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La Santa Faz se blinda para cerrar el paso al botellón y dejar atrás las imágenes del alcohol

El dispositivo de seguridad reforzará el control sobre la romería del día 16 con 550 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil, unos 300 agentes de la Policía Local de Alicante, controles de drogas y tráfico y vigilancia con drones

Reunión de coordinación del dispositivo de seguridad de la Romería de la Santa Faz en Alicante

Reunión de coordinación del dispositivo de seguridad de la Romería de la Santa Faz en Alicante / Rafa Arjones

Borja Campoy

Borja Campoy

La Santa Faz del próximo jueves 16 de abril volverá a afrontar uno de sus frentes más sensibles con el objetivo de cerrar el paso al botellón y evitar que reaparezcan las escenas de consumo masivo de alcohol que durante años empañaron la romería, especialmente entre jóvenes y adolescentes en el entorno de la playa de San Juan. Ese es el sentido que sobrevuela el dispositivo de seguridad coordinado este miércoles en la Subdelegación del Gobierno, en una cita que ha servido para perfilar un operativo amplio en el que participarán los distintos cuerpos policiales y servicios de emergencia.

El despliegue contará con alrededor de 550 efectivos de Guardia Civil y Policía Nacional, a los que se sumarán los agentes de las Policías Locales de Alicante, Sant Joan d’Alacant y El Campello. En el caso de Alicante, participarán unos 300 agentes de la Policía Local dentro de un operativo diseñado para acompañar una jornada en la que se prevé la asistencia de decenas de miles de personas. El objetivo es garantizar la seguridad y la normalidad de una de las manifestaciones religiosas y populares más multitudinarias de la provincia, pero el refuerzo previsto apunta también a mantener bajo control uno de los viejos problemas asociados a la Peregrina.

El nuevo subdelegado del Gobierno en Alicante, Manuel Pineda, que ha presido la reunión de coordinación, ha destacado que las administraciones trabajan de forma conjunta para “preservar la seguridad de la ciudadanía” durante la romería en la que se prevé menor asistencia que el pasado año, cuando coincidió con el 1 de mayo, festivo nacional. Según ha explicado, el dispositivo incluirá no solo presencia policial sobre el terreno, sino también controles de drogas, alcohol y tráfico, además de un plan de emergencias específico para una jornada que concentra a miles de peregrinos entre Alicante y el monasterio de la Santa Faz.

Hay que llamar a la responsabilidad de la ciudadanía para preservar la seguridad de todos

Manuel Pineda

— Subdelegado del Gobierno en Alicante

Uno de los elementos más visibles del operativo volverá a ser la vigilancia aérea. Pineda ha confirmado que habrá drones controlando y que ya se ha reservado el espacio aéreo para ello. Esa supervisión desde el aire se suma a la presencia de unidades especializadas y al refuerzo policial en puntos especialmente delicados por afluencia, movilidad y concentración de jóvenes. También se habilitarán puntos violeta en Sant Joan y en la playa de San Juan para atender posibles casos de violencia de género y reforzar el mensaje de entorno seguro.

El despliegue se apoyará en la participación de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional a la Comunidad Valenciana y en la coordinación con ayuntamientos, servicios sanitarios, Cruz Roja y el resto de organismos implicados. La Guardia Civil, por su parte, centrará buena parte de su presencia en el entorno del monasterio, las principales vías de acceso, el recinto ferial y las áreas costeras, con especial atención preventiva al consumo de alcohol y drogas y a la seguridad del tráfico. La Policía Nacional movilizará más de 220 agentes de seguridad ciudadana, con refuerzos de distintos distritos y unidades especializadas.

El dispositivo se desplegará con el objetivo de consolidar la contención del botellón que Alicante viene persiguiendo desde hace años en la Santa Faz. Durante mucho tiempo, la jornada dejó imágenes de carros de supermercado cargados de alcohol, menores bebiendo en la arena y un ambiente de descontrol que terminó por convertirse en uno de los grandes lunares de la romería. Esa estampa, muy visible en la playa de San Juan, fue durante años uno de los símbolos más incómodos de una fiesta multitudinaria que mezclaba devoción, tradición y exceso.

Impedir que reaparezcan las imágenes de los macrobotellones en la playa es el objetivo para Santa Faz

Impedir que reaparezcan las imágenes de los macrobotellones en la playa es el objetivo para Santa Faz / Sergio Bernardino

La presión policial, impulsada hace ya casi una década, y la continuidad de las medidas adoptadas en los últimos años han logrado rebajar de forma notable ese fenómeno y arrinconar el macrobotellón más visible. El reto ahora es sostener ese resultado y evitar cualquier retroceso. De ahí que el operativo de este año vuelva a poner el acento en la prevención, en la vigilancia de zonas sensibles y en la llamada a la responsabilidad ciudadana. “Pedimos a todos los asistentes que sigan las indicaciones de los servicios de seguridad y que contribuyan a mantener un ambiente festivo y seguro para todos”, ha señalado Pineda.

La Santa Faz se prepara así para una nueva edición con la mirada puesta no solo en la afluencia y en la logística de una jornada siempre compleja, sino también en mantener a raya uno de los problemas que más deterioraron durante años la imagen pública de la romería. El mensaje de fondo es coordinación policial, amplio despliegue y tolerancia mínima con el alcohol.

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