Educación
La lección de vida de un alumno de Alicante con un 90 % de discapacidad
Laiwei Yang, un estudiante de 17 años del Figueras Pacheco, es premio extraordinario de la ESO y sueña con estudiar la carrera con la nota más alta de la UA, Física y Matemáticas

Trabajo con niños con necesidades especiales en el IES Figueras Pacheco / Héctor Fuentes
La historia de Laiwei Yang, un estudiante alicantino de origen chino es una historia de superación y una lección de vida. Tiene una discapacidad del 90 %, que solo le permite mover dos dedos, por lo que siempre necesita de una asistenta que lo acompañe en clase para que ella pueda tomar apuntes por él, pueda convertirse en sus manos a la hora de hacer los exámenes que el alumno le dicta o, sencillamente, para corregir su postura al tener que estar en silla de ruedas, además de ayudarlo en todas las tareas cotidianas.
Sin embargo, las limitaciones físicas de este joven de 17 años del instituto Figueras Pacheco no le han mermado ni un ápice sus ganas de comerse el mundo. Premio extraordinario de Secundaria, este estudiante de segundo de Bachillerato, con altas capacidades, quiere a estudiar el próximo curso la carrera que se coronó con la nota de corte más alta de la provincia en el mes de julio: el doble grado de Física y Matemáticas de la Universidad de Alicante (UA).
El mundo requiere muchos matemáticos y muchos físicos. A mí me gustan ambas cosas, se me dan bien y es a lo que me quiero dedicar
"El mundo requiere muchos matemáticos y muchos físicos. A mí me gustan ambas cosas, se me dan bien y es a lo que me quiero dedicar", admite Laiwei, acompañado de Josefina, la educadora que se en el instituto se convierte en una aliada vital para que pueda recibir una educación digna. Este recurso social, que concede la Generalitat a los alumnos con necesidades educativas especiales que tienen un grado de discapacidad considerable, es lo que, pese a todas sus dificultades, le quita el sueño a este joven que aspira a trabajar en uno de los sectores con más salidas laborales que tiene en la actualidad y a dedicarse también a la investigación.
Pese a estar a mitad de curso, todavía no tiene certezas de si, a partir de septiembre, cuando entre en la universidad podrá contar con esta ayuda indispensable para poder seguir las clases. Desde el centro educativo aseguran que su familia ya ha solicitado la asistente a Servicios Sociales, sin que por el momento, pese a su excelencia académica, haya obtenido respuestas.

Laiwei Yang, un estudiante alicantino del IES Figueras Pacheco, en clase de Física / Héctor Fuentes
El joven relata su preocupación por la incertidumbre de si contará con un asistente para poder ir a la universidad
Orador y en valenciano
Mientras tanto, Laiwei afronta la recta final del instituto con una motivación extraordinaria. Recientemente, pese a ser de ciencias, acaba de demostrar sus dotes de oratoria en la Liga Debate de la Xarxa Vives. Y lo ha hecho en valenciano, lengua que controla a la perfección porque la empezó a estudiar desde que entró al colegio.
Pese a esa voluntad de crecer cada día y a que se ha convertido en ejemplo de integración en las aulas, el joven es consciente de las barreras que tiene que seguir rompiendo para poder seguir el ritmo de sus compañeros. "Aunque el ordenador sí lo puedo manejar para escribir, los ejercicios de Matemáticas o Física tengo que hacerlo a mano y eso no puedo. Entonces me toca dictar a Josefina y no es lo mismo estar escribiendo, mientras estás pensando que decírselo a otra persona para que lo haga por ti y luego revisarlo", explica.
Creo que es muy difícil llegar a entender, a menos que estén en una situación similar, cómo es mi vida

El estudiante de 17 años, acompañado de su educadora, su tutora y la orientadora del instituto / HECTOR FUENTES
Por eso, a la hora de hacer los exámenes, el alumno y su educadora tienen que realizarlos en un aula diferente y con el tiempo que sea necesario, algo que, en ocasiones, no ha entendido el resto del alumnado. "Yo prefiero que me traten normal y ya está, no por encima o por debajo, pero sí que he sentido por parte de algunos compañeros quejas del tiempo extra que me dejan en los exámenes, yo creo que es muy difícil llegar a entender, a menos que estén en una situación similar, cómo es mi vida", admite.
Sin embargo, fuera del centro educativo, este estudiante confiesa que los obstáculos para conseguir la inclusión de las personas con discapacidad son mayores. "Cuando voy por la calle hay un montón de barreras arquitectónicas. El otro día fui al Teatro Principal y la puerta de entrada no era accesible, tuve que entrar por la lateral. No entiendo cómo puede ocurrir esto en un edificio tan importante", lamenta
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