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De reventados a prometidos: el momentazo de una pareja alicantina en HYROX Bilbao

El pasado 8 de febrero, a solo unos días de San Valentín, una competición se transformó en pedida de matrimonio

Una pareja alicantina convierte el HYROX Bilbao en el escenario de una pedida

Una pareja alicantina convierte el HYROX Bilbao en el escenario de una pedida / INFORMACIÓN

C. Suena

C. Suena

Hay parejas que celebran sus citas con cenas romáticas. Los alicantinos Miguel García y Marina Izquierdo lo hacen con cronómetro, trineo y 8 kilómetros de carrera. Hace tres años, en una prueba de HYROX, él le pidió salir. No en una playa ni en una terraza, sino en mitad de una competición que mezcla resistencia, fuerza y ese punto de épica deportiva que solo entiende quien ha cruzado una meta con las piernas temblando.

Este febrero, en HYROX Bilbao 2026, la historia dio la vuelta. En el mismo formato que los unió, carrera, estaciones funcionales y ambiente de pabellón, fue ella quien tomó la iniciativa. Al terminar la competición, en plena meta, Marina se arrodilló y le pidió matrimonio a Miguel. Sí, justo ahí, cuando apenas podían recuperar el aliento.

La escena quedó recogida en un reel publicado en Instagram por HYROX España que resume el momento con una frase redonda: "Hace tres años él le pidió salir; hoy, ella le pide matrimonio". El vídeo no necesitó más explicación. El gesto lo decía todo.

Miguel no es un participante cualquiera. Es entrenador personal y uno de los responsables de MiaKtive, un centro de entrenamiento en Alicante. Para él, HYROX no es solo una competición, es parte de su vida profesional y personal. Y ahora también es el escenario de su historia de amor.

HYROX, el formato que combina 8 kilómetros de carrera con 8 estaciones de entrenamiento funcional en interior, se ha convertido en uno de los eventos deportivos con más crecimiento en Europa. En Bilbao, los días 7 y 8 de febrero, volvió a reunir a miles de participantes. Entre marcas personales y medallas, hubo también espacio para algo menos medible, el amor.

En medio del ruido, del sudor y de la adrenalina, llegó el “sí”. No hubo fuegos artificiales ni música lenta. Solo aplausos, emoción y esa sensación de que, a veces, el deporte también escribe historias que no caben en un marcador.

Y esta empezó con una pregunta… y terminó con otra.

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