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Un Carnaval atípico en Alicante

La alerta naranja por fuertes rachas de viento obliga a aplazar el Sábado Ramblero y deja una imagen con pocos disfraces en las calles

La ilusión de Carnaval sigue viva en Alicante pese al vendaval

Jose Navarro

Sara Rodríguez

Sara Rodríguez

Un Carnaval atípico es el que se ha vivido este sábado en Alicante. El tradicional Sábado Ramblero, que cada año llena la Rambla de Méndez Núñez de disfraces, música y ambiente festivo, ha quedado deslucido por la alerta naranja activada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en toda la provincia por rachas de viento de hasta 90 kilómetros por hora.

Ante el riesgo meteorológico, varios ayuntamientos de la provincia, entre ellos el de Alicante, han optado por suspender la celebración para garantizar la seguridad ciudadana. La decisión ha dejado una imagen poco habitual en una jornada que suele congregar a miles de personas en el corazón de la ciudad.

Pese a ello, la fiesta no ha desaparecido del todo. En las principales zonas de ocio de la capital, como la calle Castaños, sus alrededores y la Explanada, aún se han podido ver grupos de personas disfrazadas que, con discreción, han decidido mantener sus planes a pesar de la alerta. Amigos caracterizados de Frank de la Jungla, bomberos o vikingos han aportado pequeñas pinceladas de color a un sábado marcado por la prudencia.

Un día que se vive en la calle

La retirada de veladores y terrazas, medida preventiva ante las fuertes rachas de viento, ha contribuido a reforzar la sensación de excepcionalidad. Los locales han concentrado a buena parte del público en su interior, ofreciendo una estampa inusual para un día que, en condiciones normales, se vive principalmente en la calle.

Tradicionalmente, el Sábado Ramblero arranca por la tarde con actividades y disfraces para los más pequeños y se prolonga por la noche con escenarios, música y ambiente festivo hasta bien entrada la madrugada. Este año, sin embargo, han quedado lejos los grandes y elaborados disfraces que suelen protagonizar la jornada.

No es la primera vez que la celebración se ve amenazada por la meteorología. El pasado año ya peligró por la previsión de lluvias, aunque finalmente pudo desarrollarse con normalidad. En esta ocasión, las luces de carnaval sí han permanecido encendidas en la Rambla, como único recordatorio visible de una fiesta que no ha podido celebrarse en plenitud.

Aplazado

Según informó el Ayuntamiento, el Sábado Ramblero, tanto la fiesta infantil como la adulta, se aplaza a la noche del próximo viernes 20. La reprogramación responde también a motivos logísticos, ya que el domingo 22 se disputa la trigésima edición de la Media Maratón Internacional y 10K Aguas de Alicante, cuyo recorrido transcurre por la Rambla de Méndez Núñez y exige un amplio dispositivo previo de montaje y señalización.

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