Entrevista | Víctor Almonacid Jurista y escritor
"El estrés ha jugado un papel importante en mi caso en el cáncer"
El jurista Víctor Almonacid presenta este viernes en el Colegio de Abogados de Alicante su libro "Morir no da miedo", un ensayo sobre su experiencia de casi tres años lidiando con dos cánceres diagnosticados de forma simultánea que ha superado

El jurista y escritor valenciano Víctor Almonacid, durante la presentación de su libro en Madrid, junto a la actriz Eva Isanta / INFORMACIÓN
El libro "Morir no da miedo" llega este viernes a Alicante tras su paso por Madrid, Barcelona e Ibiza. Su autor compartirá en un acto a partir de las 13 horas en la biblioteca del Colegio de Abogados su testimonio directo y sin adornos sobre su experiencia durante casi tres años conviviendo con un diagnóstico oncológico especialmente duro. Un relato que no busca suavizar la realidad, sino contarla tal y como es, con sus momentos más difíciles y también con los aprendizajes que deja. Estará acompañado por el también letrado Juan Isidro Martínez en un acto presentado por Esther Fernández.
¿Cómo afronta este acto en Alicante?
Tenía ganas por varios motivos. Alicante es una ciudad importante con la que tengo cierto vínculo, y además hay una razón personal: un amigo, que también es antiguo paciente oncológico, ha insistido mucho en que viniera a presentarlo aquí. Él es de Alicante y ha hecho bastante fuerza para que esto suceda, así que tenía sentido.
¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
La idea no estaba al principio. No me planteé escribir un libro ni mucho menos. Lo que sí hice, casi desde el inicio del proceso, fue ir anotando cosas: cómo me sentía, qué pensaba, qué me ayudaba y qué no. Incluso me enviaba audios a mí mismo, porque a veces es más fácil hablar que escribir. Después de dos años y medio o casi tres, me di cuenta de que tenía muchísimo material. Y ahí pensé que todo eso podía tener un sentido más allá de lo personal: compartirlo para que pudiera servir a otras personas.
Defina qué tipo de obra es "Morir no da miedo"
Es un libro realista. No es un libro que disfrace lo feo de bonito ni lo malo de bueno, porque eso no sería honesto. La enfermedad es dura y eso está presente. Ahora bien, tampoco es un libro derrotista. Tiene un tono optimista, pero un optimismo realista. El simple hecho de que yo esté aquí para contarlo ya introduce ese matiz. Hay partes muy duras, pero también hay aprendizaje, herramientas y reflexiones que pueden ayudar.
Es un libro realista. No es un libro que disfrace lo feo de bonito ni lo malo de bueno, porque eso no sería honesto
Acompañamiento
¿El objetivo principal es ayudar a otros pacientes?
Sí, claramente. No es un libro médico ni pretende serlo. Es un libro de acompañamiento. Todo lo que cuento son experiencias personales, cosas que a mí me han servido, sabiendo que cada persona vive esto de manera distinta. Si algo de lo que hay en el libro puede ayudar, aunque sea parcialmente, a alguien, ya habrá merecido la pena.
Su diagnóstico fue especialmente impactante
Fue bastante duro (ocurrió en abril de 2023). El punto de partida fue un cáncer de tiroides, que ya de por sí es un diagnóstico serio. Pero durante las pruebas, en una resonancia que me hicieron en la parte superior del cuello y la cabeza, apareció algo inesperado: un tumor cerebral. Lo llamo muchas veces “el invitado sorpresa”, porque no se estaba buscando. Probablemente llevaba años ahí, pero no había dado síntomas. No es una prueba que te hagas habitualmente si no hay señales. Así que en lugar de una enfermedad, de repente tenía dos, y ambas potencialmente mortales. Fue un día demoledor, sin duda. Con una sensación de ruptura total. Tu vida cambia en cuestión de minutos. A partir de ahí entras en un proceso largo, con muchas fases, en el que tienes que ir gestionando lo que te va pasando, tanto física como emocionalmente.
En lugar de una enfermedad, de repente tenía dos, y ambas potencialmente mortales. Fue un día demoledor, sin duda
Sin presencia tumoral
¿Cómo se encuentra actualmente?
A día de hoy estoy muy bien. No tengo presencia tumoral. No me gusta decir la palabra “curado” porque una de las cosas que aprendí es que nunca se puede afirmar con la boca grande pero sí puedo decir que ahora mismo no hay enfermedad activa, no hay presencia tumoral de ningún tipo. Ahora mismo no está y me encuentro bastante bien. Y además tengo una calidad de vida muy alta, que es algo que valoro mucho. Porque otra de las cosas que aprendí es que no es lo mismo sobrevivir que vivir. Puedes seguir respirando, pero la calidad de vida puede verse muy afectada.
También menciona el estrés como un factor importante en su caso…
Estoy convencido de que ha influido. No sé en qué porcentaje o hasta qué punto ha sido decisivo, pero seguro que ha tenido peso. Yo llevaba una vida muy saludable: fui jugador de baloncesto y he mantenido el deporte y unos hábitos de vida saludables, buena alimentación, nada de hábitos perjudiciales, no consumir drogas, no fumar, y eso toda la vida: todo lo que podía hacer para evitar factores de riesgo lo hacía. Si analizas los factores de riesgo, prácticamente no tenía ninguno, salvo el estrés. Cuando ocurre algo así, es lógico pensar que ha jugado un papel importante. En mi caso, el estrés laboral era alto, y eso ha tenido consecuencias. ¿Cuál era mi único punto débil desde el punto de vista de esos factores de riesgo? El estrés. Si hay diez o quince factores, solo tienes uno y aun así enfermas es lógico pensar que ha tenido una influencia bastante grande. Puede haber otros motivos, puede haber un factor genético. Pero sin duda el estrés profesional, el estrés laboral, puede ser psicosomático y afecta a la hora de perder la salud. Es algo que está demostrado y me considero una prueba evidente.
Estrés
¿Empieza a entenderse el impacto de este factor en el aumento de la enfermedad?
Creo que el impacto del estrés se está empezando a entender más, pero durante mucho tiempo se ha infravalorado. Y, sin embargo, es algo que puede tener efectos muy serios en la salud, tanto a nivel físico como emocional. En mi caso, he tomado nota de muchas cosas. Intento enfocar la vida de otra manera, reducir el estrés, priorizar lo importante… Porque al final, de lo que se trata es de no tropezar dos veces con la misma piedra.
En el libro habla también de esa segunda parte, la de cómo quedas después…
A veces parece que todo termina cuando te dicen que estás bien, pero no es así. Hay secuelas, hay procesos de recuperación, hay cosas a las que tienes que renunciar para siempre y en ese sentido he salido bien parado porque no todo el mundo que sobrevive queda en unas condiciones buenas. Los tratamientos son muy duros y pasan factura. Radioterapia, quimioterapia, todo esto al cuerpo le sienta bastante mal. Eso no siempre recibe la atención que merece, ni siquiera desde el ámbito médico, aunque lo digo como una crítica constructiva. Mi recuperación no voy a decir que ha sido del 100% porque tengo algunas pequeñas secuelas. Afortunadamente, estoy en un 95% de lo que era antes. No es lo mismo seguir respirando que quedar en unas buenas condiciones de calidad de vida y tengo la suerte de haber conseguido las dos cosas.

Redacción
Fortaleza mental
¿Qué papel juega la fortaleza mental en todo este proceso?
Es importante, pero hay que matizarlo. No somos superhéroes. No puedes exigirte estar fuerte todo el tiempo. Hay momentos en los que estás mal, y es normal. Influyen muchas cosas: la fortaleza física previa, la edad, los hábitos, el entorno… y la mentalidad. Pero dentro de unos límites humanos. El entorno es fundamental. Necesitas confiar en muchas personas: médicos, familiares, amigos. La compañía es un factor importantísimo. No puedes pasar por algo así completamente solo. También hay pilares a los que agarrarse, lo que ha avanzado la ciencia y la medicina. No es lo mismo un diagnóstico como el mío en 2023 que en 2003. La tecnología, incluso la inteligencia artificial, está empezando a entrar en la medicina, y hay herramientas de gestión psicológica o anímica que antes no existían. Son datos objetivos para pensar que todo va a salir bien, elementos reales y ahí están.
En una situación de sufrimiento intenso tienes miedo a las secuelas o al impacto en tu familia pero a morir no
El título del libro es muy contundente: "Morir no da miedo" ¿Por qué?
Es una de las grandes revelaciones que tuve, y hablando con otros pacientes, coincidíamos. Cuando estás en una situación así, tienes miedo a muchas cosas, pero no a morir. Te sientes débil, vulnerable y, como yo, tienes miedo hasta de tu sombra pero en concreto de morir, no. Culturalmente, desde pequeñitos, siempre hemos tenido ese miedo a la muerte, a dejar de existir, al vacío... pero cuando estás viviendo con dolor y sufrimiento físico y emocional, la percepción cambia y a la muerte no le temes. Tienes miedo a quedarte en malas condiciones de calidad de vida, al impacto que podría causar tu ausencia en tu familia, en tu entorno, a muchas cosas, pero en concreto al hecho de morir no le tienes miedo. Incluso hay momentos en los que la muerte puede verse como una liberación del sufrimiento. Es humano, cuando uno está sufriendo, el querer ponerle fin. Es algo que cuesta decir, porque son temas muy tabú. Vivimos en una sociedad en la que parece que no se puede hablar ni de la muerte, ni del cáncer, ni de política, ni de religión…Como adultos, deberíamos poder hablar de temas incómodos. Son parte de la vida. Y la muerte es uno de ellos.
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