Sanidad
Investigadores de Alicante vinculan el aumento de la artrosis con los microplásticos
Científicos y médicos analizan cómo estas partículas pueden depositarse en las articulaciones e influir en la enfermedad

Científicos urgen a la acción global contra los microplásticos / Europa Press
Un equipo del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial), en colaboración con la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y la Universidad de La Laguna, en Tenerife, analizan con pacientes si los microplásticos pueden depositarse en las articulaciones humanas y si su presencia podría influir en la evolución de enfermedades como la artrosis de rodilla. El objetivo es confirmar lo que apuntan trabajos previos: que elementos extraños en la articulación podían inducir más inflamación y hacer que evolucione más la artrosis.
Esta dolencia consiste en la degeneración del cartílago articular y afecta sobre todo a las articulaciones de carga. Ya no solo está ligada a la edad. Aparece con cada vez mayor frecuencia en adultos jóvenes, en muchos casos relacionada con la práctica intensa de deporte, y en otros agravando una patología previa que afecta hasta un 30 % de la población. Detrás hay factores genéticos y el índice de masa corporal, pues el sobrepeso también influye en el desarrollo de esta enfermedad. Tanto en cadera como en rodilla y tobillo, pues también se están viendo en consulta más problemas en los ligamentos cruzados de las rodillas incluso en niños.
En muchos casos obliga a colocar una prótesis aunque los especialistas intentan demorar la cirugía protésica que, otra parte, ha avanzado mucho: las prótesis tienen una vida limitada pero es bastante más larga que antes, de cuarenta años en adelante.
El instituto Isabial, la Miguel Hernández y la Universidad de La Laguna participan en el proyecto
Preocupación
El proyecto de búsqueda de microplásticos en pacientes con artrosis surge en un contexto de creciente preocupación científica por el impacto de los microplásticos en la salud.
Estas pequeñas partículas derivadas de la degradación de materiales plásticos ya se han detectado en diferentes tejidos del cuerpo humano, aunque hasta el momento apenas se ha investigado su posible presencia en el líquido sinovial, el fluido que lubrica y protege las articulaciones.

El investigador Mariano Andrés / INFORMACIÓN
Según explica el investigador responsable del proyecto, el doctor Mariano Andrés, médico de la sección de Reumatología del Hospital General Universitario Doctor Balmis de Alicante y profesor en la UMH, uno de los principales objetivos es desarrollar un método que permita detectar estos microplásticos con la máxima fiabilidad posible. «Lo que nos interesa fundamentalmente es poder establecer un método seguro en el que no haya ninguna contaminación en el proceso de recogida de las muestras y así tener datos fiables de si existen o no esos microplásticos».
Para ello, el estudio aprovechará procedimientos habituales en pacientes con artrosis de rodilla. En aquellos casos en los que sea necesario extraer líquido de la articulación o realizar una infiltración —un tratamiento frecuente en esta patología—, los investigadores recogerán una pequeña muestra de líquido sinovial.
La inflamación articular afecta al 30 % de la población y a personas cada vez más jóvenes
Contaminación externa
La recogida se realizará siguiendo protocolos especialmente diseñados para evitar cualquier contaminación externa, reduciendo al máximo el uso de materiales plásticos durante el proceso. Posteriormente, las muestras serán analizadas para detectar la presencia de microplásticos.
El análisis específico de estas partículas se llevará a cabo en la Universidad de La Laguna (Tenerife), donde participa el catedrático de Química Javier Hernández Borges, considerado un referente internacional en el estudio de microplásticos. «Es una suerte poder colaborar con él, porque es una persona de referencia mundial en este campo», destaca el investigador.
De forma paralela, el equipo del hospital analizará el líquido sinovial mediante técnicas de microscopía y estudiará la relación entre los posibles hallazgos y el grado de artrosis de los pacientes, evaluado mediante radiografías. Este equipo también tiene bastante reconocimiento en esta tarea.
El estudio contará con la participación de alrededor de 40 pacientes de la sección de Reumatología del Hospital de Alicante que padecen artrosis de rodilla y se desarrollará durante un periodo aproximado de dos años tras la recogida de muestras. En el proyecto participan siete investigadores vinculados al Hospital de Alicante, la UMH y el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante, además de la colaboración del equipo de la Universidad de La Laguna.
Está demostrado que los microplásticos son proinflamatorios. Si hay inflamación en la articulación, podría favorecer que haya una mayor progresión de la artrosis

Una intervención de Traumatología en un hospital de la provincia de Alicante / Rafa Arjones
Líquido sinovial
Uno de los aspectos más novedosos del estudio sería demostrar que los microplásticos pueden llegar hasta el interior de las articulaciones. Según explica el investigador, en el caso de detectarse estas partículas en el líquido sinovial, esto indicaría que han llegado a través del torrente sanguíneo. «Sería muy novedoso demostrar que existen, porque implicaría que han llegado por sangre. Son pacientes a los que nunca se les ha realizado una punción articular previamente, por lo que significaría que esas partículas han llegado desde otro lugar del organismo».
Además de confirmar su presencia, los investigadores también quieren analizar si estos microplásticos podrían tener algún efecto sobre la salud articular. Algunos trabajos previos apuntan a que las partículas extrañas dentro de una articulación podrían favorecer procesos inflamatorios.
«Una de las cosas que está demostrado es que los microplásticos pueden ser proinflamatorios. Si existe inflamación dentro de la articulación, eso podría favorecer que haya una mayor progresión de la artrosis», señala el investigador.

Contaminación
Aunque esta hipótesis todavía es preliminar, el estudio podría aportar información relevante sobre el impacto de la contaminación por microplásticos en la salud humana. En caso de confirmarse su presencia y su posible efecto inflamatorio, los resultados podrían contribuir a reforzar las recomendaciones de salud pública para reducir la exposición a estas partículas.
«Cada vez se está hablando más de que los microplásticos pueden actuar como disruptores endocrinos y tener distintos efectos en el organismo. Hallazgos como este podrían aportar más argumentos para reducir la exposición, por ejemplo evitando calentar alimentos en recipientes de plástico o reduciendo su uso en la vida cotidiana», explica.
En caso de detectarse en el líquido sinovial, significa que llegan a la persona a través del torrente sanguíneo
El proyecto cuenta con financiación procedente de distintas ayudas a la investigación, entre ellas una aportación de 7.400 euros de la Fundación Navarro-Tripodi, vinculada al Colegio de Médicos de Alicante, así como otra de 5.000 euros concedida por el instituto Isabial para impulsar nuevas redes de investigación sanitaria en la provincia.
Con este trabajo, los investigadores esperan dar un primer paso para entender si los microplásticos pueden acumularse en las articulaciones humanas y cuál podría ser su impacto en enfermedades articulares tan frecuentes como la artrosis.
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