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Investigadores de Alicante descubren que los daños en la retina tienen impacto en la neurodegeneración

Un equipo de Isabial y de la Universidad de Alicante halla en el tejido ocular una oportunidad para estudiar el daño neuronal sin acceder directamente al cerebro en busca de nuevas terapias

nvestigadores alicantinos observan que la retina es una ventana al sistema nervioso central para analizar  enfermedades neurodegenerativas sin necesidad de técnicas invasivas

nvestigadores alicantinos observan que la retina es una ventana al sistema nervioso central para analizar enfermedades neurodegenerativas sin necesidad de técnicas invasivas / Pilar Cortés

J. Hernández

J. Hernández

La retina ha dejado de ser solo un tejido ocular para convertirse en una herramienta clave en la investigación de enfermedades neurodegenerativas. Al formar parte del sistema nervioso central, su estudio permite observar procesos similares a los que ocurren en el cerebro, pero de forma mucho más accesible. “La retina puede ser un medio para ver qué es lo que pasa dentro del cerebro de forma no invasiva”, explica el investigador Luis Miguel Valor, que lidera el grupo de Genética, Epigenética y Transcripción en Neuropatologías del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica (Isabial) de Alicante.

Realmente este grupo investiga los mecanismos moleculares en enfermedades neurológicas y tumores cerebrales para hallar biomarcadores y dianas terapéuticas en enfermedad de Huntington y glioblastoma, un tumor cerebral maligno, agresivo y de rápido crecimiento que se origina en las células de soporte del cerebro.

El interés por la retina surgió de forma indirecta. El equipo encontró en este tejido una oportunidad para estudiar el daño neuronal sin necesidad de acceder directamente al cerebro. “Nos metimos así un poco de rebote en el tema de la retina”, reconoce Valor. Sin embargo, lo que comenzó como una línea secundaria ha ido ganando peso, especialmente tras establecer colaboraciones con expertos en visión, como los investigadores de la Universidad de Alicante Violeta Gómez Vicente y Gemma Esquiva, del departamento de Óptica; el estudiante predoctoral Jorge Navarro y personal en formación hasta formar un equipo multidisciplinar.

El investigador de Isabial Luis Miguel Valor

El investigador de Isabial Luis Miguel Valor / Pilar Cortés

La retina puede ser un medio para ver qué es lo que pasa dentro del cerebro de forma no invasiva

Luis Miguel Valor

— Investigador del Instituto Isabial de Alicante

Una ventana

Este giro se produjo al observar que la retina puede actuar como una ventana accesible al sistema nervioso central, permitiendo analizar procesos cerebrales sin necesidad de recurrir a técnicas invasivas. “La retina puede ser un medio para ver qué es lo que pasa dentro del cerebro de forma no invasiva”, añade.

Actualmente, el trabajo "Papel de la familia miRNA-29 en retinitis y degeneración de la retina" se desarrolla en un entorno multidisciplinar que combina biología molecular, análisis bioinformático y modelos experimentales.

Gracias a las becas del Colegio de Médicos y la Fundación Navarro Trípodi, Valor ha obtenido financiación para abundar en esta línea emergente dentro del grupo, que podría tener implicaciones más amplias. Tal y como apunta el científico, los mecanismos de degeneración observados en la retina podrían compartir similitudes con los del cerebro pues ambas cursan con inflamación o pérdida neuronal y se presume que pueden tener mecanismos comunes. “Si los descubrimos, podríamos inferir que una terapia que funcione en retina también podría servir para otras enfermedades neurodegenerativas”

La retinitis pigmentaria es un conjunto de trastornos genéticos y una de las principales causas de ceguera hereditaria

Examen a una paciente en la Unidad de Retina del Hospital de Sant Joan

Examen a una paciente en la Unidad de Retina del Hospital de Sant Joan / Alex Domínguez

Ojo y cerebro

Este es uno de los puntos clave, que muchas enfermedades oculares comparten mecanismos con las neurodegenerativas. El equipo utiliza como modelo la retinitis (o retinosis) pigmentaria, un conjunto de trastornos genéticos que provoca la degeneración progresiva de los fotorreceptores y que es una de las principales causas de ceguera hereditaria, con una prevalencia estimada de un caso por cada 3.000 personas/7.000 personas.

En estas patologías se observan procesos como la muerte celular, la inflamación y la pérdida neuronal, similares a los que ocurren en el cerebro. “Vas a tener también inflamación, vas a tener pérdida neuronal […] son cosas que pueden tener mecanismos comunes”, señala Valor.

Esta coincidencia abre la puerta a estudiar la retina como un modelo reducido de lo que sucede en enfermedades neurodegenerativas. El proyecto comenzó hace aproximadamente un par de años, con la obtención de resultados preliminares que permitieron acceder a financiación.

Fondo de ojo de un paciente afectado con retinosis pigmentaria, una de las patologías que deteriora el funcionamiento de la retina.

Fondo de ojo de un paciente afectado con retinosis pigmentaria, una de las patologías que deteriora el funcionamiento de la retina. / INFORMACIÓN

El papel de los microARN

La investigación se centra en analizar el papel de los microARN, pequeñas moléculas que regulan la expresión de los genes. El objetivo es entender cómo influyen en la muerte celular durante los procesos degenerativos de la retina. “Queremos ver cómo estos microRNAs pueden regular la muerte celular dentro de la degeneración retinal”, explica el investigador alicantino.

A partir de conocer los mecanismos, es cuando podemos proponer terapias específicas

Luis Miguel Valor

— Investigador del Instituto Isabial de Alicante

A partir de este conocimiento, los investigadores buscan identificar posibles dianas que permitan desarrollar tratamientos en el futuro. Aunque aún no hay una estrategia definida, las opciones futuras podrían incluir desde fármacos hasta terapias génicas capaces de modular estos microARN. El trabajo se encuentra aún en fase exploratoria. “A partir de conocer los mecanismos, es cuando podemos proponer terapias específicas”, afirma.

Por el momento, el trabajo se realiza principalmente con modelos celulares y animales. A diferencia de otras líneas más avanzadas del grupo, como la investigación en Huntington —donde ya colaboran con neurólogos y oftalmólogos y trabajan con pacientes—, esta línea sobre retina se encuentra en una etapa inicial y aún no ha dado el salto clínico.

El equipo cuenta ya con algunos resultados preliminares, aunque todavía no concluyentes. Las primeras publicaciones podrían llegar en torno al próximo año, si bien las aplicaciones clínicas requerirán más tiempo.

Un aparato para observar la retina en un hospital público

Un aparato para observar la retina en un hospital público / Alex Domínguez

Un enfoque con potencial a largo plazo

Más allá de la retina, el grupo desarrolla otras líneas de investigación, como el estudio del glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos. En todos los casos, aplican enfoques que van desde la bioinformática hasta la biología molecular, con un creciente interés por estrategias multiómicas, es decir, que integran datos de diversas capas moleculares 

En este contexto, la retina se perfila como un campo emergente con gran potencial. La posibilidad de trasladar los hallazgos de enfermedades oculares al cerebro es una de las hipótesis más prometedoras.

Aunque todavía en fase inicial, esta línea de investigación refuerza la idea de que el ojo puede convertirse en una ventana privilegiada para comprender y, potencialmente, tratar tanto enfermedades oculares como trastornos neurodegenerativos más complejos.

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