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Médicos alicantinos

De la Casa de Misericordia a la fiebre amarilla

El inicio del siglo XIX sorprendió a Alicante con una grave epidemia de fiebre amarilla. La infección la propagó un barco de guerra que atracó procedente de las Antillas. De los 13.212 habitantes que había, 9.443 enfermaron y 2.765 murieron. Los médicos fueron claves, trabajando por barrios, para atajar la mortandad

Alicante vive en el siglo XIX la gran transformación asistencial: la beneficencia pasa de la Iglesia al Estado

Alicante vive en el siglo XIX la gran transformación asistencial: la beneficencia pasa de la Iglesia al Estado / Rafa Arjones

Caridad Valdés

Caridad Valdés

En el siglo XIX se producirá una verdadera transformación en los servicios asistenciales de la ciudad. Los centros benéficos hasta ahora responsabilidad de la Iglesia pasarán al Estado. Una política que ya inició Carlos III y que continuaron los gobiernos liberales enajenando los conventos, casas de misericordia, obras pías, etc.

Mediante el Reglamento de Beneficencia del 27-12-1821 y de la Ley de 1822, aprobadas en el trienio liberal, se reguló la intervención estatal, acordando que en cada provincia debía existir una Casa de Maternidad que acogiera a los niños expósitos y a los huérfanos hasta los 6 años y un hospital público, también organizó los asuntos de socorros y hospitalidad domiciliaria para los pobres y estableció la creación de juntas municipales de beneficencia. La ciudad de Alicante fue designada capital de la provincia en 1822. La aplicación de estas normas fue breve e incompleta, ya que esta reglamentación fue abolida en 1823, con la vuelta al absolutismo de Fernando VII. No obstante, estas disposiciones sirvieron de base para la normativa sobre Beneficencia y Sanidad que se aprobaran a mediados del siglo XIX.

Alicante ya contaba anteriormente con estos servicios. Según se desprende de un informe de 1821, existía en la ciudad una Hermandad o Junta de Caridad cuyo objeto principal era cuidar de la lactancia y alimentación de los niños expósitos, así como atender a los huérfanos desamparados. Aquellos que pasados los 6 años no fueran prohijados, seguirían estando bajo su protección, enseñándoles varios oficios y las primeras letras. Contaba además entre sus atribuciones la extinción de la mendicidad voluntaria, atención a los pobres recogiéndolos en un hospicio o proporcionando trabajo en sus casas y la hospitalidad domiciliaria. Se creó en 1786-89 pero decayó su actividad, siendo revitalizada en 1816 por Fernando VII, aunque la financiación utilizada seguía siendo principalmente la del siglo anterior, el apoyo de la iglesia y de la caridad privada. Los cargos eran gratuitos. Contaba también para sus gastos con el ingreso de varios impuestos o arbitrios y con los alquileres de 11 casas, propias de la Junta, situadas en las calles Balseta, Norte de la Villa Vieja, Norte y San Juan al puente, así como el arrendamiento del Lavadero de la calle Balseta sita en el puente de la Villavieja nº 12, y el aporte en 1808 de ciertos billares, cafés y fondas. La casa, donde se hospedaban no aparece en los documentos. Sí se dice que debió de cambiar de lugar según las necesidades exigieran, y se barajó en 1815 trasladarlos al edificio de La Asegurada y en 1822 al Convento de San Agustín. Su inspección y vigilancia se hallaban a cargo de una serie de señoras y para los niños había una hermana de la caridad o rectora, capellán, médico, boticario y criados. En 1821 se le adjudicará el Convento de Capuchinos, no siendo definitivo tras la vuelta de los monjes en 1823. Será en 1836 cuando lo ocupen de manera permanente.

La Casa de Misericordia fue inaugurada a mediados del siglo XVIII por el obispo Manuel de Terán junto al palacio episcopal. En 1801 el Estado ocupó parte del edificio para una Fábrica de Tabacos, anexionando nuevas partes y construyendo obra nueva en su extremo posterior. Comienza un duro enfrentamiento entre el Estado y la curia episcopal que intenta en muchas ocasiones recuperar su propiedad y parece que ésta o parte de la misma lo llegará a hacer en puntuales ocasiones. Su administración fue llevada desde principio de siglo y al menos hasta 1821 por Vicente Spering, canónigo de la Concatedral; le siguieron Antonio Ripoll y Félix García sacerdote de Santa María. Los internos tuvieron que ser trasladados en muchas ocasiones (Casa de la Magdalena o correccional de mujeres del Obispado junto a la Casa de Misericordia, Granero de la Colegial, Sala de enfermería del Hospital San Juan de Dios, etc.). En 1836-38 termina el asilo y pasan definitivamente al Convento de los Capuchinos.

El Hospital de San Juan de Dios se creó en 1333 en la calle Maldonado, por el comerciante catalán Bernardo Gomis. Inicialmente se llamó San Juan Bautista, pero cuando en 1653 el Ayuntamiento cedió la administración a la orden religiosa de San Juan de Dios, cambiará su nombre. En 1821, tras la supresión de las órdenes religiosas, pasó nuevamente al Ayuntamiento. La desamortización de 1836 confirmó esta secularización. Fue demolido en 1840 y trasladado a la plaza de Santa Teresa. Allí permaneció hasta que se construyó el Hospital Provincial en el Bon Repós en 1930.

El siglo XIX fue el de la transformación de los servicios sanitarios en la capital de la provincia

Durante la primera mitad del siglo, se hace llegar a las autoridades noticias sobre la escasez de recursos de estos establecimientos y de las malas condiciones en que se encontraban, a pesar de los constantes esfuerzos que hacían sus responsables por aumentar los ingresos, teniendo en muchas ocasiones que acudir a la petición de generosas limosnas. También era frecuente hacer corridas de novillos o toros, peleas de gallos, funciones de teatro y rifas. No constan en estos informes los nombres de los médicos que los atendían, suponemos que sería una labor de los facultativos asalariados por el Ayuntamiento, que también tenían que atender a los enfermos de la cárcel.

Antiguo Hospital Militar.

Antiguo Hospital Militar. / INFORMACIÓN

Otro organismo sanitario que hay que señalar en esta época es el Hospital Militar (actual comandancia de la Guardia Civil de la calle San Vicente en Alicante). Se empezó a construir en 1691 para trasladar el existente de San Juan de Dios, que contaba con un número reducido de camas y que había manifestado, durante los periodos de epidemias, su incapacidad de acoger a todos los enfermos. Pero esto no sucedió. Las obras se paralizan y se arrienda al Estado, que lo utiliza con otros objetivos. A finales del siglo XVIII se completa el edificio y se finaliza la construcción del hospital. Estuvo funcionando como tal hasta 1931. Citamos entre su cambiante personal médico a Juan Bautista Pina Pérez, Juan Gallostra Taña, José Villanueva, Federico Parreño Ballesteros y José Valderrama Martínez.

Antiguo Manicomio.

Antiguo Manicomio. / INFORMACIÓN

A los dementes, y antes de la construcción de edificios específicos, se les recluía en la sección de incurables de los hospitales civiles, en las cárceles o en sus propios domicilios. En Alicante el Manicomio Provincial no se creó hasta 1892. Se estableció en Elda en un antiguo convento franciscano, utilizado para cuartel de la milicia nacional y hospital de distrito. A finales de 1939 se trasladó a San Juan a la llamada Granja-Sanatorio psiquiátrico, hoy conocido como Centro Doctor Esquerdo. El edificio de Elda fue derribado en 1942, construyéndose en sus terrenos el barrio de la Virgen de la Cabeza. Fueron algunos de sus médicos y directores: José Sánchez Santana, Vicente Nogueroles Galiana, Salustiano Villa Durban, Santiago Agulló Asensi, Miguel López Mora, Dr. Nieto García y durante muchos años Francisco Serra Naya, vinculado a la familia de médicos Manero por su matrimonio con Irene Manero Carratalá.

Antiguo Convento de Capuchinos en Paseo de Campoamor.

Antiguo Convento de Capuchinos en Paseo de Campoamor. / INFORMACIÓN

Para financiar el hospital se acudía a corridas de novillos, peleas de gallos, rifas y funciones de teatro

El siglo XIX comenzó con una grave epidemia de fiebre amarilla. La ciudad fue infectada por un barco de guerra español que venía de las Antillas y que había atracado en nuestro puerto, extendiéndose rápidamente, a pesar de las inmediatas medidas que se tomaron. Duró aproximadamente 4 meses. Alicante contaba entonces con 13.212 habitantes. El elevado número de contagiados y su alta mortalidad hizo que el pánico se apoderara de la población y muchos huyeran, lo que motivó que se trajera a la Santa Faz y tras recorrer la reliquia sus calles, permaneciera en el castillo de Santa Bárbara todo el tiempo del contagio. El número de enfermos ascendió a 9.443 y el de fallecidos a 2.765. Se cita entre estos últimos cuatro médicos y siete cirujanos, y en concreto a José Coderch, Antonio Villegas y Antonio Serrano.

Epidemias del siglo XIX

Año 1804

  • Fiebre amarilla, que entró por Cádiz.

Año 1834

  • Epidemia de Cólera.

Año 1854

  • Reaparición del Cólera.

Año 1859

  • Pequeño brote de Cólera.

Año 1865

  • Nuevo brote de Cólera.

Año 1870

  • Epidemia Fiebre amarilla.

Año 1885

  • Brote de Cólera.
Epidemia.

Epidemia. / INFORMACIÓN

Médicos que combatieron la epidemia de 1804: José Coderch, atendió al barrio de San Francisco; José Serrano, cirujano, se encargó de la calle Mayor e inmediaciones; Francisco Lloret del barrio de Santa Cruz y San Roque; Tomás Lanuza (Inglada) del Hospital Militar; José Alcaraz (Verdú), estuvo al frente de los barrios de Villavieja y Arrabal Roig; Francisco de Paula Martorell tenía a su cargo a las 800 mujeres de la fábrica de Cigarros y visitaba a diario el barrio de San Antón (era natural de Alicante, obtuvo el título en 1801); Pedro Sebastiá (Tomás) fue destinado al Lazareto establecido en el Convento de los Franciscanos (actualmente plaza de la Montañeta); Francisco Simó se ocupó igualmente de los barrios de Villavieja y Raval Roig. Además, figuran también en ese momento los médicos: Joaquín González, Vicente Rizo, Tomás Bou, Antonio Villegas, Vicente Plaza, Ramón Ferrán y Juan Bautista Pina (Pérez).

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