HACE 50 AÑOS | Del 8 al 14 de marzo de 1976
San Agustín, un barrio de la Edad Media
Los vecinos denuncian las dos caras de Alicante, cosmopolita pegada al mar y anclada siglos atrás en la periferia, sin alcantarillado ni vías asfaltadas

Hace 50 años en Alicante. Del 9 al 15 de marzo de 1976: Vecinos de San Agustín denuncian un barrio “anclado en la Edad Media” / Rafa Arjones / Perfecto Arjones
Playa, cuerpos bronceados, barcos caros, negocios redondos con un apretón de manos en un despacho con sofás de ska y buenas vistas, edificios de veintitantas plantas. El turismo, que es un gran invento; la democracia, que por fin ha llegado. Mientras Alicante vendía a medio mundo su imagen cosmopolita, soleada, abierta a la vanguardia con su envidiado mar y al negocio por tres cuartos de lo mismo; muchos de sus vecinos vivían poco menos que con el barreño en la mano para aclarar sus excrementos.
Esta vez, en marzo de 1976, la voz de alarma era la de los vecinos del barrio de San Agustín, hastiados de lidiar a diario con calles-estercolero. «Un barrio en la Edad Media», titulaba este periódico tal semana como ésta pero de hace 50 años. «No hay derecho a que estemos sin ni siquiera alcantarillado», denunciaban muchos de los vecinos a INFORMACIÓN. No sólo era eso, también calles sin asfaltar –sólo el vial La Nucía había tenido esa suerte- y mucho frío en las casas por la poca sensación de habitabilidad y mejora que había de puertas hacia afuera.
Cincuenta años después la situación no dista demasiado. Hombre, alcantarillado hay, llegan el WiFi y otras «moderneces», pero el olvido del Ayuntamiento a todo lo que no ven los cruceristas o salen en los reels de determinados influencers es patente. La zona norte de Alicante sigue sufriendo muchos de los males que ya sufría hace 50 años, provocando que sus vecinos sean, sin serlo y para su desgracia, alicantinos de segunda. Lo que antes era asfalto y alcantarillado hoy es centro de salud, centro social o líneas de autobús. En definitiva, suerte. No lo sabían pero tampoco la tendrían medio siglo después, no serían agraciados en ningún sorteo de viviendas. Ninguno de sus apellidos estaría implicado en ningún escándalo. Quien conoce algo de la historia de la ciudad, no se pierde
La zona norte de Alicante sigue sufriendo muchos de los males que ya sufría hace 50 años
Aquellos días intensos y reivindicativos se firmaba el acuerdo de la construcción después de que 10.000 trabajadores hicieran huelga el lunes 8 de marzo de 1976. El salario mensual del peón quedaba en 18.000 pesetas, lo que suponía un aumento de 6.835 pesetas respecto al convenio anterior. La jornada, al menos sobre el papel, sería de 44 horas semanales y los sábados, libres. Aquella concentración pacífica de obreros en torno a la Casa Sindical dio sus frutos.
En la ciudad una de las muchas obras que acababan de terminar estaba en Alipark, donde la promoción Las Torres ofrecía todo lo que el alicantino necesitaba: cercanía con el centro, garaje, portal de mármol, portero electrónico, armarios empotrados… «Hasta los baños son exteriores», decía el anuncio del periódico. Con unas vistas un poco mejor, más bien idílicas, las del Postiguet desde primera línea, también finalizaba la nueva Casa de Cultura, hoy sede de la Bibilioteca Azorín. Aquel mega edificio ubicado en el Paseíto Ramiro había costado 48 millones de pesetas y ofrecía entonces 400 puestos de lectura o 5.000 volúmenes de texto. Esperanza López Villellas era su primera directora.
Benidorm maniobraba para buscar una digna solución a su cala del Mal Pas
Todavía coleaba la reivindicación de los intelectuales para que Miguel Hernández tuviera un recuerdo en la ciudad. Aquella semana INFORMACIÓN desvelaba que el monumento al poeta oriolano ya estaba hecho, concretamente hacía 19 años, y que había sido obra de Gutiérrez Carbonell. Se encontraba en la Diputación y medía 60 centímetros. «Son dos figuras que significan la matrona que recoge al hijo muerto y la mano de Miguel, de la que surge un laurel de hierro que ahora está truncado», explicaban.
En la provincia, Formentera y Rojales andaban en lucha por una cuestión de terrenos y lindes. En la otra punta, Benidorm maniobraba para buscar una digna solución a su cala del Mal Pas, de la que se desprendían piedras cada vez más peligrosas. En deportes el Hércules se imponía con solvencia a la UD Las Palmas en la ida de los octavos de final de Copa, desconocedor, claro, del petardazo que pegaría en el partido de vuelta…
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