Sanidad
Un centro de salud en Alicante sin fisioterapeuta que obliga a derivar pacientes al hospital
El ambulatorio de Juan XXIII, uno de los primeros en disponer de botón del pánico y de seguridad contra agresiones, afronta limitaciones de espacio y de personal

Rafa Arjones
El centro de salud Juan XXIII en Alicante carece actualmente de servicio de fisioterapia, una situación que obliga a derivar a los pacientes al Hospital de Sant Joan para recibir tratamiento especializado. Esta carencia resulta especialmente llamativa dado que el propio centro dispone de un gimnasio que podría albergar esta prestación sanitaria, aunque en la actualidad solo se utiliza para actividades de educación grupal y charlas.
La ausencia de fisioterapeuta supone un inconveniente tanto para los profesionales como para los usuarios. Los pacientes que requieren rehabilitación deben desplazarse al hospital, lo que en algunos casos implica traslados en ambulancia y un coste añadido para el sistema sanitario, además del trastorno personal que supone para personas mayores o con movilidad reducida.
Los pacientes reclaman más pediatras para atender a la población infantil y falta la matrona del turno de tarde
Según ha trasladado desde el propio centro, en su momento se planteó la posibilidad de que un fisioterapeuta del centro hospitalario acudiera uno o dos días por semana al ambulatorio Juan XXIII para pasar consulta, una medida que habría permitido aprovechar las instalaciones existentes y acercar la atención a la población. Sin embargo, la propuesta no llegó a materializarse y, hasta la fecha, no se ha asignado ningún profesional.

Pacientes en el centro de salud Juan XXIII de Alicante / INFORMACIÓN
Mayor demanda
Esta situación contrasta con la creciente demanda de tratamientos rehabilitadores en Atención Primaria, especialmente en una población envejecida y con patologías crónicas que requieren seguimiento continuado pues la incorporación de un fisioterapeuta contribuiría a descongestionar otros niveles asistenciales, exponen desde el Sindicato de Enfermería Satse.
Mientras tanto, los pacientes de Juan XXIII continúan dependiendo de la derivación hospitalaria para recibir una atención que, por espacio e infraestructura, podría prestarse en su propio centro de salud. Este es uno de sus principales problemas junto a la falta de espacio para consultas y la escasez de equipos informáticos.
En el lado positivo, el centro cuenta con consulta de salud mental y con higienista dental, destacan también desde UGT.
Esta dotación sanitaria tiene servicio de salud mental e higienista dental
Además del odontólogo, tiene siete médicos de familia, que rozan el cupo de 1.700 pacientes cada uno; y dos pediatras, cada uno con mil pacientes infantiles, "una barbaridad. Pediatras que no son tal, son médicos que no tienen la especialidad de pediatría. Harían falta como mínimo dos pediatras más", señalan desde CC OO. Así lo corroboran familias consultadas presentes en el centro con sus hijos para que fueran atendidos.
Según estas fuentes, el centro sufre en su tarea diaria diversas limitaciones organizativas y de recursos que dificultan el desarrollo óptimo de su actividad asistencial.

El centro de salud también cuenta con seguridad / Rafa Arjones
Triaje
Este ambulatorio mantiene activo el sistema de cita a demanda y triaje de Enfermería para pacientes adultos, mientras que la población pediátrica es derivada directamente a consultas de pediatría.
Uno de los principales cambios organizativos en marcha busca evitar la saturación de las consultas programadas: hasta ahora, algunos pacientes atendidos en urgencias eran derivados posteriormente a su enfermero de cupo durante la mañana, lo que generaba sobrecarga en agendas ya completas. El objetivo actual es que el profesional asignado a Urgencias realice la atención completa del paciente, evitando duplicidades, aunque esta reorganización todavía está en proceso de implantación.
Así, cada mañana un enfermero está dedicado exclusivamente a la atención urgente, con una media de entre 15 y 20 pacientes atendidos. Por las tardes los casos urgentes se derivan al dispositivo correspondiente en la calle Aaiún.
Vigilancia
En materia de seguridad, pese a tratarse de una zona considerada a priori sensible, el personal no refiere episodios relevantes de agresiones. El centro dispone de vigilante de seguridad tanto en horario de mañana como de tarde, y ante situaciones complejas se activa el protocolo habitual mediante botón de aviso interno, acudiendo compañeros y personal de seguridad.
Los avisos domiciliarios se realizan mayoritariamente a pie y de forma individual. Solo en los casos más alejados, como la zona del Hogar Provincial, los profesionales utilizan sus vehículos particulares. Hasta el momento no ha sido necesaria la intervención policial en ninguna salida.
En cuanto a recursos humanos, el centro cuenta también con doce enfermeros; dos matronas; tres celadores (dos en turno de mañana y uno en turno de tarde); y dos TCAE —una en cada turno—. Durante la mañana trabajan siete enfermeros, la coordinadora, la enfermera de Pediatría y una matrona; por la tarde, el equipo se reduce a tres enfermeros, uno de ellos de pediatría.
Cuenta con tres administrativos por la mañana y un administrativo por la tarde. Necesitan el apoyo del celador para dar citas "y tienen que hacerse cargo de todas las agendas, tanto de los médicos como de enfermería, con cupos imposibles porque tienen un déficit bastante importante", añaden las fuentes consultadas.

Exteriores del centro de salud de Juan XXIII en Alicante / INFORMACIÓN
Consultas escasas
El centro dispone de tres consultas para enfermería, pediatría y matrona. Por las mañanas, dos enfermeras comparten consulta, lo que obliga a una estricta puntualidad para no interferir en la agenda del compañero. También comparten ordenadores, una circunstancia que dificulta el acceso a las historias clínicas y el registro de la actividad asistencial. Aunque existe una biblioteca con un ordenador adicional, este espacio no está habilitado como consulta.
Una enfermera especialista en salud comunitaria asume las funciones de enfermera escolar junto con su actividad habitual en consulta y avisos domiciliarios, solicitando apoyo puntual cuando la carga asistencial lo requiere.
Por otro lado, tres enfermeros han solicitado realizar guardias en los PAC (punto de atención continuada de urgencias) del departamento. Los profesionales consideran necesario buscar fórmulas que permitan compatibilizar estas guardias sin afectar a la actividad programada del centro.
En cuanto a la situación de las instalaciones, fuentes sanitarias señalan que "el centro está que se cae, necesita una reforma. Tienen pedida una reforma del mostrador porque tiene astillas y se las clavan pero no llega y tampoco la reparación". A pesar de estas limitaciones, el equipo continúa desarrollando su labor asistencial diaria, destacando la implicación de los profesionales para mantener la calidad de la atención sanitaria a la población.
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