Alicante ante el reto del activismo ciudadano: propuestas para una ciudad en transformación
Expertos y activistas debaten sobre el futuro de la participación ciudadana en la ciudad, los obstáculos que enfrenta y cómo revitalizar el movimiento vecinal ante las nuevas amenazas políticas y sociales

Alicante ante el reto del activismo ciudadano: propuestas para una ciudad en transformación / rafa
Alicante vuelve a mirarse en el espejo de su propio movimiento ciudadano. Cincuenta años después del nacimiento de las primeras asociaciones vecinales, expertos y representantes de la sociedad civil se reunieron en la Sede Universitaria para revisar su pasado, evaluar su presente y preguntarse por su futuro. El debate, organizado por el Aula de la Ciudad de la Universidad de Alicante, no fue planteado como una conferencia al uso, sino como un espacio abierto de reflexión sobre el estado del activismo y los retos que afronta en un contexto de transformaciones políticas, sociales y económicas.
La sesión, celebrada este jueves, reunió al catedrático de Urbanística José Ramón Navarro Vera, al sociólogo Carlos Gómez Gil y a la presidenta de la plataforma UnirAlacant, Carmen Sánchez Brufal. Todos coincidieron en la necesidad de realizar un diagnóstico del ecosistema ciudadano alicantino, identificar amenazas y dificultades y plantear caminos para reforzar una participación social que consideran clave para la salud democrática de la ciudad y que en los últimos años se ha visto mermada por la situación política y social que atraviesa la ciudad, según lamentan.
Cincuenta años de movimiento vecinal
Durante el encuentro, Navarro Vera recordó que este 2026 se cumplen cinco décadas desde la creación de la asociación de vecinos Virgen del Remedio, a la que siguieron Divina Pastora, Los Ángeles, San Agustín o Altozano, entre otras veteranas de la ciudad. Aquellas organizaciones surgieron en barrios de clase trabajadora en los últimos años del franquismo, en un contexto político, social y económico marcado por un régimen autoritario. "En toda España aparece el movimiento ciudadano casi a la vez, de forma espontánea, la gente crea un espacio social que no existía", señaló Navarro Vera.
Es urgente que asuman también un rol de fortalecimiento y ensanche de la democracia local, algo que el poder municipal parece no fomentar
El urbanista explicó que el activismo vecinal de aquella época no solo reivindicaba mejoras urbanísticas o servicios básicos, sino que, a su juicio, jugó un papel crucial en la transformación política hacia la democracia. Sin embargo, tras la transición, el enfoque del movimiento cambió. "Hoy, las asociaciones siguen teniendo un papel reivindicativo, pero deben evolucionar. Es urgente que asuman también un rol de fortalecimiento y ensanche de la democracia local, algo que el poder municipal parece no fomentar", añadió el catedrático de Urbanística.
El académico también alertó sobre lo que percibe como una falta de reconocimiento institucional al trabajo vecinal, poniendo como ejemplo la lucha por las vías del tren en San Gabriel. "Años de trabajo de los vecinos, viajando a Madrid y usando sus propios recursos para lograr cambios, y cuando finalmente se consigue el resultado, el Ayuntamiento ni siquiera reconoce el esfuerzo de la ciudadanía, es increíble", expresó Para Navarro Vera, para quien es fundamental que el movimiento ciudadano de Alicante sea escuchado y respaldado por las instituciones.
La involución de la participación ciudadana
Por su parte, el doctor y profesor de la Universidad de Alicante Carlos Gómez Gil abordó el encuentro desde una mirada histórica para trazar un diagnóstico del activismo en Alicante. "Estamos atravesando el proceso de involución de la participación ciudadana más grave desde la restauración de los ayuntamientos democráticos", aseguró Gómez Gil. Asimismo, el doctor en sociología señaló como ejemplo la falta de convocatorias del Consejo Social de la Ciudad por parte del Ayuntamiento de Alicante desde 2020 y el funcionamiento irregular de otros órganos de participación.
Estamos atravesando el proceso de involución de la participación ciudadana más grave desde la restauración de los ayuntamientos democráticos
El profesor contextualizó esta situación en transformaciones políticas más amplias y advirtió del impacto del capital en la toma de decisiones urbanas. Mencionó el papel de grandes plataformas de alquiler turístico o fondos de inversión con sede fuera de España que influyen en la política de vivienda y en la configuración de barrios, mientras los ayuntamientos facilitan dinámicas de extracción de beneficios. "Alicante es un laboratorio de la extrema derecha, un lugar donde los intereses del capital se anteponen a los de la ciudadanía. Se avanza hacia una democracia sin ciudadanos", aseguró Gómez Gil.
También analizó la influencia de las redes sociales y la polarización algorítmica, que, en su opinión, sustituyen el debate y el análisis por dinámicas emocionales. Además, Gómez Gil recordó que en las últimas elecciones municipales el partido ganador, el PP encabezado por el alcalde Luis Barcala, no presentó un programa municipal al uso, en un contexto que definió como de "política espectáculo". En su diagnóstico, reconoció el papel valioso del tejido ciudadano en la defensa frente a propuestas históricas perjudiciales y en iniciativas actuales, aunque también apuntó fracasos y la aparición de nuevas plataformas ante amenazas recientes.
Retos y claves desde el activismo de base
Asimismo, Carmen Sánchez Brufal, presidenta de UnirAlacant, centró su intervención en la experiencia del activismo de base y en la necesidad de abrir un debate sobre motivaciones, formación, modos de actuar y "patologías" internas que pueden conducir a rupturas. Para Sánchez Brufal, uno de los principales retos del movimiento ciudadano es mantener la unidad y evitar la fragmentación interna, que debilita su capacidad de influir. "El movimiento ciudadano en Alicante es muy importante, pero a veces, cuando una asociación se rompe, salen cinco nuevas y eso solo contribuye a la dispersión. Necesitamos evitar eso si queremos que nuestra voz sea escuchada", explicó Sánchez Brufal.
La presidenta de UnirAlacant defendió que el activismo no solo se reduce a la reivindicación. "Lo fundamental es convertirnos en una comunidad que defienda la ciudad, que se ocupe del patrimonio, de la memoria histórica, del cambio climático y, sobre todo, de la calidad de vida de las personas que vivimos aquí", destacó Sánchez Brufal. En este sentido, recordó algunos de los logros conseguidos por el activismo en la ciudad, como la defensa del Benacantil frente a la construcción del Palacio de Congresos o la lucha contra la instalación de macrodepósitos en el puerto.
No podemos dejar que la fragmentación interne el movimiento
Brufal enfatizó la importancia de trabajar en proyectos que unan a las diferentes generaciones y sectores de la sociedad. "No podemos dejar que la fragmentación interne el movimiento. Cuando luchamos por la bahía de Alicante, no importa a qué partido vote cada uno ni el barrio del que seamos, lo que nos une es la defensa de un espacio común", indicó.
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