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Envejecimiento

Neurociencias investiga un fármaco que reprograme el sistema inmune del cerebro para frenar el alzhéimer

Investigadores coinciden en Alicante en que un 50 % del riesgo de desarrollar la enfermedad tiene que ver con factores modificables como la hipertensión arterial, el exceso de azúcar y el insomnio

Semana del Cerebro en el Club INFORMACIÓN

Semana del Cerebro en el Club INFORMACIÓN / Rafa Arjones

J. Hernández

J. Hernández

Científicos del Instituto de Neurociencias de Alicante, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del Centro Superior de Investigaciones Científicas, trabajan en un fármaco para frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer. El objetivo de esta investigación, aun en fase inicial, es analizar si es posible reprogramar el sistema inmunológico del cerebro para limitar el daño asociado a la enfermedad. Así lo ha avanzado este jueves el científico José Vicente Sánchez Mut en el transcurso de la mesa redonda «El desafío de la longevidad: ciencia y mente ante una vida más larga» en el Club INFORMACIÓN dentro del ciclo «Cerebro y sociedad», desarrollado con el apoyo de la Cátedra de Neurobiología Remedios Caro Almela.

Con esta actividad culmina la Semana del Cerebro del Instituto de Neurociencias de Alicante. Su directora, Juana Gallar, ha presentado un acto en el que los ponentes han coincidido en que el envejecimiento y las enfermedades asociadas a la edad representan uno de los grandes retos científicos y sociales de las próximas décadas, y han analizado los avances actuales para una longevidad con calidad de vida. Los expertos han incidido en que la investigación actual trata de comprender mejor qué ocurre en el organismo a medida que envejecemos y qué estrategias pueden ayudar a prevenir o retrasar patologías.

Los expertos en un acto en el Club INFORMACIÓN a estimular la actividad intelectual para una longevidad saludable

Deterioro neuronal

La investigación de Sánchez Mut se centra en que durante el desarrollo del alzhéimer el sistema inmune puede tener un papel protector del cerebro en las fases iniciales. Sin embargo, cuando la inflamación se vuelve crónica, termina contribuyendo al deterioro neuronal.

El compuesto en estudio busca revertir ese proceso y «reeducar» la respuesta inmunitaria para mejorar la capacidad de las células del cerebro de limitar el daño provocado por las placas características del alzhéimer. Los experimentos se han realizado en gusanos, ratones y cultivos de células humanas, en los que se han observado indicios de mejora en la memoria y una reducción de los depósitos de proteínas asociados a la enfermedad.

Los investigadores insisten en que antes de llegar a los pacientes deben superar numerosas fases de investigación y ensayos clínicos que pueden prolongarse entre cinco y quince años. Para poder probar un tratamiento en humanos sería necesario pasar por numerosas etapas adicionales, incluyendo estudios de seguridad, eficacia y ensayos clínicos regulados, además de captar el interés de los laboratorios. Este proceso requiere años de trabajo y una financiación muy elevada.

José Vicente Sánchez Mut

José Vicente Sánchez Mut / Rafa Arjones

Si se retrasase su aparición cinco años se reducirían a la mitad los pacientes

José Vicente Sánchez Mut

— Científico titular del CSIC

Medicamento

Por ello, aunque los resultados iniciales son prometedores, todavía es pronto para saber si este enfoque podrá traducirse en un medicamento para pacientes en el futuro.

Los expertos también subrayan la importancia de comunicar estos avances con prudencia. La investigación científica avanza de forma progresiva y muchos descubrimientos tardan décadas en traducirse en tratamientos disponibles, aunque cada nuevo hallazgo contribuye a acercarse a ese objetivo. Sin embargo, se muestran esperanzados en que pueda suponer un cambio de paradigma en la mejora de la longevidad.

«No hablamos de curar sino de frenar la enfermedad. La estimación es que si se retrasase su aparición cinco años se reducirían a la mitad los pacientes» de una patología que suele debutar a edad avanzada, lo que redundaría en la calidad de vida de más de un millón de personas solo en España.

La profesora de Investigación del CSIC Ángela Nieto, el científico José Vicente Sánchez; el moderador, Jesús Mula; el catedrático de Medicina Domingo Orozco y la científica Silvia de Santis durante el debate

La profesora de Investigación del CSIC Ángela Nieto, el científico José Vicente Sánchez; el moderador, Jesús Mula; el catedrático de Medicina Domingo Orozco y la científica Silvia de Santis durante el debate / Rafa Arjones

Progresión del cáncer

Durante la mesa redonda también se han abordado otros aspectos clave del envejecimiento. La científica Ángela Nieto ha detallado que este proceso puede entenderse, en parte, como un fallo progresivo en los mecanismos que regulan la actividad de los genes.

“Las células funcionan como si tuvieran interruptores que activan o apagan genes. Con el paso del tiempo algunos se encienden cuando no deberían o se apagan cuando deberían estar activos”, ha señalado. Este deterioro puede favorecer la aparición de enfermedades degenerativas e incluso la progresión del cáncer. Nieto ha recalcado el avance en tumores como el de mama, en el que actualmente la supervivencia es superior al 90 % gracias en parte a la detección precoz que posibilitan los cribados, frente al 15 % de hace dos décadas.

De cáncer se ha hablado mucho. El médico e investigador Domingo Orozco ha recomendado a la población participar en los cribados de cáncer de colon, que tienen una menor adherencia que el de mama y que es imprescindible para la detección precoz de este tumor ya que se realiza una prueba de sangre oculta en heces, un síntoma que pasa desapercibido. Cuando se manifiesta en el test, los médicos piden una colonoscopia para el paciente.

Ángela Nieto también se ha referido a un cáncer que se puede prevenir, el de cuello de útero, gracias a las vacunas que se ponen a niños y niñas a los 12 años. Además, se ha puesto en marcha en la Comunidad un cribado de esta enfermedad.

Ángela Nieto

Ángela Nieto / Rafa Arjones

“Las células funcionan como si tuvieran interruptores que activan o apagan los genes"

Ángela Nieto

— Profesora de investigación del CSIC en el Instituto de Neurociencias

Sobre el avance del envejecimiento, Orozco también ha destacado que actualmente el 18 % de la población tiene más de 65 años pero que en 2050 serán una de cada tres personas, situación que ya se produce en zonas de la provincia de Alicante como el departamento de salud de Sant Joan.

El experto ha recordado que muchos factores que influyen en la salud cerebral y en la longevidad dependen de los hábitos de vida. Evitar el tabaco, controlar la tensión arterial, mantener relaciones sociales activas y seguir una dieta saludable, reduciendo al máximo el consumo de azúcar y de alimentos ultraprocesados, son algunas de las medidas más eficaces para vivir más años y con mejor calidad de vida.

Sobrel tabaco, los especialistas coinciden en que está detrás de numerosos cánceres, no solo el de pulmón, sino de lengua, vejiga y otros es el tabaco. Eliminarlo completamente es un seguro de cara a la longevidad.

El azúcar, el gran enemigo de la longevidad

Los expertos en neurociencias y envejecimiento advierten que el exceso de azúcar puede ser uno de los principales enemigos de una vida larga y saludable. Según los investigadores, consumir grandes cantidades de azúcar contribuye al deterioro celular, la inflamación crónica y el riesgo de enfermedades degenerativas, incluyendo el alzhéimer y otros problemas neurológicos. Dormir bien, mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico y reducir el consumo de azúcar se destacan como factores esenciales para prevenir el envejecimiento acelerado y sus enfermedades asociadas.

“La alimentación rica en azúcares añadidos favorece la inflamación crónica y puede acelerar el deterioro de las células cerebrales”, ha explicado Domingo Orozco, médico e investigador. Este tipo de inflamación está relacionada con un mayor riesgo de patologías neurodegenerativas. Por ello, los expertos recomiendan limitar el consumo de productos ultraprocesados y optar por dietas equilibradas, como la dieta mediterránea, que protegen la función cerebral y la salud general.

La ciencia apunta a que el azúcar no solo es perjudicial para la salud metabólica, sino que también juega un papel central en el envejecimiento y la salud cerebral. Reducir su consumo no es solo una cuestión de estética o peso corporal, sino una estrategia efectiva para mejorar la longevidad y proteger el cerebro frente a enfermedades degenerativas.

Domingo Orozco

Domingo Orozco / Rafa Arjones

La alimentación rica en azúcares añadidos favorece la inflamación crónica y puede acelerar el deterioro de las células cerebrales

Domingo Orozco

— Catedrático de Medicina de la UMH

Influencia de las hormonas

La investigadora Silvia De Santis ha destacado además la importancia de analizar las diferencias biológicas entre hombres y mujeres en los estudios científicos porque además no envejecen exactamente igual. Durante muchos años, ha enfatizado, los experimentos con animales se realizaron principalmente con machos, lo que ha provocado un retraso en el desarrollo de tratamientos específicos para mujeres.

En la actualidad, los comités de ética exigen que los estudios incluyan animales de ambos sexos para poder analizar las diferencias biológicas. Sin embargo, los científicos reconocen que todavía existe un desfase de años en este ámbito debido a prácticas de investigación del pasado.

Silvia de Santis

Silvia de Santis / Rafa Arjones

Existe un retraso en el desarrollo de medicina de precisión para las mujeres

Silvia de Santis

— Científica titular del CSIC

El equipo de De Santis, además, analiza imágenes cerebrales mediante resonancia magnética para comprender cómo influyen las hormonas a lo largo de la vida y cómo pueden afectar al riesgo de deterioro cognitivo.

Así como el papel de las células gliales del cerebro, especialmente la microglía, en procesos de envejecimiento y enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Los investigadores creen que estas células participan en la respuesta inflamatoria del cerebro y pueden tener un doble papel: proteger el tejido nervioso o, cuando la inflamación se vuelve crónica, favorecer el deterioro neuronal.

Juana Gallar, directora del Instituto de Neurociencias

Juana Gallar, directora del Instituto de Neurociencias / Rafa Arjones

Resonancia magnética

En este sentido, algunos equipos, como el de la científica italiana, trabajan en el desarrollo de técnicas capaces de detectar la activación de estas células, lo que podría ayudar a mejorar el diagnóstico precoz de enfermedades neurodegenerativas. Los expertos han insistido en que los avances científicos requieren tiempo. El desarrollo de nuevos tratamientos suele tardar entre diez y quince años desde los primeros experimentos en laboratorio hasta su posible aplicación en pacientes.

Durante el debate también se ha abordado cómo hombres y mujeres presentan comportamientos diferentes frente a la enfermedad. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández analizó el comportamiento de pacientes que habían sufrido un infarto y encontró diferencias en la adherencia a los tratamientos. Mientras que algunas mujeres dejaban de tomar la medicación por las responsabilidades de cuidado hacia familiares, en los hombres predominaba una mayor desconfianza hacia los fármacos.

El profesor de Periodismo de la UMH Jesús Mula, moderador de la mesa redonda

El profesor de Periodismo de la UMH Jesús Mula, moderador de la mesa redonda / Rafa Arjones

Los investigadores han recalcado la importancia de la prevención. Dormir bien, pues lo contrario también se asocia a mayor riesgo de demencia, mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico, evitar el exceso de azúcar y estimular la actividad intelectual son factores que pueden influir de forma significativa en la salud cerebral. Hasta un 50 % del riesgo de desarrollar alzhéimer podría estar relacionado con factores modificables del estilo de vida.

Ángela Nieto ha subrayado finalmente que la ciencia avanza de forma progresiva y que el apoyo a la investigación es clave para lograr nuevos avances. Como ejemplo ha recordado el desarrollo de las vacunas contra el covid, posibles gracias a dos décadas de investigación previa de dos científicos de la Universidad de Pensilvania (EE UU), por la que consiguieron el Nobel, frente a la creencia de que se formuló en pocos meses. Unas vacunas que, ha afirmado, han salvado la vida a 25 millones de personas en todo el mundo.

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