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La Galia de la Huerta de Alicante convertida en museo: así es una joya asediada por el ladrillo y el asfalto

La finca Morote sobrevive como almazara y única productora que queda de vino de la zona, poniendo en marcha visita guiadas con experiencia virtual para dar a conocer la actividad de la fuera fértil huerta alicantina

El último pedazo de la huerta alicantina convertido en museo

El último pedazo de la huerta alicantina convertido en museo / Alex Domínguez

Jose A. Rico

Jose A. Rico

Es quizá el último reducto de la Huerta de Alicante. Una joya que data de finales del siglo XVII y que está rodeada de una jungla de asfalto y ladrillo. Es la Galia de Astérix y Obélix asediada por los romanos.

Se trata del testimonio del fértil pasado de sus tierras, regadas en el pasado con el agua del Pantano de Tibi, la presa en funcionamiento más antigua de Europa, que data del siglo XVI.

Imagen de la almazara moderna, que produce unos 100.000 litros de aceite cada campaña

Imagen de la almazara moderna, que produce unos 100.000 litros de aceite cada campaña / Alex Domínguez

La finca Morote, ubicada junto al enlace entre la A-70 de Vistahermosa y la antigua N-332 (avenida de Dénia), pervive pese a la presión urbanística sufrida durante décadas. Y se mantiene en producción como almazara, con unos 100.000 litros de aceite en una campaña buena.

La finca cuenta con una antigua almazara de 1690 que se pone en marcha para demostraciones, y de la que solo hay otras 10 más de similares características en funcionamiento en España

Del mismo modo conserva la producción de vino, con 2.000 litros de tinto, siendo la única bodega que queda en la Huerta de Alicante. Y se ha transformado además en museo, con visitas con realidad virtual y paseo en carro incluidos.

Tomás Pérez Aracil, cuarta generación de su familia en la finca Morote

Tomás Pérez Aracil, cuarta generación de su familia en la finca Morote / ALEX DOMINGUEZ

Así, ha sobrevivido a una primera ola urbanizadora en los años 60, 70 y 80. Se ha mantenido en pie pese a sufrir en 1987 una expropiación y división de la parcela para la construcción de la A-70. Y después volvió a resistir el boom inmobiliario de principios de los años 2000, siendo declarada en 2007 como Bien de Relevancia Local (BRL) tanto la finca como el sistema de regadío de la Fuente y Balsa de Orgegia.

Aperos agrícolas

La finca es un auténtico museo por los aperos centenarios que conserva. Y entre ellos destaca la antigua almazara de más de 300 años, un antiguo molino de sangre que se pone en marcha en ocasiones para demostraciones y exhibiciones.

La finca tiene vid, almendros, cítricos y hortalizas, entre otros cultivos

La finca tiene vid, almendros, cítricos y hortalizas, entre otros cultivos / Alex Domínguez

En España, solo existen unas diez en funcionamiento similares a esta, cuyo origen está documentado en 1690. Todo un tesoro con el que se producía el oro líquido del aceite de oliva entre los siglos XVII y XX.

La finca permite realizar una visita virtual para conocer cómo se elaboraba en el pasado el vino y el aceite

La finca permite realizar una visita virtual para conocer cómo se elaboraba en el pasado el vino y el aceite / Alex Domínguez

Así, se conservan el molino, la prensa, el hogar, el pesebre y los pozos de decantación del aceite. Y desde el pasado año se ha transformado en un museo, con diversas zonas diferenciadas por se proyectan diversos vídeos sobre la historia de esta finca, además de poder sumergirse en una experiencia virtual con gafas 3D para ver cómo era el funcionamiento del molino y la producción tradicional del aceite y del vino. De esta forma, se puede ver a través de la realidad virtual cómo era el proceso. Un viaje al pasado gracias a las nuevas tecnologías.

Hemos mantenido en funcionamiento la propiedad y no la hemos vendido por tradición familiar, por conservación y por no desvincularnos nunca a la tierra

Tomás Pérez Martínez

La finca está “cercada” por la autovía y su acceso a Alicante, la avenida de Dénia, un gimnasio y club de tenis, una depuradora, un geriátrico, el Hogar Provincial y el centro de la ONCE junto al que hay un McDonald's. Y muy cerca se está desarrollando el plan parcial Vistahermosa Norte con cientos de viviendas.

La finca Morote es la única bodega que queda de la antigua Huerta de Alicante

La finca Morote es la única bodega que queda de la antigua Huerta de Alicante / Alex Domínguez

40.000 metros cuadrados

Y pese a todo resiste, contando con cerca de 4 hectáreas (40.000 m2), aunque solo 2 están en la parcela principal tras la partición sufrida por la construcción de la autovía. Así, tiene plantadas 1.500 parras de distintas variedades recuperadas, olivos centenarios, almendros, cereales, cítricos, cultivos hortofrutícolas, según explica su dueño, Tomás Pérez Aracil, cuarta generación de su familia al frente de la finca.

El finca tiene todo tipo de aperos

El finca tiene todo tipo de aperos / Alex Domínguez

Su hijo Tomás Pérez Martínez representa una nueva generación de esta familia comprometida con el territorio y la conservación del último reducto de la Huerta de Alicante. Y explica que “por tradición familiar hemos conservado las herramientas de la finca. Hemos mantenido en funcionamiento la propiedad y no la hemos vendido por tradición familiar, por conservación y por no desvincularnos nunca a la tierra".

De octubre a diciembre

La campaña de la oliva arranca en octubre y se alarga hasta finales de diciembre, constituyendo esta almazara un punto imprescindible de los agricultores de l'Alacantí y su entorno para la producción del aceite. Y no solo de grandes explotaciones, sino que muchos pequeños propietarios llevan unos pocos cientos de kilos de oliva a esta instalación para conseguir su aceite, con el que quedan servidos para todo el año.

Sobrepuestos a la plaga filoxera

A principios del siglo XX en plena crisis de la producción vitícola a consecuencia de la plaga de la filoxera, la familia Morote solventó dicha desgracia, salvando los viñedos de esta finca gracias a la adquisición en Castalla de cepas de vides híbridas sobre las que se injertaron las variedades autóctonas, consiguiendo proteger unas 20 variedades.

La mayoría de viñedos de la Huerta alicantina sucumbieron a la plaga, perdiéndose así la producción de vino fondillón, según recoge la web de Turismo Sant Joan, municipio que junto con Mutxamel también ha estado muy ligada esta finca y sus propietarios.

Así, la almazara moderna con la que cuenta tiene una capacidad de 50.000 kilos diarios de aceitunas, 6.000 por hora. Y en una campaña buena puede producir unos 100.000 litros de aceite de gran calidad.

La finca se ubica en una parcela de dos hectáreas junto a la A-70

La finca se ubica en una parcela de dos hectáreas junto a la A-70 / Alex Domínguez

Vino único

Sobre la bodega, Pérez Martínez explica que “tras hacer consultas en registros históricos, en el año 1700 hemos visto que había 850 productores de vino. Actualmente solo estamos nosotros en lo que es Huerta de Alicante”.

En el año 1700 había 850 productores de vino. Actualmente solo estamos nosotros en lo que es Huerta de Alicante

Tomás Pérez Martínez

Y se trata de variedades antiguas. Disponen de 17 variedades diferentes de uva que se recuperaron de la zona, recordando que "en 2021 hicimos análisis genético y una de estas variedades, veremeta clara, solo está en la Huerta de Alicante, salvo alguna parra que quede en algún jardín. Y finca Morote es la única zona en producción de Alicante".

Una de las salas donde se proyectan vídeos explicativos sobre la finca

Una de las salas donde se proyectan vídeos explicativos sobre la finca / Alex Domínguez

Un museo vivo

Desde finales del pasado año, la finca ha puesto en marcha una iniciativa para dar a conocer las instalaciones y su historia. Así, se ofrece una visita explicativa a la bodega de vino y al molino de aceite del siglo XVII, con una experiencia de realidad virtual para descubrir su funcionamiento.

La campaña de la oliva en la almazara va desde octubre a finales de diciembre

La campaña de la oliva en la almazara va desde octubre a finales de diciembre / Alex Domínguez

Del mismo modo incluye un paseo en carruaje por los campos de almendros, viñas y olivos, así como degustación de vino tinto y aceite acompañados de embutidos y quesos locales. Todo un oasis en plena jungla de asfalto.

Una de las variedades antiguas de vid que se conservan, veremeta clara, está practicamente desaparecida y solo se conserva en esta finca y en algún jardín

La casa constituye, de la que todavía se mantienen incluso las antiguas llaves, es una construcción de dos plantas, resultado de la agregación de diversas construcciones realizadas con arreglo a las necesidades de crecimiento de la casa. Predomina fundamentalmente el carácter de construcción popular, con todos los componentes propios de una casa de labranza de su época y constituye un valioso museo de la antigua huerta de Alicante, con su variada colección de aperos de labranza.

El agua es y ha sido un elemento fundamental en la finca

El agua es y ha sido un elemento fundamental en la finca / Alex Domínguez

Así, la finca Morote es una magnífica pieza de la arquitectura rural tradicional ubicable en el tránsito de los siglos XVII a XVIII, cuando Pere Morote recibió de manos del Conde de Villafranqueza, el dominio útil de sus tierras y una tanda de agua de la balsa de origen islámico de la partida de Orgegia.

Tras la familia Morote, entraron los Morelló, y después la familia Aracil, que ya va por la quinta generación de los galos de la Huerta de Alicante.

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