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Ya hay fecha para la apertura del nuevo “Peret” en Alicante

La Junta de Gobierno Local aprueba la adjudicación del contrato del quiosco de La Explanada

El quiosco de Peret en la Explanada ya es historia

El quiosco Peret en la Explanada ya es historia / Alex Domínguez

El antiguo quiosco “Peret” está más cerca de la reapertura. Este martes, en Junta de Gobierno Local, se ha aprobado la adjudicación del contrato relativo para explotar la tradicional heladería de La Explanada, que abrió sus puertas en 1916 y ha estado más de un siglo en funcionamiento hasta abril del año pasado.

El contrato ha sido adjudicado a la empresa Hotel Boutique Isla Tabarca SL, el aspirante que más puntuación obtuvo de las seis propuestas participantes. Esta empresa, copropiedad de Luis Castillo, presidente de los hoteleros alicantinos, ya gestiona el hotel de la isla de Tabarca, el chiringuito de La Albufereta y el quiosco de la plaza Músico Óscar Tordera.

La duración del contrato es de siete años, y en este periodo el adjudicatario deberá abonar un canon total de 4.023.523,38 euros, dividido en cantidades similares en cada una de las anualidades que oscilarán entre el mínimo de 541.212 euros en el primer año y el máximo de 609.492,62 euros en el último. El contrato ofrece, además, la posibilidad de dos prórrogas por un periodo de tres años cada una.

Ahora, la empresa cuenta con un plazo de diez días hábiles para formalizar el contrato y, a partir de ese momento, se compromete a la puesta en marcha de los servicios ofertados en un plazo no superior a tres meses. Eso quiere decir que el nuevo “Peret” debería estar funcionando no más tarde de los primeros días de junio.

El proceso

El Ayuntamiento encarriló la adjudicación del quiosco ubicado en la Explanada el pasado 28 de enero. La adjudicación para gestionar el nuevo "Peret" estaba en el aire, después de que el Ayuntamiento reclamara a Hotel Boutique Tabarca SL (la empresa que presentó la mejor oferta) documentación complementaria para acreditar su solvencia, ya que los expedientes aportados hasta la fecha no habían resultado suficientes. A principios de diciembre, la Mesa de Contratación del Consistorio celebró una reunión en la que estaba previsto acreditar la capacidad económica de la oferta presentada por la mercantil.

Obras en el quiosco Peret de La Explanada de Alicante.

Obras en el quiosco Peret de La Explanada de Alicante. / Alex Domínguez

Sin embargo, la documentación registrada por la empresa no bastó a los técnicos municipales para dar por probada su solvencia. Por este motivo, se acordó requerir a la sociedad de los hermanos Castillo que adjuntara información extra sobre los trabajos realizados. Para ello, se le concedió un plazo máximo de tres días hábiles, en los que debía indicar cuestiones adicionales como fechas concretas e importes detallados con el fin de seguir adelante con la adjudicación.

Finalmente, la Mesa de Contratación valoró a finales de enero que, con la nueva documentación aportada, se consideraba acreditada la solvencia técnica y profesional, a falta de un documento: el justificante del impuesto de sociedades. Por ello, y condicionado a la entrada de dicho comprobante, se propuso la adjudicación a Hotel Boutique Tabarca SL, pudiendo ser adjudicado el contrato por la Junta de Gobierno Local en cuanto el Patronato de Turismo verificara los documentos entregados.

Lucha de pujas

En total, se presentaron siete candidaturas para hacerse con la concesión del espacio, aunque una fue descartada por incumplir las bases del concurso. Entre las seis admitidas, Hotel Boutique Isla de Tabarca S.L. encabezaba la lista con la propuesta económica más alta.

Le seguían la UTE Sensai Restauración S.L.U. y Mundaka Helados S.L. (3.213.123,30 euros), Lunetoile Ocio 9 S.L. (2.720.947,72 euros), Nicolás Romero Vargas UTE (2.003.333 euros), Café Ole&Friends S.L. (1.839.985,14 euros) y Ondiba S.L. (1.293.565 euros). La concesión, que podrá prorrogarse hasta en dos ocasiones por tres años cada una, partía de un canon base de 1,26 millones de euros para el periodo inicial de siete años. El primer ejercicio comenzará con 170.000 euros y alcanzará los 191.447 euros en el séptimo año, al contemplar un incremento anual del 2 %.

La concejala de Ocupación de la Vía Pública, Cristina Cutanda, explicó que "Alicante está cerca de recuperar una heladería icónica de la ciudad, situada en un espacio emblemático y que forma parte de nuestra historia colectiva y personal". Cutanda añadió que en el procedimiento "se ha incluido como requisito obligatorio que la concesionaria trabaje con productos artesanos para continuar con la actividad tradicional desarrollada allí desde hace varias décadas".

Un histórico ahogado por las deudas

La empresa que hasta ahora explotaba la heladería acumuló deudas con la administración local de más de 130.000 euros por impagos repetidos en el canon y en la licencia de la terraza. Además, también sus extrabajadores le reclaman más de 200.000 euros en retrasos e impagos de nóminas, habiendo ya diferentes sentencias firmes que reconocen la deuda con los que fueran empleados del Peret.

En mayo de 2024, el Ayuntamiento ya trató de anular la relación contractual con el quiosco, para intentar que este cambiase de manos. Aunque el propietario manifestó su intención de ponerse al corriente de pago, no saldó su deuda, por lo que el Consistorio siguió adelante con el “desalojo”. Para ello, necesitaba un preceptivo informe del Consell Jurídic Consultiu de la Comunidad Valenciana, que llegó en julio de 2024. Sin embargo, fue notificado por error a la Universidad de Alicante, en vez de al gobierno local, por lo que no fue hasta enero de 2025 que el ejecutivo municipal retomó los trámites, que terminaron por bajar la persiana del Peret en abril de ese año.

Sin embargo, la historia del Peret ha estado ligada a la de Alicante desde principios del siglo pasado. Abrió sus puertas en 1916, en plena Primera Guerra Mundial, mediante una real orden por la que se adjudicaba a Vicente Richard Ballester la instalación de un quiosco de refrescos en lo que hoy es la Explanada, pero que entonces se llamaba Paseo de los Mártires, nombre que desapareció del callejero tras la Guerra Civil y fue recuperado más tarde para la carretera situada entre la propia Explanada y el puerto.

Pocas semanas después, un vendedor ambulante local de frutos secos llamado Pedro Fuster Iborra y conocido como "Pere el cacahuero" hizo una oferta por el quiosco. Vicente Richard la aceptó. Desde ese momento, el establecimiento pasó a vender refrescos, horchata, golosinas, frutos secos y similares.

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