El gobierno de Barcala mantiene el plan de cobrar en el castillo de Santa Bárbara y los museos y busca cómo eximir a los alicantinos
La consulta pública abierta para el futuro museo internacional de Las Cigarreras reactiva una medida anunciada hace un par de años y aún pendiente por la dificultad de articular la gratuidad para los residentes de la ciudad

Alex Domínguez
El gobierno de Barcala mantiene en pie su intención de cobrar entrada en el castillo de Santa Bárbara y en los museos municipales, pero sigue sin activar esa medida al no haber encontrado todavía la fórmula para que los alicantinos no paguen. Ese debate, anunciado hace un par de años y aún sin resolver, ha vuelto a aflorar esta semana a cuenta del futuro museo internacional de Las Cigarreras, para el que ya se ha abierto el proceso de consulta pública previo a la aprobación de la ordenanza.
La portavoz del equipo de gobierno, Cristina Cutanda, ha confirmado este martes que el objetivo del ejecutivo local pasa por aplicar también ese esquema al nuevo espacio expositivo que se proyecta en el complejo cultural. “Seguimos trabajando en esa ordenanza. La idea es que en el museo de Las Cigarreras la entrada sea gratuita para los alicantinos y estamos trabajando en ello para ver la fórmula”, ha señalado.
La declaración sitúa de nuevo sobre la mesa una cuestión que el gobierno de Barcala planteó ya en su día para el castillo y para el conjunto de espacios museísticos de titularidad municipal: implantar un sistema de cobro para los visitantes, especialmente pensado para quienes llegan de fuera, sin trasladar ese coste a los residentes en Alicante. El problema es que ese diseño sigue sin haberse traducido en una ordenanza en vigor ni en una aplicación práctica, de modo que la medida continúa en fase de estudio.
La apertura de la consulta pública sobre el futuro museo internacional de Las Cigarreras supone así un paso más en esa dirección, aunque sin despejar todavía la incógnita principal. El equipo de gobierno no renuncia al cobro de la entrada, pero admite de forma implícita que la pieza decisiva sigue siendo cómo articular una exención, gratuidad o bonificación que permita diferenciar entre residentes y no residentes sin chocar con el encaje jurídico de la medida.
Ese es precisamente el punto que ha frenado hasta ahora el despliegue del plan anunciado para Santa Bárbara y para los museos municipales. El ejecutivo local defendió entonces que el acceso de los alicantinos debía quedar protegido, pero la vía para conseguirlo requería una herramienta específica. Desde el propio ejecutivo local se apuntó en ese momento a una tarjeta ciudadana digital como posible mecanismo para canalizar gratuidades, descuentos o precios reducidos. Cerca de dos años después, sin embargo, esa arquitectura sigue sin haberse materializado en una norma ya aplicable.
Seguimos trabajando para que la entrada al museo sea gratuita para los alicantinos
El nuevo museo de Las Cigarreras vuelve a activar ahora esa discusión porque obliga al equipo de gobierno a definir desde el inicio cuál será su modelo de acceso. El proyecto municipal contempla la creación de un gran espacio para exposiciones temporales dentro del complejo cultural, con varias salas y vocación de atraer muestras de primer nivel, de forma que la cuestión de la entrada deja de ser un debate abstracto y pasa a formar parte del diseño concreto del equipamiento.
A partir de ahí, la posición del gobierno local se mantiene en una línea similar a la expresada en los últimos tiempos sobre el castillo y el resto de espacios culturales. La intención política no ha cambiado, el equipo de gobierno quiere abrir una vía complementaria de ingresos ligada al patrimonio y a la oferta museística, pero al mismo tiempo insiste en reservar un tratamiento diferenciado para quienes residen en la ciudad. El problema no está en la voluntad de implantar el cobro, sino en la dificultad de convertir ese planteamiento en una ordenanza sólida y operativa.
La consulta pública abierta esta semana no fija todavía tarifas ni concreta desde cuándo entraría en vigor ese eventual pago en Las Cigarreras. Su función es recabar opiniones antes de redactar la norma, pero su mera puesta en marcha confirma que el ejecutivo municipal no ha abandonado aquella hoja de ruta que dejó esbozada para Santa Bárbara y los museos. La diferencia es que ahora la discusión se reactiva vinculada a un nuevo equipamiento que el equipo de gobierno quiere convertir en uno de los polos culturales de la ciudad.
En ese contexto, el futuro museo internacional actúa como banco de pruebas de una política más amplia. Si el ejecutivo local logra dar con la fórmula para eximir a los alicantinos, ese modelo podría servir también para extender el cobro al castillo y al resto de museos municipales. Si no lo consigue, la iniciativa seguirá atrapada en el mismo punto en el que lleva instalada desde hace un par de años.
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