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Viviendas de cañizo y abandono: la historia detrás del fuego en el barrio Miguel Hernández de Alicante

El autor de 'Pequeña historia de Alicante y sus barrios', Alfredo Campello, explica el origen de uno de los núcleos urbanos más conocidos de la capital alicantina

Tres vecinos y seis policías asistidos por inhalación de humo en un incendio que afecta a cinco viviendas en el barrio Miguel Hernández de Alicante

Tres vecinos y seis policías asistidos por inhalación de humo en un incendio que afecta a cinco viviendas en el barrio Miguel Hernández de Alicante / Rafa Arjones

Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

Alfredo Campello, autor de 'Pequeña historia de Alicante y sus barrios' explica el origen (y proyección de futuro) del barrio Miguel Hernández de Alicante en el que ayer, un devastador incendio se llevó por delante uno de los bloques ubicados en la calle Pavía. Las construcciones antiguas, con elementos de madera y techos de cañizo, hicieron que el fuego se reprodujera con mayor virulencia. Hoy, en un contexto de incertidumbre e imposibilidad de acceso a una vivienda digna por parte de muchas familias de Alicante, el horizonte se plantea para estas familias con aún más interrogantes. Pero, ¿cómo se planteó en su día este grupo de viviendas sociales del antiguo barrio de José Antonio?

El origen de un barrio

"El barrio fue proyectado a finales de los años 40 como Grupo de Viviendas Sociales de Benalúa", señala Campello. Un proyecto que correría a cargo de los arquitectos Miguel López y Antonio Serrano Peral y que partió de la idea de construir 280 viviendas que pronto quedaron cortas: se acabaron construyendo un total de 632.

Construcción del barrio Miguel Hernández, antiguo José Antonio.

Construcción del barrio Miguel Hernández, antiguo José Antonio. / INFORMACIÓN

Para la construcción, comenta, "se adquirieron terrenos a Ind. Textiles Alicantinas, a Francisco Cloquell y se ganó terreno cegando el barranco de Benalúa", para ello el Ayuntamiento cedió los terrenos al Estado y el Patronato Provincial de Vivienda Francisco Franco a través de la conocida 'Obra sindical del Hogar', que se encargó de la obra. Alfredo Campello cuenta cómo "en noviembre de 1951 comenzó el replanteo de las obras. En marzo de 1954 se entregaron las primeras viviendas, siendo inaugurado oficialmente el 18 de julio de 1955 con el nombre de barrio de José Antonio".

Una última reforma en los años 80

Las últimas viviendas de este proyecto se construyeron sobre el cegado barranco de Benalúa y se entregaron en 1957. " Pocos meses después estas viviendas comenzaron a agrietarse y tuvieron que ser derribadas", señala Campello que también apunta a la última reforma del barrio: en la década de los 80: "La última reforma del barrio data de la década de 1980 cuando fue reurbanizado, se repararon y pintaron los edificios y se crearon las pistas deportivas en terrenos resultantes del derribo de los bloques ruinosos".

Un nuevo nombre

Hizo falta la Ley de Memoria Histórica para que se cambiaran ciertas denominaciones franquistas de la ciudad: el barrio de José Antonio y la División Azul, ahora Miguel Hernández y María Yolanda Escrich Forniés, respectivamente, fueron dos de estas zonas rebautizadas. Hoy por hoy, el barrio sigue en obras de rehabilitación, paralizadas en 2022 tras su inicio en 2021.

En noviembre de 2023 se reanudaron las reformas hasta hoy. En total, 72 años de historia de un barrio que ayer vio arder parte de sus viviendas en un virulento incendio. Los residentes recriminan el "abandono" que hoy por hoy vive el barrio: "Hay una serie de funcionarios que saben lo que tienen que hacer y lo que no hacen", señalaba Lisardo Gabarre, presidente de la asociación de vecinos Sol d'Alacant del barrio Miguel Hernández.

Los vecinos y el tiempo echan la culpa a la dejadez y el abandono de un barrio a pocos metros de una de las zonas más cotizadas de Alicante capital: viviendas con techos de cañizo antiguo" adecentadas" mediante arreglos que los vecinos apañan como pueden al lado de pisos en urbanizaciones de precios inalcanzables para un sueldo medio. Las dos caras de una misma moneda con unas víctimas que son las de siempre.

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