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La mona en Alicante: una tradición que se reinventa y no pasa de moda

El dulce presenta más formas y sabores que nunca, actualizándose con los nuevos tiempos, pero se sigue compartiendo entre generaciones en el campo, el parque o la playa

La tradición de la mona protagoniza el Lunes de Pascua en Alicante

La tradición de la mona protagoniza el Lunes de Pascua en Alicante / Rafa Arjones

Alejandro J. Fuentes

Alejandro J. Fuentes

A lo largo y ancho de Alicante, el Lunes de Pascua tiene siempre un mismo sabor: el de la mona. Ya sea de la manera "de toda la vida" (con el clásico bollo con huevo cocido) o de las más modernas (con múltiples sabores que van del pistacho al Kinder Bueno) lo que no cambia es la tradición de compartirla en el campo, el parque o incluso la playa. Un sabor que se reinventa, pero que sigue pasando de padres a hijos como una dulce excusa para compartir un día en familia.

Este lunes, los espacios públicos de Alicante se han llenado de personas que han aprovechado el buen tiempo (por encima de los 20 grados en algunos momentos del día) para lanzarse a la calle a compartir la mona. Algunos, incluso, lo hacían por primera vez. Era el caso de Rosa y de su hija, Vanessa, que se han acercado a pasar la mañana a la playa de El Postiguet, en compañía de su amiga Gloria. "Me la regaló una clienta y vamos a comerla por primera vez, la verdad que tiene buena pinta porque lleva mucho chocolate por encima", afirmaba.

Vanessa y su madre, Rosa, comparten la mona en El Postiguet.

Vanessa y su madre, Rosa, comparten la mona en El Postiguet. / Rafa Arjones / Rafa Arjones

En El Palmeral, otro de los escenarios por excelencia para el Lunes de Pascua, decenas de familias compartían el almuerzo entre los jardines. "Venimos todos los años", señalaba Jose, quien reconocía también que "los que mandan son los peques", por lo que se inclina habitualmente por la que incluye un huevo de chocolate. Allí, los más pequeños corrían tratando de "esclafárselo" unos a otros, en una imagen habitual de estos días.

Aunque los orígenes concretos de esta costumbre no están claramente definidos, sí existen varias explicaciones plausibles para comprender su significado. La que cuenta con mayor peso alude al propio producto, cuyo consumo estaba prohibido durante la Cuaresma, por lo que la Pascua suponía también el momento en el que se permitía volver a comer huevos. De esta forma, romper la cáscara era a su vez una manera de romper la restricción.

También en el Palmeral, Lucía e Isabel habían reunido a sus nietos en el parque alicantino para compartir la mona. Cargadas con mesas y sillas, han organizado su particular merendero con el objetivo de disfrutar un año más de una tradición familiar. En este caso, el dulce elegido era una "fogaseta", uno de los nombres que recibe en la zona de Elche y las comarcas del sur de la provincia, y que al contrario que en la capital, carece de huevo cocido.

Un dulce que se reinventa

Aunque la "reina" del Lunes de Pascua sigue siendo la "tradicional" la mona presenta cada vez más formas y sabores. La receta más clásica, que proviene de la edad media y que incluye huevo duro debido a la prohibición para los cristianos de comerlos en Cuaresma, ha abierto paso también a todo tipo de variedades. En Pastelines, el obrador de Inés García, se han animado este año a ir un paso más allá y hacer los dulces a lo grande: "Hacemos monas de unos 700 gramos, para varias personas, y las rellenamos a mano de sabores como chocolate, Kinder Bueno, Pantera Rosa o pistacho", comenta.

Monas de Pascua XXL: la propuesta más llamativa de una pastelería de Alicante

Monas de Pascua XXL: la propuesta más llamativa de una pastelería de Alicante / Rafa Arjones

Esta joven, que se inició en el mundo de la panadería hace dos años por vocación propia, sin tradición familiar previa, destaca que se trata de un dulce que no ha perdido fuerza con los años: "La gente la compra mucho, incluso después del Lunes de Pascua. Nosotros la vendemos durante todo el mes de abril", señala la propietaria del establecimiento.

La prueba de que la mona no pasa de moda la encontrábamos en la propia puerta de Pastelines: "Me iba a llevar cuatro por encargo de una compañera de trabajo, pero al final he cogido una para mi familia y también otra para mi novio", señalaba Ana Salas, cargada de dulces. En su bolsa: clásicas, de chocolate y rellenas. Una muestra más de que hay monas para todos los gustos, pero lo más importante sigue siendo compartirla.

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