Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El vía crucis del Cristo del Mar recorre Alicante entre fe y tradición

La imagen desembarcó en el puerto de la ciudad, donde se realizó la tradicional bendición de las aguas, y se encontró con la Virgen de la Paz antes de ser entronizada en la basílica de Santa María

Un instante del XXXIII Vía Crucis del Santísimo Cristo del Mar de Alicante

Un instante del XXXIII Vía Crucis del Santísimo Cristo del Mar de Alicante / Alejandro Benito

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

La Semana Santa de Alicante arrancó este Viernes de Dolores con uno de sus momentos más esperados: el LXXXIII Vía Crucis del Santísimo Cristo del Mar, acto oficial de la semana de Pasión alicantina que cada año congrega a cientos de fieles a lo largo de la fachada marítima. La ciudad se vistió de solemnidad y emoción, reviviendo la tradición que se remonta a 1943, cuando la imagen llegó desde el taller de Antonio Castillo Lastrucci a bordo del vapor Cabo Silleiro.

Devoción que se hace camino

El Cristo del Mar desembarcó en el embarcadero de las golondrinas escoltado por la Policía Portuaria y acompañado por el Real Club de Regatas de Alicante. Tras la celebración de la misa, la comitiva inició el recorrido por la ciudad. Avanzando por el paseo de Tomás y Valiente y el paseo Conde de Vallellano, los fieles acompañaban en silencio el cortejo procesional. Al llegar a la escalinata real, se vivió uno de los momentos más emblemáticos: la tradicional bendición de las aguas y la ofrenda de la hermandad en nombre de las gentes del mar, un gesto cargado de simbolismo.

El vía crucis continuó por la plaza del Mar, la plaza del Ayuntamiento y el segundo Pórtico Consistorial, hasta alcanzar la plaza de la Santísima Faz, la calle Mayor y Villavieja, con los devotos siguiendo cada paso de la sagrada imagen. Poco antes de llegar a la basílica de Santa María, se produjo el encuentro esperado entre el Cristo del Mar y la Santísima Virgen de la Paz, un momento de emoción que detuvo la procesión y conmovió a todos los presentes. A su llegada a la basílica de Santa María, la imagen del Cristo del Mar fue entronizada solemnemente en su paso procesional, cerrando un acto que unió historia, tradición y la fe de toda una ciudad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents