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El colegio San Antonio de Padua Franciscanos de Alicante celebra su tradicional procesión infantil

La comunidad educativa, junto a la Cofradía Ecce-Homo y Redención, protagoniza una jornada cargada de tradición, creatividad y sentimiento cofrade

El colegio San Antonio de Padua Franciscanos de Alicante celebra su tradicional procesión infantil

El colegio San Antonio de Padua Franciscanos de Alicante celebra su tradicional procesión infantil / INFORMACIÓN

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

La Semana Santa se adelanta cada año en el Colegio San Antonio de Padua-Franciscanos de Alicante, donde la tradicional procesión infantil volvió a llenar de emoción, respeto y entusiasmo las calles del entorno escolar. El acto, celebrado el pasado martes 24 de marzo, reunió a todo el alumnado en una jornada que se ha consolidado como una de las más especiales del curso.

Organizada por el profesorado y el APA del centro, y con la colaboración de la Cofradía Ecce Homo y Redención, la procesión contó con la participación activa de estudiantes de todas las edades, que desfilaron en un ambiente de ilusión y sentimiento cofrade. Año tras año, este evento continúa creciendo en organización, detalle y simbolismo.

Procesión

El cortejo procesional incorporó todos los elementos propios de una estación de penitencia: presencia policial, nazarenos, damas de mantilla y el acompañamiento de tambores interpretados por alumnos de primaria. Dos pasos centraron la atención del público: el dedicado a la Virgen, portado por los alumnos de cinco años, y el de Cristo crucificado, llevado por los estudiantes de sexto de primaria, en un gesto que simboliza su despedida de esta etapa educativa.

La implicación de las familias, especialmente a través del APA, volvió a ser fundamental. Las damas de mantilla lucieron faldas y mantillas confeccionadas por las madres, mientras que los nazarenos vistieron túnicas elaboradas con bolsas negras y cíngulos granates proporcionados por la asociación. Incluso las velas, realizadas con rollos de papel, reflejaron el ingenio y el cariño puestos en cada detalle.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar en el parque de Les Oliveretes, donde la antigua alumna Esther Noheda interpretó una saeta que llenó el ambiente de recogimiento y emoción, arrancando un cálido aplauso de los asistentes.

Mirada al Martes Santo

Con dedicación y esfuerzo, esta procesión infantil continúa consolidándose como una tradición escolar que va más allá de lo estético: es una experiencia compartida que fomenta la convivencia, el respeto y el orgullo de pertenecer a una comunidad educativa unida por la tradición.

La próxima cita será el Martes Santo con la procesión del Ecce Homo y la Virgen de la Amargura, en la que también participarán profesores, alumnos y familias del centro. El programa continuará el Jueves Santo con la procesión de la Santa Redención y María Santísima del Mayor Dolor, reforzando así el vínculo entre tradición, fe y comunidad desde las edades más tempranas.

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