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La fachada de la estación ferroviaria de Alicante, un rasgo identitario a recuperar

El proyecto acordado para el Parque Central propone replicar el diseño de la entrada a la infraestructura, desaparecida en los años sesenta y anhelada desde entonces

Imagen de la antigua fachada de la estación de tren de Alicante en los años sesenta.

Imagen de la antigua fachada de la estación de tren de Alicante en los años sesenta. / Perfecto Arjones

Manuel Lillo

Manuel Lillo

Alicante está a tiempo de «recuperar» uno de sus elementos históricos que la definieron durante un siglo. Se trata de la fachada de la estación de Adif, en la avenida Salamanca, una propuesta en su momento planteada por expertos en paisajismo y que canalizaron entidades como Alicante Vivo.

El pasado lunes, cuando el Ayuntamiento acogió de manera solemne la presentación del proyecto del Parque Central con la participación de su alcalde, Luis Barcala; del ministro de Transportes, Óscar Puente, y del presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y se planteó como una de las intenciones de esta obra estructural demandada desde hace más de dos décadas la recuperación de la antigua fachada de la estación. Un elemento característico y tradicional que hoy solo recuerdan los más mayores y los estudiosos.

Recuperar la estación e integrarla en el conjunto es una apuesta acertada para nuestro patrimonio

Rubén Bodewig

— Alicante Vivo

En un informe de 2011 para la «protección, conservación y recuperación del conjunto ferroviario de la estación de Alicante-Término», la entidad Alicante Vivo expuso argumentos para justificar este objetivo situando, entre ellos, la recuperación de su portada, definida por sus columnas y por un estilo de la época que dominó la Alicante de la segunda mitad del siglo XIX. Tanto es así que la asociación cultural lo ubica, en el informe, como parte del «conjunto de los grandes edificios neoclásicos» de la ciudad, entre los que sobrevive el Teatro Principal y la Plaza de Toros, pese a sendas ampliaciones.

Carruajes de caballos en la estación de Alicante a principios del siglo XX.

Carruajes de caballos en la estación de Alicante a principios del siglo XX. / INFORMACIÓN

Este estilo arquitectónico, ligado a la revolución industrial y que reaccionó a la ornamentación barroca, se inspiraba en estructuras clásicas griegas, como las columnas que protagonizaban la entrada a la estación y que desaparecieron a finales de los años sesenta. «Su conservación y rehabilitación sería una acción fundamental para preservar un estilo arquitectónico de formas rotundas, puras y limpias, así como un periodo constructivo de la ciudad de Alicante del que apenas perduran muestras y que sería fundamental preservar para evitar un grave vacío histórico», rezaba el documento ahora de nuevo de actualidad.

La portada actual de la estación es infame desde el punto de vista arquitectónico

Santiago Varela

— Arquitecto

La importancia de la fachada es paralela a la de la estación, que fue «un hito histórico» si se tiene en cuenta que se estrenó en 1858, apenas tres décadas después de la inauguración de la primera línea de ferrocarril del mundo (en Inglaterra) y que fue la primera en conectar con Madrid desde una ciudad marítima. La repercusión fue tal que la reina Isabel II viajó en el primer trayecto. Por supuesto, la estación condicionó el crecimiento de la ciudad de Alicante en las décadas posteriores, así como de las localidades previas en las que se construyeron estaciones de paso, tal como pasó en Villena y Elda-Petrer, donde se mantienen en funcionamiento.

Cambio

En los sesenta, producto del desarrollismo, se renovó la estación para actualizarla a los nuevos tiempos, tal como también ocurriría en los noventa para garantizar la acogida de comercios. Sin embargo, la reforma consistió en el añadido de una «piel de granito exterior» que, de retirarla, se recuperaría la fachada original, a falta de reformas y de las diez columnas por restablecer. En el interior de la estación, de hecho, se observan, camuflados entre estructuras más recientes, detalles primigenios como las siglas de la primera compañía de ferrocarriles, MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante) y rótulos antiguos.

Voces

Rubén Bodewig, arquitecto y miembro de Alicante Vivo, cree que «mantener la estación original para recuperarla e integrarla en el conjunto es una apuesta acertada para el patrimonio y la historia de la ciudad», y condiciona el éxito del futuro Parque Central y de las futuras infraestructuras y edificaciones al «acierto de la arquitectura y del paisajismo» en decisiones relacionadas con la «generación de espacios urbanos de grandes dimensiones y edificaciones reconocibles y de calidad» o con «el tratamiento de los espacios en las distancias cortas para que sean amables con los usuarios, funcionales, sostenibles y confortables».

El acceso a la estación se debe convertir en el gran 'hall' de entrada al Parque Central

Justo Oliva

— Arquitecto

Otra voz favorable a la recuperación de la fachada de la estación es la de Santiago Varela, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, que entiende que la antigua fachada «no debió desmontarse». La portada actual la considera «infame desde el punto de vista arquitectónico», y aunque ve bien volver a erigir la antigua fachada, pide «invertir en una nueva terminal y no caer en la nostalgia del historicismo».

Detalle interior de la estación de tren de Alicante, con elementos antiguos que aún sobreviven.

Detalle interior de la estación de tren de Alicante, con elementos antiguos que aún sobreviven. / Alex Domínguez

El también arquitecto Justo Oliva, que fue profesor en la Universidad de Alicante, considera que volver a erigir la fachada desaparecida es «indispensable», y aporta que el acceso a la estación se debe convertir en el «gran hall de entrada al Parque Central», dice a la vez que lamenta la desaparición de los tinglados adyacentes a la calle Bono Guarner. «Hemos perdido elementos, pero aún podemos conservar otros», añade.

La copia de un edificio histórico no recupera la memoria de la ciudad, es un simulacro

José R. Navarro Vera

— Profesor de Urbanismo

Desde la asociación Railia, el Instituto de Historia Ferroviaria de Alicante, su presidente, Aitor Escorza, muestra su aprobación a la propuesta de recuperar la fachada de la estación. «Que lo hayan contemplado directamente todas las partes», apunta en referencia al consenso político e institucional, «es importante», ya que «se trata de una reivindicación de la ciudadanía implicada en Alicante y que defiende la identidad local». Escorza subraya que «se trata del edificio de la estación de término más antiguo de España y la fachada principal perdió su fisionomía», algo que considera que es «inexplicable».

Recreación del proyecto del Ministerio de Transportes.

Recreación del proyecto del Ministerio de Transportes. / INFORMACIÓN

A su vez, esta y otras voces de la ciudad piden aprovechar futuras obras para recuperar espacios como los refugios antiaéreos de la Guerra Civil o el antiguo edificio de viajeros.

Escepticismo

También hay profesionales de la arquitectura que dudan sobre la propuesta de recuperación de las tres administraciones o incluso la rechazan claramente.

Es una reivindicación de la ciudadanía implicada que defiende la identidad local

Aitor Escorza

— Railia

Entre los primeros está Iván Valero, miembro del Colegio de Arquitectos, que advierte de que «se desconoce hasta qué punto la recreación será tal como la han presentado», y recuerda que «falta definición». Sobre la fachada, afirma que «la voluntad de recuperarla seguramente es acertada, pero dependerá de cómo se ejecute», y aunque «recuperar la original tiene sentido, tiene que hacerse bien: no puede quedar un cartón piedra, deben emplearse materiales contemporáneos».

Me parecería mal una recreación libre y extraña de algo que ya no existe

Esmeralda Martínez

— Profesora de la UA

La arquitecta, geógrafa y profesora asociada de la UA Esmeralda Martínez dice «no tener clara» la idea de recuperar la portada: «En principio me parece buena idea, siempre y cuando la teoría que hay de la reforma sea cierta». A su vez, apunta que le parecería mal «una recreación libre y extraña de algo que ya no existe», pero «eso se comprobará cuando avancen en el proyecto».

Actual fachada de la estación de Adif de Alicante.

Actual fachada de la estación de Adif de Alicante. / Alex Domínguez

Por último, José Ramón Navarro Vera, ingeniero de Caminos y profesor de Urbanismo de la UA, cree que «cuando se derriba un edificio histórico se borra una parte de la memoria de una ciudad, de lo que lamentablemente existe mucha experiencia en Alicante».

Recuperar la fachada original tiene sentido, pero tiene que hacerse bien

Iván Valero

— Colegio de Arquitectos

Sin embargo, «la copia de un edificio histórico, como se quiere hacer, «clonando» los hermosos propileos, absurdamente demolidos, de la entrada a la estación de Alicante, no recupera la memoria perdida de la ciudad, es un simulacro destinado a convertirla en un decorado de cartón piedra para satisfacer la demanda de selfies». Por ello, entiende que «la recuperación mimética del pasado que traería consigo la construcción de una copia de la fachada histórica de la estación también implicaría la ausencia de una visión de futuro de la ciudad y de pérdida de confianza en la creatividad de una sociedad», por lo que rechaza la posible «clonación» y propone una alternativa: «Convocar un concurso de ideas para construir un nuevo diseño de la fachada que transmita el significado de puerta que tiene una estación de ferrocarril en la ciudad y haga olvidar la banalidad arquitectónica de la existente».

Sin noticias de Eusebio Sempere

En el año 2015, con el tripartito al frente del Ayuntamiento, el pleno de Alicante aprobó por unanimidad que la estación ferroviaria, que luce el nombre de «Alacant Terminal», pasara a denominarse Eusebio Sempere.

Se trata del escultor, pintor y artista gráfico, nacido en Onil en 1923 y desaparecido en 1985, conocido por una inmensa obra popular a nivel mundial y que decora, también, parte de la ciudad. Por ejemplo en la plaza de la Estrella, a escasos metros de la estación. Siete años después, ya con el PP en la Alcaldía, el Consistorio solicitó al Ministerio de Transportes, titular de la infraestructura, el cambio de nombre y que la estación pasara a llamarse «Alicante-Eusebio Sempere».

Años más tarde, la vida sigue igual. La estación, que previsiblemente encarará una renovación con el proyecto del Parque Central, continúa paralizada en cuanto a su denominación.

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