Hace 50 años en Alicante
Los "penenes" piden derechos
Los profesores no numerarios van a la huelga e intensifican sus protestas

Hace 50 años en Alicante. Del 2 al 8 de marzo de 1976: Los profesores se movilizan y piden derechos / Rafa Arjones / Perfecto Arjones
En 1976 un término ganaba terreno en los periódicos, copaba titulares y su lucha era, en buena medida, la de todo un país que pedía derechos y libertades. Tal fue su eco que aquella palabreja, «penene», acabaría teniendo acepción en el diccionario de la RAE. Aquellos profesores no numerarios (PNN) eran unos de los protagonistas del mes de marzo que entraba por sus huelgas y protestas. Sus reivindicaciones no pasaron desapercibidas en la provincia y aquellos días hubo un paro de aquellos docentes, muchos de ellos jóvenes, que ejercían en centros de enseñanza pública como institutos y universidades mediante contratos temporales o interinos, sin pertenecer al cuerpo de funcionarios de carrera.
Aquellos «penenes» exigían estabilidad laboral y salarios dignos, e incluso en muchas ocasiones que sus nóminas no llegaran con tanta demora. En el Figueras Pacheco aún se acuerdan de algunos de aquellos jóvenes compañeros que tenían que dejar el coche en el descampado porque no tenían dinero ni para gasolina. El colectivo intensificó hace hoy 50 años aquellas movilizaciones que llevaban algo más de un curso coleando y que habían cogido notoriedad con la amenaza del aprobado general como método de lucha.
No sólo el sector de los docentes estaba en pie de guerra porque la construcción también había protagonizado una gran huelga, así como los camioneros, que habían generado un gran desasosiego entre los agricultores de la provincia. No quedaba atrás el sector siderometalúrgico, que por fin celebraba la firma de un convenio con 4.000 pesetas mensuales de aumento lineal y 30 días de vacaciones: afectaba a 20.000 trabajadores de unas 3.500 empresas de la provincia.
Además de aquellas justas reivindicaciones para conseguir un estado de pleno derecho, Alicante pedía a gritos el carril bus. El director de Transportes Urbanos, Emilio Vázquez, que además era el gerente de Masatusa, indicaba a este diario que era algo «imprescindible». Aquel carril, anunciaba José Llorca, concejal de Tráfico, nacería en la plaza de España y continuaría por Calderón, López Torregrosa, Rambla y Explanada. Se estimaba que el autobús alicantino tenía entonces unos 90.000 viajeros diarios.
Con el tráfico como testigo, la ciudad también reformulaba su trazado y era el turno del barrio de San Blas. Pintor Gisbert y el tramo norte de la avenida de Salamanca quedaban de dirección única y Cardenal Belluga se convertía así en la vía principal de salida. El acceso quedaba dividido entre las citadas y Bono Guarner. En la otra punta de la ciudad, en la Albufereta, comenzaban las dudas sobre las nuevas construcciones. «Edificar aquí es un peligro», decía este periódico.
Vecinos de la Vega Baja denunciaban que 10 de sus 23 municipios no contaban con alcantarillado
Constantino Gaibar, jefe de geofísica del CSIC, avisaba de la peliaguda situación: «La capa superior rocosa no llega a los 40 metros y el subsuelo es un yeso deleznable, las tierras de la Albufereta han descendido en relación con el nivel del mar y cada día se hundirá más». Tampoco eran buenos días para Rabasa, donde una vecina se había quedado atrapada en el pozo ciego de su vivienda, en la calle Ventura de la Vega. Aquel incidente destapa las deficiencias del barrio, que aún no contaba con alcantarillado y sobre el que imperaba un mal olor, plagas de mosquitos y continuas filtraciones. Precisamente el alcantarillado era caballo de batalla aquella primera semana de marzo, puesto que este diario recogía las denuncias de vecinos de la Vega Baja, donde 10 de sus 23 municipios no contaban con este servicio.
A tres meses vista, Alicante comenzaba a hablar de Fogueres y la situación festera estaba de enhorabuena porque se hablaba que en la edición de 1976 habría 53 comisiones. «Las Hogueras, en pujanza», se podía leer en INFORMACIÓN, pero también se escribía sobre el mal estado de uno de los caballos de la fuente de Luceros, epicentro de la ciudad y de la Fiesta.
En deportes el Hércules se despertaba con el rumor de una oferta mareante del Valencia a Arsenio que quedaría en eso. El club blanquiazul celebraba el triunfo de su infantil, campeón provincial delante de los Pingüinos, el Elche o el Eldense. El mejor plan para el fin de semana lo ofrecía la discoteca Il Paradiso, con el concierto de Joan Baptista Humet.
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