El depósito de Rabasa se moderniza para controlar en tiempo real el agua que abastece a Alicante y San Vicente
La actuación del Gobierno, con más de cinco millones de inversión, renueva y automatiza los canales y sistemas de entrada y salida sin ampliar capacidad y refuerza la garantía de suministro para cerca de medio millón de personas

El Gobierno invierte más de cinco millones en la modernización del depósito de agua de Rabasa / Rafa Arjones
El complejo de Rabasa, una de las infraestructuras clave del abastecimiento de agua potable en Alicante, ha culminado una profunda actualización técnica que permitirá controlar en tiempo real el sistema que da servicio a la capital y a San Vicente del Raspeig. La actuación, ejecutada por la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) con una inversión de 5,07 millones de euros financiada con fondos europeos del Plan de Recuperación, se ha centrado en renovar y automatizar los últimos tramos del Canal de Alicante y del Nuevo Canal de Alicante que alimentan estos depósitos, así como en modernizar todos los elementos de regulación, maniobra y control del recinto.
La mejora no implica una ampliación de capacidad ni la construcción de nuevos depósitos, pero sí una optimización completa de su funcionamiento. El sistema de Rabasa, con 160.000 metros cúbicos de capacidad de almacenamiento, mantiene el mismo volumen de reserva, pero gana en capacidad de gestión, control de calidad y respuesta ante cualquier incidencia. La nueva configuración permitirá operar la instalación a distancia y en tiempo real desde el puesto de control de la MCT en Cartagena.
Ese salto técnico es el que da sentido a la actuación. Según ha explicado el presidente de la Mancomunidad, Juan Cascales, los trabajos han consistido en actualizar todos los equipos electromecánicos de entrada y salida, digitalizar la infraestructura y construir nuevos edificios necesarios para esa automatización. El resultado es una mejora de la operatividad diaria de un sistema que funciona las 24 horas del día durante todo el año y que abastece de forma directa e indirecta a cerca de medio millón de personas.
Con esta actuación se garantiza el abastecimiento de agua en Alicante y San Vicente
La intervención se ha desarrollado sobre una infraestructura con un peso histórico evidente en el abastecimiento de la ciudad. Alicante se integró en la Mancomunidad en 1930 y empezó a recibir agua de este organismo en 1958, cuando entró en funcionamiento el Canal de Alicante. Los tres depósitos del complejo de Rabasa entraron en servicio en 1962, 1969 y 2007. No se trata de levantar una instalación nueva, sino de actualizar un sistema que, tal y como estaba configurado hasta ahora, requería una renovación de equipos y una puesta al día tecnológica.
La obra refuerza la integración del abastecimiento dentro de una red mucho más amplia. El control en tiempo real facilita la capacidad de maniobra en un sistema conectado con distintas fuentes de suministro, desde las desalinizadoras de Agua Amarga, en Alicante, y San Pedro del Pinatar, en Murcia, hasta los recursos del trasvase Tajo-Segura y del río Taibilla, afluente del Segura. Esa red integrada permite redistribuir el agua y actuar con más rapidez según la demanda o cualquier incidencia que pueda surgir en el conjunto del sistema.

Un instante de la visita del subdelegado del Gobierno a los depositos situados en Rabasa / Rafa Arjones
El presidente de la MCT ha enmarcado la obra dentro de una estrategia más amplia para reforzar la “robustez y versatilidad” del sistema hidráulico del organismo. Cascales ha recordado que la Mancomunidad trabaja en tres grandes líneas: aumentar la oferta para atender la demanda creciente, mejorar la eficiencia energética y renovar las grandes arterias de transporte y los centros de reparto. En ese esquema, Rabasa juega un papel central. “Esta actuación permite actualizar los grandes centros de reparto”, ha resumido.
Durante la visita a las instalaciones, el subdelegado del Gobierno en Alicante, Manuel Pineda, ha presentado la obra como una inversión esencial para preservar el futuro del abastecimiento en Alicante y San Vicente. Pineda ha destacado que la automatización y digitalización del sistema permitirá reaccionar desde Cartagena en tiempo real ante cualquier problema que pueda surgir y ha defendido que la actuación garantiza el suministro para ciudadanos, empresas e industria.
No ha habido ampliación de capacidad, pero sí una optimización de la gestión
La mejora alcanza también al control de calidad del agua que sale hacia la red. La renovación de casetas, equipos de regulación e instrumentación incorpora nuevas herramientas de supervisión y permite afinar mejor la gestión de un recurso especialmente sensible en un territorio donde el agua tiene un peso estratégico evidente. En ese punto, la obra se presenta menos como una gran expansión física y más como una puesta a punto silenciosa pero decisiva de una infraestructura básica.
Rabasa entra así en una nueva fase sin cambiar de tamaño, pero sí de prestaciones. La instalación seguirá cumpliendo la misma función de almacenamiento y reparto, aunque con más capacidad de control, más automatización y una mejor conexión con el conjunto del sistema de la Mancomunidad. En una provincia donde el abastecimiento depende de un delicado equilibrio entre distintas fuentes y redes de transporte, esa mejora técnica refuerza una pieza esencial del engranaje hídrico que sostiene a Alicante y a San Vicente.
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