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Cómo ver bien impacta en el bolsillo de los mayores de Alicante

La radiografía de la pobreza visual concluye que la soledad y el desconocimiento hacen que más de 100.000 personas en la provincia se resignen a tener mala visión

Pruebas ópticas

Pruebas ópticas / INFORMACIÓN

J. Hernández

J. Hernández

Pagar las gafas, las lentillas o la ayuda óptica que necesitan para ver bien puede suponer para 100.000 personas mayores de la provincia de Alicante la mitad de la pensión del mes en que tengan que hacer este desembolso. Así se recoge en la radiografía de la pobreza visual en la tercera edad en España promovida por la asociación Visión y Vida, que busca generar la primera proyección sobre cómo la fragilidad económica de los mayores y pensionistas puede afectar a su capacidad de adquisición de las soluciones ópticas que necesitan para poder disfrutar de una buena calidad de vida a esa edad. Porque la soledad, la poca accesibilidad, el abandono y el desconocimiento hace que muchos mayores se resignen a tener mala visión.

El estudio indica que en toda la Comunidad 285.000 ciudadanos padecen este problema, y dos millones de personas en todo el país. La pobreza visual es un fenómeno que afecta especialmente a quienes, debido a limitaciones económicas, no pueden costearse las ayudas ópticas necesarias para mantener una buena visión. Esta realidad, silenciosa pero de gran impacto, también tiene reflejo en la provincia de Alicante, donde el envejecimiento de la población y las desigualdades económicas agravan el problema.

Prevalencia de la pobreza visual en la tercera edad por comunidades

Prevalencia de la pobreza visual en la tercera edad por comunidades / INFORMACIÓN

Gasto imposible

Según la tasa Arope, el 30 % de los alicantinos se encuentra en riesgo de pobreza, en mayor medida que la media nacional del 25,7%. En la tercera edad, el 82,4% de la población necesita gafas u otra ayuda óptica para poder ver bien.

El estudio “Pobreza visual en la tercera edad”, presentado con el apoyo de Correos Express y la asociación Acción Visión España, revela que en toda España 8,3 millones de personas mayores de 65 años necesitan gafas. Sin embargo, solo 6,6 millones son pensionistas, con una pensión media de 1.566,81 € y pensión de viudedad de 937 €. En este contexto, el coste medio de una ayuda óptica adecuada, que ronda los 495 €, puede representar entre un 31% y un 53% de la pensión mensual, convirtiéndose en un gasto imposible para muchos hogares.

En la provincia de Alicante, la situación se ve amplificada por la composición de la población mayor. La provincia, con un porcentaje significativo de residentes mayores de 65 años, registra también niveles de riesgo de pobreza que reflejan vulnerabilidades concretas: personas que viven solas —principalmente mujeres viudas—, con movilidad limitada y poco acceso a información sobre salud visual, se ven obligadas a aceptar una visión deficiente para priorizar gastos básicos como alimentación, vivienda o servicios.

Los especialistas reclaman ayudas económicas para el colectivo como las del Plan VEO para menores de 16 años

Riesgo de caídas

El impacto de esta pobreza visual es profundo. Retrasar la atención óptica puede reducir la autonomía, aumentar el riesgo de caídas, favorecer el aislamiento y generar dependencia, problemas que el informe de Visión y Vida ha constatado en distintas regiones, incluida la provincia de Alicante. En estudios previos, como el de la Galicia Vaciada, solo el 15% de las personas mayores revisadas tenía buena agudeza visual, y el resto aceptaba ver peor “para lo que había que ver”, una actitud que se replica entre muchos mayores alicantinos.

Las desigualdades territoriales son evidentes: mientras regiones como Andalucía (34,7%) o Castilla-La Mancha (34%) superan la media de riesgo de pobreza, otras como País Vasco (14,7%) o Navarra (16,5%) presentan cifras mucho más bajas. Alicante, dentro de la Comunidad Valenciana, se encuentra en una situación intermedia, pero la combinación de envejecimiento, dependencia y coste de la vida hace que la pobreza visual sea un problema relevante que necesita intervención.

El precio medio de las lentes adecuadas, que ronda los 495 €, es inasumible para muchas personas de la tercera edad

Ayudas

Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida, insiste en la necesidad de acciones estructurales: “Existen ayudas nacionales y locales, y la Ley de Dependencia cubre algunos casos, pero necesitamos garantizar que todos los adultos mayores tengan acceso a programas de prevención, información clara sobre soluciones visuales y, cuando sea necesario, ayuda económica para disfrutar de buena visión, tal como ocurre con el Plan VEO para menores de 16 años. No puede haber ni una sola persona mayor que renuncie a ver bien por motivos económicos”.

Con una esperanza de vida alta y un coste de vida creciente, la población mayor de Alicante se enfrenta a un reto crucial. El informe advierte que una sola compra de gafas adecuadas puede absorber entre un tercio y la mitad de la pensión, y posponer la atención visual puede tener consecuencias graves tanto a nivel individual como social.

Ver bien jamás puede ser un privilegio”, concluye Alsina, subrayando que actuar ahora es clave para evitar un alto coste social en el futuro.

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