Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Munilla, sobre la guerra y el aborto en la misa de Santa Faz: "Es absolutamente injusta la violencia aplicada contra los inocentes"

La homilía del obispo de Orihuela-Alicante se centra en la condena a los conflictos bélicos internacionales y a las leyes que amparan la interrupción del embarazo en una jornada multitudinaria marcada por el calor y las llamadas a la paz

Entrada de la Peregrina al Monasterio de la Santa Faz

Rafa Arjones

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

La plaza del monasterio de la Santa Faz amaneció este jueves convertida en un escenario de fe, con miles de alicantinos congregados en una jornada que volvió a evidenciar la importancia de la Peregrina para Alicante. Bajo un sol intenso y entre abanicos, sombreros y paraguas, el ambiente estuvo dominado por una liturgia que no dejó indiferente a los presentes.

La actualidad internacional y los debates sociales fueron el eje central de la homilía del obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, que centró su mensaje en la condena de la guerra y el aborto, dos realidades que vinculó desde "la violencia" ejercida contra los más vulnerables. La misa de la Santa Faz de este año quedó marcada por una llamada a la paz mundial, tanto en el ámbito global como en el interior de cada persona.

Suele ser frecuente que la Iglesia sea acusada de meterse en política cuando lleva a cabo esa iluminación moral

José Ignacio Munilla

— Obispo de Orihuela-Alicante

Munilla inició su intervención haciendo referencia al salmo proclamado durante la misa. "Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro". A partir de esta cita, articuló un sermón en el que presentó a Cristo como "luz del mundo", una referencia necesaria, según señaló el obispo, para orientarse "en medio de tanta tiniebla" en la que, a su juicio, está envuelta la sociedad actual.

El prelado insistió en que esa luz no solo guía, sino que también transforma a los creyentes en "luz para los demás", en una llamada a la responsabilidad individual y colectiva. En este contexto, Munilla defendió el papel de la Iglesia en la interpretación moral de la realidad actual, incluso ante las críticas. "Suele ser frecuente que la Iglesia sea acusada de meterse en política cuando lleva a cabo esa iluminación moral en el caso de que esos criterios morales contradigan las ideologías del que escucha", afirmó el obispo en alusión a las críticas del papa León XIV a Donald Trump.

Basta ya de la exhibición de la fuerza, basta ya de la guerra. La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida

José Ignacio Munilla

— Obispo de Orihuela-Alicante

Mensaje contra la guerra

A continuación, centró su mensaje en dos cuestiones concretas: el clima bélico internacional y la propuesta de reforma constitucional para blindar el aborto en España. En relación con la guerra, hizo suyas las palabras de León XIV, recordando la reciente convocatoria a la oración por la paz mundial del pasado sábado. Citó frases contundentes del pontífice como "basta ya de la exhibición de la fuerza, basta ya de la guerra" o "la verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida", apelando tanto a los gobernantes como a la ciudadanía.

Munilla subrayó que la responsabilidad no recae únicamente en los líderes políticos, "la oración nos compromete a convertir lo que queda de violencia en nuestros corazones", dijo el obispo, invitando a los fieles a traducir ese compromiso en gestos concretos de su día a día señalando que "cada uno vea dentro de sí que tiene de violencia que tiene que convertir".

En este sentido, planteó la paz no solo como un objetivo global, sino como una tarea cotidiana. Invitó a los asistentes a reflexionar sobre sus propias relaciones personales, sugiriendo que gestos como la reconciliación con familiares o conocidos forman parte de esa construcción de la paz. "Quizá nuestro compromiso por la paz tenga que ser hacer las paces con ese familiar con quien rompimos, ¿a caso eso no forma parte de nuestra contribución a la paz?", añadió Munilla.

El aborto como "guerra injusta"

El eje más contundente de la homilía llegó al abordar la cuestión del aborto. El obispo recuperó la conocida frase que Teresa de Calcuta pronunció al recoger el premio Nobel de la Paz en 1979: "El mayor destructor de la paz hoy es el aborto". De esta forma Munilla estableció un paralelismo entre ambas situaciones afirmando que "el aborto es también guerra, guerra injusta".

No hay causa, ideología ni estrategia que justifique la eliminación del que no puede defenderse

José Ignacio Munilla

— Obispo de Orihuela-Alicante

En su homilía, defendió que tanto la guerra como el aborto comparten un mismo denominador común: la agresión contra inocentes. "Es absolutamente injusta la violencia aplicada contra los inocentes", afirmó Munilla, quien añadió en sus palabras que "no hay causa, ideología ni estrategia que justifique la eliminación del que no puede defenderse", advirtiendo de las consecuencias de normalizar esa lógica.

Munilla planteó que la sociedad se encuentra en una "encrucijada" entre "una ética que ilumina la política o una política que pisotea la ética", y alertó contra lo que definió como la "idolatría del poder". En este sentido, el obispo señaló que cuando el poder decide lo que está bien o mal, se produce un desplazamiento de lo trascendente y una deriva hacia "falsos ídolos".

No obstante, también quiso poner en valor ejemplos de resistencia ética, como el de empresas tecnológicas que, según mencionó, renuncian a beneficios económicos por mantener principios en el desarrollo de inteligencia artificial aplicada a la guerra. "En este momento histórico no se permiten neutralidades cómodas, cada decisión, cada silencio, cada cambio de postura, va configurando nuestro corazón y, al final, la pregunta decisiva no será en que creíamos en teoría sino a quien servimos en la práctica, si a dios qe es fuente de toda verdad y vida o a los falsos dioses", apuntó Munilla.

El mayor destructor de la paz hoy es el aborto, es también guerra, guerra injusta

José Ignacio Munilla

— Obispo de Orihuela-Alicante,

La homilía concluyó con una oración por la paz inspirada en las palabras del papa, en la que pidió el fin de la guerra y una transformación interior que permita construir relaciones basadas en la reconciliación.

La celebración: tradición, calor y solemnidad

Antes de la misa, se realizó la apertura del camarín que custodia la Sagrada Reliquia. Las concejalas Cristina García y Begoña León, en su papel de sindicas, utilizaron las llaves del Ayuntamiento para acceder a la hornacina, mientras que el capellán empleó las que conservan las monjas. La reliquia fue extraída para su veneración pública en la plaza del monasterio, bajo la custodia de los caballeros Salvador de Lacy Pérez de los Cobos, marqués de Lacy, y Eleuterio Llorca Martínez.

Minutos antes del inicio de la eucaristía, tuvo lugar el tradicional encuentro entre la Santa Mujer Verónica y la Santa Faz en la plaza del monasterio. A partir de ahí, la celebración litúrgica se desarrolló en un ambiente de recogimiento, pese a las altas temperaturas. De hecho, el deán de la concatedral de San Nicolás, Ramón Egio, indicó al inicio de la misa que llevar sombrero durante la homilía estaba permitido debido al calor.

Muchos asistentes a la eucaristía de la Santa Faz recurrieron a sombreros y paraguas para protegerse del sol, mientras que algunas autoridades tuvieron que cambiar de ubicación, como el presidente de la Generalitat, o trasladarse al interior del monasterio, como la concejala Cristina García y la consellera Marián Cano. La música corrió a cargo de la Coral Tabaquera, que interpretó piezas tradicionales vinculadas a la Santa Faz, aportando un acompañamiento solemne que fue ampliamente aplaudido.

El capellán del monasterio, Miguel Ángel Cremades, abrió la misa con un mensaje también centrado en la paz: "Sea esta celebración una oportunidad para ser fragmentos de misericordia y de paz en un mundo donde es tan vulnerada", señaló. Por su parte, la Bellea del Foc, Adriana Vico, fue la encargada de realizar la oración a los fieles tras la homilía.

Tras la misa, la procesión devolvió la reliquia al interior del monasterio. Bajo palio, la Santa Faz recorrió el trayecto acompañada por la Santa Mujer Verónica. Las síndicas procedieron posteriormente al cierre de la hornacina, descrito como "total y perfecto", antes de la firma del acta oficial de la jornada.

A partir de ese momento, la reliquia quedó expuesta en el altar mayor para su veneración, generando largas colas de fieles que accedían al templo. La imagen permanecerá accesible hasta el domingo, cuando concluyan los actos de la Peregrina 2026.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents