Niños de hoy
¿Qué hacemos con los niños tímidos?

¿Qué hacemos con los niños tímidos? / Reme Picó
Últimamente me han llegado preguntas de algunas familias preocupadas por la timidez de sus niños. Unos se niegan a hablar a los adultos, (salvo a sus padres y abuelos), otros se muestran mudos en el colegio, hay quienes no quieren participar en cumpleaños y también los hay que prefieren estar solos, cosa que se acentúa con el uso de las pantallas.
Ser tímido no es igual que ser introvertido, aunque tanto los niños tímidos, como los introvertidos se sienten más cómodos mirando hacia adentro que hacia afuera, intentan pasar desapercibidos, hablan poco… Pero en el caso de los introvertidos, se trata simplemente de que prefieren actividades tranquilas, observar, imaginar, inventar y buscar amigos parecidos. Y desde ahí van avanzando, sin especiales dificultades para encontrar su lugar y decir lo que precisan.
Sin embargo, los niños tímidos pueden sentirse inseguros y asustados, como si no tuvieran suficiente valor, o bien pueden temer que el mundo exterior esté plagado de peligros. Así que actúan como el que tiene miedo: miran hacia abajo, procuran no ser vistos, evitan mirar a los ojos, rehúyen el contacto corporal y no se atreven a expresarse. Como si sintieran que su casa fuera el único puerto seguro y el resto del mundo una arriesgada aventura.
«Recuerdo a una niña que me fue anunciada por sus padres como muy tímida. En la entrevista me pidieron que no la forzara a hablar porque ‘se pondría fatal y hasta vomitaría’. Tanto el padre, como la madre habían sido tímidos y habían sufrido por ello, según me explicaron. El caso es que cuando llegó el momento de hablar en clase, Andrea nos miró y dijo que iba a hablarme solo a mí porque era la maestra y sus padres le habían dicho que a las maestras hay que hablarles, pero a los otros niños no, porque no los conocía. Le dije que podía presentárselos, aceptó y habló sin problemas, entre sonrisas y con una coquetería que mostraba un buen nivel de seguridad en sí misma. El peso de las vivencias de sus padres apenas le afectó».
Hay otra manera de mostrarse los niños que solemos nombrar como timidez, pero que apenas es una pizca de vergüenza y está más llena de presunción y autoestima que de ninguna otra cosa. Pensemos que el niño cuando habla en su casa es escuchado, se le conocen los gestos, le es sencillo explicarse. Y de pronto ha de moverse en otros ámbitos donde no sabe cómo será recibido. Así que, si se pone vergonzoso al hablar, hay que animarlo, esperar, hacer buen vínculo con él y no forzarlo, pero tampoco abandonarlo a su suerte.
«Blanca en su casa era muy charlatana y bastante arrolladora, según sus padres. En la escuela no hablaba. El día de los abuelos faltó a clase y cuando volvió, su madre le dijo: ‘Explícales por qué no has venido’. Todos esperábamos su silencio habitual, pero de pronto se puso a contarnos que su bisabuela Blanca había cumplido cien años, que habían ido a verla a Bilbao, que le habían regalado un camisón de flores, que había visto a sus primos… Después de hablar hubo un aplauso espontáneo que selló su cambio. Ahora ya no había dos Blancas, sino solamente una que había precisado un tiempo para situarse».
Pero a pesar de compartir algunos rasgos, no hay un patrón homogéneo de comportamiento para los niños tímidos, sino que se dan toda clase de variantes en la manera de vivir los miedos del relacionarse, desde leves a graves. En mi recorrido de maestra de niños pequeños, he conocido muchos grados y modalidades de actitudes tímidas. Hay quien se toma un tiempo largo para hablar, quien habla en un tono apenas audible, quien tartamudea, quien se esconde, quien copia lo que ha dicho otro, quien se pone siempre cerca del maestro, quienes se mantienen aislados hasta que conocen a algún compañero que les ayuda a salir de su encerramiento. Tanteos, pruebas, comienzos.
A veces la timidez puede venir de haber conseguido en la casa familiar un ambiente tan acogedor que cuesta desprenderse de él. A veces de tener unos padres sobreprotectores. O todo lo contrario, de tener unos padres que ansían que sus hijos sean autónomos y los dejan sueltos pronto, con lo cual se asustan y se retraen. En ocasiones viene de copiar gestos de timidez del padre o de la madre que en su infancia fueron tímidos. También puede pasar que haya momentos de enfermedad, duelo o depresión en las familias que originan que los padres no puedan transmitir con suficiente convencimiento la ilusión de vivir a sus hijos. Y más.
La influencia de la personalidad de los padres (sociables o solitarios) tiene mucho que ver, la crianza más o menos abierta a otras personas también, el tener o no hermanos o primos, el sitio donde se vive, los criterios educativos, la historia, las costumbres, la situación familiar. Todo influye.
Pero sea por un motivo o por otro, lo que hay que ver es si la timidez les interrumpe el manejo saludable de su autoestima, su vida de relación o su autonomía. Darles tiempo, escucharlos, estar pendientes y ofrecerles ocasiones de entablar relación con otras personas serían caminos adecuados. Y si viéramos que el niño no puede enfrentar solo el tema, proporcionarle la ayuda de algún especialista.
«Rafael era muy tímido. No soportaba que lo mirasen, se tapaba la cara, temblaba, lloraba si quería chutar el balón y no lo dejaban, no podía tragar la comida que ‘no conocía’, si había alguien en el cuarto de baño no se atrevía a usarlo y se hacía encima. Jugaba solo. No hablaba, no recitaba, no bailaba, no cantaba, no se disfrazaba, no hacía teatro.
Después de intentar sacarlo de su estado de alerta permanente sin éxito, pensé que le haría falta ir al psicólogo para averiguar de dónde provenían sus miedos y ayudarlo a superarlos. Sus padres estuvieron de acuerdo y así se hizo con muy buenos resultados».
Suscríbete para seguir leyendo
- Ya se pueden aplicar las deducciones por el gimnasio o las gafas en la declaración de la renta
- Los vecinos redoblan la presión por el futuro Parque Central de Alicante tras conocer el diseño pactado entre el Gobierno y el Ayuntamiento
- Tabarca viaja a Dénia para avanzar en su camino hacia la independencia de Alicante
- Arrancan las obras de rehabilitación de la torre de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina de Orihuela
- Guardamar ejecuta este domingo la orden de cierre del mercadillo del Fogón junto a la N-332 doce años después de iniciar el procedimiento
- Las faldas del castillo de Santa Bárbara de Alicante, un hogar para personas sin recursos: “Aquí se vive en paz”
- Un hombre de 25 años fallecido tras un tiroteo en Torrevieja
- Un incendio de tres viviendas obliga a desalojar un edificio en el centro de Torrevieja
