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Marcela, una argentina afincada en Benalúa, habla sobre Alicante: "Vivir en un lugar donde el 90% de la gente está feliz es un plus"

Enumera las razones por las que se quedó "profundamente enamorada de la ciudad"

Así es la calle Foglietti de Alicante, una de las más populares de Benalúa.

Alex Domínguez

Tomar la decisión de dejar atrás el país de origen nunca es sencillo. Implica despedidas, incertidumbre y la necesidad de empezar de nuevo en un entorno distinto. Para muchos argentinos, España se ha convertido en uno de los destinos preferidos en los últimos años, pero dentro del mapa español hay ciudades que conquistan por algo más que las oportunidades laborales. Alicante es una de ellas.

"Cuando llegamos a Alicante nos enamoramos"

Marcela es argentina y lleva varios años residiendo en la capital alicantina. Concretamente en el barrio de Benalúa, del que está "profundamente enamorada". Su historia comenzó con un viaje exploratorio. “Nos vinimos a España a investigar”, recuerda. “Llegamos a Barcelona, alquilamos un coche y nos pusimos a bajar”, explica sobre aquel primer recorrido por la costa mediterránea. “Paramos en Cambrils, en Tarragona, en Castellón, en Valencia, en Benidorm, en Altea y cuando llegamos a Alicante nos enamoramos”. La decisión fue inmediata. “Fue decir: es este el lugar, este es el sitio porque no queremos buscar nada más”, cuenta.

Tras ese primer flechazo con la ciudad, Marcela y su familia regresaron a Argentina debido a la pandemia. “Volvimos a Argentina por la pandemia”, explica. Sin embargo, la idea de Alicante seguía presente. Cuando la situación sanitaria lo permitió, retomaron el plan inicial. “Y ya cuando volvimos nos instalamos en Alicante”, resume.

Vista aérea de la ciudad de Alicante, con el castillo de Santa Bárbara al fondo, en este 2025.

Vista aérea de la ciudad de Alicante, con el castillo de Santa Bárbara al fondo. / Alex Domínguez

Cuando se le pregunta qué la enamoró de Alicante, la respuesta es casi automática y encadena imágenes muy concretas: “El clima, la gente, el castillo, el mar, el puerto, el mercado”. Para Marcela, la ciudad combina elementos de una gran capital con una escala más manejable. Lo define como “la simplicidad de una gran ciudad pero como una muestra gratis, como en pequeño”. Esa mezcla entre servicios, actividad y cercanía es uno de los factores que más valora en su día a día.

La ciudad de los 15 minutos

También menciona una idea que ha escuchado en varias ocasiones: “Dicen que es la ciudad de los 15 minutos, que en 15 minutos estás en todos los sitios que necesites llegar. Y realmente es así”. Esa accesibilidad, asegura, facilita la vida cotidiana. Alicante, en su opinión, es “una ciudad superimportante, muy llena de gente”, pero con una particularidad que la distingue de otras urbes más congestionadas.

“Si bien hay muchísima gente, está distribuida”, explica. A ello se suma un rasgo que considera determinante: “La mayor parte de la gente que vive acá son turistas. Entonces, ese clima que te brinda el turismo de alegría, descontracturado, de estar paseando y disfrutando, eso se respira. Se contagia”. Esa atmósfera relajada y luminosa influye, según Marcela, en la forma en que se vive la ciudad.

Para ella, la conclusión es clara: “Vivir en un lugar donde el 90% de la gente que está circulando está feliz es un plus”.

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