El precio de la fe en Alicante: ¿cuánto cuesta ser cofrade?
Los miembros de las hermandades viven con devoción sus procesiones y asumen gastos de más de 200 euros para participar de unas celebraciones que son de Interés Turístico Nacional desde el año 2022

Semana Santa 2026: Alfredo Llopis, presidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Alicante / Rafa Arjones
Cada Lunes Santo, Andrea tiene una cita en la ermita de San Roque, en el Casco Antiguo de Alicante, Allí, salvo que la lluvia lo impida, se convierte año tras año en los "pies" del Despojado. Al día siguiente, Gabriela procesiona con el Cristo de las Penas, en una tradición a la que la inició su padre. El miércoles, Julio hace lo propio con la imagen más antigua de la Semana Santa alicantina: la de la Marinera. Al igual que Antonio, que lleva más de tres décadas recorriendo las calles de Alicante el Jueves Santo con la Hermandad de la Santa Cena, de la que es hermano mayor. Una pasión de Interés Turístico Nacional desde 2022, en la que los cofrades depositan no solo su devoción y su entrega, sino también su inversión: participar en una procesión puede costar más de 200 euros.
El gasto varía considerablemente en función de la congregación religiosa a la que se pertenece, con cuotas que pueden situarse de manera general en torno a los 70 euros al año por pertenecer a la hermandad. Con esta aportación, se sufraga la actividad diaria, el pago de seguros y los posibles gastos administrativos de la organización, además de necesidades del día a día que llegan hasta los caramelos que reparten los hermanos de fila durante la procesión.
La confección de las vestas se sitúa alrededor de los 200 euros
Sin embargo, el mayor desembolso se produce a la hora de hacerse con uno de los característicos atuendos que se portan durante las procesiones: la confección de las vestas de costalero se sitúa alrededor de los 200 euros. De ahí que algunas agrupaciones "perdonen" la cuota a aquellos que se elaboren por primera vez la indumentaria. Este importe, además, cambia en función del papel que cada uno desempeñe en su procesión, ya que tanto los "trajes" como sus complementos son diferentes para un hermano de fila o una dama de mantilla, por ejemplo.
Eso sí, los cofrades también señalan que, en la mayoría de los casos, lo habitual es que las mismas vestas se empleen durante años e incluso se vendan o hereden entre miembros de una misma congregación, por lo que la consideran una de las celebraciones más asequibles de la ciudad. No obstante, la Semana Santa puede traer consigo gastos "añadidos", según la función que los distintos miembros puedan desarrollar dentro del organigrama de su hermandad, donde los cargos directivos son honoríficos y no implican una retribución, aunque sí obligaciones.
La procesión va por dentro
Esta "inversión" inicial se trata de una "penitencia" menor, comparada con la recompensa que supone para los cofrades poder participar junto con sus hermanos, año tras año, en sus respectivas procesiones. Para Andrea González, de la Hermandad Agustina, la Semana Santa de Alicante "ha evolucionado de forma muy positiva" y cada vez cuenta con más apoyos para que sea "una celebración más grande, más cuidada y más conocida, tanto dentro como fuera de la ciudad".
"Los jóvenes estamos participando de manera muy activa, aportando ilusión, compromiso y continuidad"
González, que ha participado tanto como hermana de fila, costalera, capataz y miembro de la Junta de Gobierno de su hermandad, celebra "la implicación de la juventud alicantina", que es "muy activa" y está aportando "ilusión, compromiso y continuidad" a la tradición. En la misma línea, Gabriela Bernal, costalera del Cristo de las Penas, considera que la Semana Santa "ha mejorado en la calidad de las bandas, en los arreglos de los tronos y en el crecimiento de algunos cortejos".
"Ahora hay un alza de costaleros, hermanos de fila, damas de mantilla y todo lo que supone una procesión"
Antonio Girón, hermano mayor de la Hermandad de la Santa Cena, recuerda que la celebración "ha tenido altibajos en época de crisis", pero aplaude que "está en auge ahora mismo". Respecto a su trayectoria de 30 años, destaca su compromiso religioso y su vinculación personal con las procesiones. Su tocayo y homólogo en la Cofradía del Santísimo Ecce-Homo y Nuestra Señora de la Amargura, Antonio Martínez, coincide en que la Semana Santa "ha tenido subidas y bajadas" pero que, en la actualidad, "hay un alza de costaleros, hermanos de fila, damas de mantilla y todo lo que supone una procesión".
Desde el Divino Amor, Julio Forner remarca que la Semana Santa de Alicante atraviesa un momento de "muchísimo auge", en el que su cofradía ha visto duplicado el número de hermanos, aunque asegura que es algo generalizado. Ante este crecimiento, solicita un mayor respaldo de las instituciones en materia de financiación. "Está evolucionando y necesitamos un poco de apoyo, no tanto humano, sino económico porque este patrimonio no es efímero y cuesta mucho mantenerlo", señala.
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