La Explanada de Alicante: el paseo que dibuja la historia de la ciudad entre teselas y palmeras
De baluarte defensivo a icono turístico internacional, la Explanada resume la memoria colectiva de Alicante

Vídeo | Así es el paseo de la Explanada de Alicante en "La calle es nuestra" / Alex Domínguez
Hay espacios que no necesitan presentación. En Alicante, la Explanada es uno de ellos. Junto al Castillo de Santa Bárbara, conforma la postal más repetida de la ciudad y el lugar al que regresan, una y otra vez, vecinos y visitantes. Es punto de encuentro, escaparate turístico y escenario de celebraciones. Pero también es memoria, debate y, en los últimos años, motivo de preocupación por retrasos en la adjudicación del antiguo Peret y la ausencia de sus sillas. En esta nueva entrega de la serie de reportajes «La calle es nuestra», INFORMACIÓN pasea por la Explanada para detenerse en su historia, su presente y en las voces que la habitan.
Antes de convertirse en el paseo que hoy recorren miles de personas cada día, este frente marítimo tuvo una función muy distinta. En este punto se situaba el baluarte de San Carlos, una estructura defensiva integrada en el sistema amurallado que protegía a Alicante de posibles ataques por mar. Además, durante siglos fue el Malecón de Alicante, un lugar funcional, pegado al puerto. La popularidad del lugar fue tal que quedó inmortalizado en el Himno de Alicante: "És la millor terra del món, així un poeta ‘eu’ va dir. ‘En’ el passeig del Malecó no haurà qui puga competir". No fue hasta el siglo XIX cuando el enclave empezó a adquirir la fisonomía actual, gracias a un proyecto urbanístico impulsado por el entonces gobernador civil Perfecto Manuel de Olalde. De hecho, el primer nombre oficial del paseo fue Paseo de Olalde.
Esto es lo mejor que tiene Alicante, es un espacio emblemático de la ciudad
Para muchas generaciones, la Explanada ha sido siempre el corazón de la ciudad. "Esto es lo mejor que tiene Alicante, es un espacio emblemático de la ciudad", afirma Paqui Martínez, vecina habitual del paseo. Carmen García resume esa sensación de permanencia: "Era básicamente como está ahora, los kioscos mucho más antiguos, más bonitos, y yo la Explanada la recuerdo siempre igual". "Cuando yo era jovencilla aquí era donde se ligaba y ahora, pues es de paseo", relata Mari Carmen Rodríguez. Aunque los recuerdos de este paseo también pasan por momentos más actuales: "He disfrutado mucho los paseos que nos dejaban dar en la pandemia y que entonces estaba solitaria y era para mí sola", asegura Pilar Sala, de paseo por la zona.
Si hay un elemento que distingue a la Explanada a nivel internacional son sus teselas. El actual mosaico fue impulsado por el alcalde Agatángelo Soler y ejecutado entre 1958 y 1959. El diseño, obra del arquitecto Miguel López, se inspiró en el paseo marítimo de Copacabana, en Río de Janeiro, aunque también guarda similitudes con la plaza del Rossio, en Lisboa.
Cuando yo era jovencilla aquí era donde se ligaba y ahora pues es de paseo
El resultado es un mosaico ondulante que evoca las olas del Mediterráneo, compuesto por alrededor de seis millones y medio de teselas de mármol de cuatro por cuatro centímetros. Tres colores, rojo Alicante, crema Marfil y negro Marquina, extraídos de canteras de la provincia, dibujan esa alfombra que produce un efecto óptico inconfundible. "Es muy bonito, muy significativo para la ciudad de Alicante y para todo el mundo, porque creo que ya se conoce de forma internacional", señala Carmen García.
Inversiones
La cercanía al mar, el paso constante de peatones y el crecimiento de las raíces de las palmeras ha obligado a intervenir en el pavimento en varias ocasiones. Entre 1991 y 1993, con Ángel Luna como alcalde, se acometió una importante restauración. En 2009, coincidiendo con el 50 aniversario del mosaico, se realizaron nuevas obras de mejora.
He disfrutado mucho los paseos que nos dejaban dar en la pandemia y que entonces estaba solitaria y era para mí sola
"Yo tengo una tesela de las antiguas, uno de cada color, de los que daban de regalo con el periódico INFORMACIÓN", asegura Concha Oliva. Como ella, Julio Rodríguez, pintor habitual de la Explanada, recuerda aquellos trabajos: "Cuando vine estaban arreglándolo, estaban reformando, pero siempre igual".
En 2024 se culminó la peatonalización del fondo de saco de la Explanada, una actuación largamente esperada y no exenta de retrasos. Carmen Esteve celebra el resultado: "Me encanta como está ahora, se puede disfrutar más todavía".
Junta a las teselas, son sus cuatro filas de palmeras, unas 360 en total, las que son seña inconfundible del paseo. Se suele decir que hay una por cada día del año. Estas palmeras han sido parte inseparable de la imagen del paseo, pero también un problema técnico por sus potentes raíces, que han levantado el pavimento en distintos puntos y han generado debates sobre su conservación.
A su sombra, otro elemento emblemático: las sillas de madera. Sencillas, móviles y muy demandadas, forman parte del paisaje sentimental de la Explanada. En estos momentos no se encuentran en el paseo, a la espera de la renovación del contrato municipal de mantenimiento de parques y jardines, según indican desde el Ayuntamiento. Cuando están en el paseo, sin embargo, es habitual que desaparezcan, a menudo obra de "amigos de lo ajeno".
Yo tengo una tesela de las antiguas, uno de cada color, de las que daban de regalo con el periódico INFORMACIÓN
"Lo de las sillas estaba muy bien, pero parece que ha desaparecido, es una pena", lamenta Carmen Esteve. Pilar Sala coincide: "Eran un patrimonio que tenía la Explanada en la cual disfrutaban las personas mayores, nos gustaría que volvieran las sillas".
Hoy, la Explanada es uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. Las terrazas y restaurantes adaptan sus cartas a un público internacional y el flujo de visitantes es constante durante todo el año. «Hay muchos turistas, sobre todo mucho extranjero. De Rusia, de Ucrania, Alemania... No te aburres nunca, siempre están pasando cosas en la Explanada» explica Lidia Martínez, camarera de un local de restauración en el paseo.
Entre teselas y palmeras, los móviles se levantan para capturar la imagen icónica del paseo. Robert Wilson, turista británico, es uno de ellos. "It’s beautiful, isn’t it? I like the optical illusion" (Es precioso, ¿no lo es? Me encanta la ilusión óptica)", asegura. Carmen Baeza, visitante de Torrevieja, señala que esta "es la foto que suele salir de promoción de la ciudad"-
Presidiendo la Explanada se alza la Casa Carbonell, construida entre 1922 y 1925 por el arquitecto Juan Vidal Ramos por encargo del empresario Enrique Carbonell, aunque él no llegó a residir en ella. Hoy es uno de los edificios más fotografiados de la ciudad. En pleno paseo se encuentra también el auditorio al aire libre conocido como La Concha, nacido como espacio para la banda municipal, aunque también para otras citas. Y desde 1983, la Explanada alberga también el Real Liceo Casino de Alicante, inaugurado por el rey Juan Carlos I.
El histórico kiosco Peret, abierto en 1916, es otro de los símbolos del paseo. Famoso por su horchata y helados, atraviesa ahora una nueva etapa tras el fin de su concesión. "Ahora está cerrado, parece ser que ya le van a dar la concesión a alguien, no lo sé. He leído que estaba a punto, no sé si se llamará Peret o no, pero es el kiosko", comenta Concha Oliva. Se espera que el local abra, de nuevo, antes de Hogueras.
Lo de las sillas estaba muy bien, pero parece que ha desaparecido, es una pena
Pero la Explanada no es solo ocio. En 1844, en este espacio fueron fusilados veinticuatro participantes de la rebelión liberal liderada por el coronel Pantaleón Boné. El tramo pasó a denominarse Paseo de los Mártires de la Libertad y este año se ha recuperado la placa que recuerda aquel episodio histórico.
El arte también tiene presencia permanente. Una escultura dedicada al pintor Emilio Varela y el grupo escultórico donado por la Casa de Francia conviven con artistas urbanos que llenan de color y música el paseo. Julio Rodríguez, con 85 años, sigue pintando. "Me gusta pintar, tengo ya 85 años, pero voy a seguir pintando mientras pueda", apunta.
Aunque la expresión artística ya no está presente como antes. Durante casi medio siglo, el mercadillo conocido como el de los "hippies" formó parte del paisaje. Hoy se ha trasladado a la zona de la Lonja del Pescado tras un acuerdo municipal con vecinos y comerciantes del paseo. "Yo creo que tampoco nos molestaba tanto, pero lo último que había sí porque ya no era el mercadillo de los puestecitos que eran artesanos", destaca Carmen García.
Me gusta pintar en la Explanada, tengo ya 85 años, pero voy a seguir pintando mientras pueda
La Explanada también es escenario festivo. Aquí se planta la hoguera Explanada, que este 2026 volverá a competir en categoría Especial, como ya hiciera en 1984 bajo el nombre Explanada–Antigua Orán. Y por aquí discurre la Semana Santa alicantina, del Domingo de Ramos, con el paso de «la burrita», al de Resurrección, con el Resucitado y la Virgen de la Alegría.
La Explanada, para los alicantinos, sigue siendo parte esencial de su identidad y en "La calle es nuestra", también lo es.
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