complementaria de recursos humanos.
A esto se suma que desde el día 2 de febrero, el centro se ha quedado sin fisioterapeuta para estos niños, y no ha recibido noticias de cuando podrían sustituir este puesto tan necesario para esta tipología de alumnos. Después de todo, la sensación que le queda a la comunidad educativa es de auténtico abandono institucional.
Desde la Conselleria de Educación han asegurado a INFORMACIÓN que está "en tramitación la creación de este recurso" y que con el objetivo de poder dar una solución se ha hablado con la Inspección "para dar cobertura con recursos propios mientras finaliza todo el procedimiento, que no es inmediato".
Educación asegura que la incorporación de la profesional está "en tramitación"

Una abuela cambia a su nieta los pañales en el centro educativo por la falta de educadora / HECTOR FUENTES
Las quejas por la falta de educadores es una constante por la tardanza en cubrir las bajas
Sin embargo, las quejas por la falta de educadora ha obligado en los últimos cursos a familias de otros colegios de Alicante a pasar por una situación similar, a dejar sus trabajos para ir a cambiar los pañales a sus hijos. El Enric Valor, San Blas, Óscar Esplá y Emilio Varela han sido algunos de los ejemplos.
La contratación de los educadores y educadoras compete a la Dirección General de Función Pública, porque se trata de personal no docente. Cada curso, la lentitud en la adjudicación de plazas genera malestar en los centros educativos porque los maestros no dan abasto para todo y menos si faltan docente, como también es ya tradicional en la provincia en las primeras semanas de curso, cuestión que sí que es competencia de la Conselleria de Educación. De hecho, los directores han venido reivindicando que la gestión de los educadores pase a manos de Educación para tratar de acelerar la incorporación de estos técnicos.
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