Médicos alicantinos
Las sagas de los Ausó, los Mauricio y los Domenech
En la segunda mitad del siglo XIX Alicante tuvo un crecimiento demográfico sin precedentes hasta alcanzar las 50.000 personas. Contribuyeron tres factores: los nacimientos, la llegada de personas de otros puntos de la provincia y el mayor conocimiento de los médicos que frenaron la tasa de mortalidad

La transformación de Alicante: crecimiento urbano y revolución sanitaria / Rafa Arjones
La ciudad de Alicante experimenta en la segunda mitad del siglo XIX un cambio sustancial. Las murallas que la rodeaban van a ser derribadas y la sociedad burguesa, sobre todo comerciantes y profesiones liberales que dirigen el municipio, buscan, aprovechando la expansión, un ordenamiento urbanístico donde quepan paseos y edificios simbólicos para el ocio y la cultura: Explanada, Parque de Canalejas, Teatro Principal, Plaza de Toros, etc. La construcción de la línea férrea Madrid-Alicante de MZA, con término en Alicante, fue otro elemento decisivo para el progreso de la ciudad, favoreciendo la comercialización de nuestros productos y el turismo. Este desarrollo económico atrajo a muchos alicantinos de poblaciones pequeñas pero también de otras provincias, que se instalaron en la ciudad en busca de buenas perspectivas de vida. Su demografía se duplicó, terminando el siglo con 50.000 habitantes.
También este periodo se destacó por la definitiva implantación de nuevas leyes en torno a la Beneficencia y la Sanidad. La ley de Beneficencia de 1849 y su Reglamento de 1852 dividieron la función asistencial pública entre las diputaciones provinciales y los municipios. Las primeras se encargarían de atender aquellos servicios más duraderos: casas de maternidad y hospitales, y los ayuntamientos las enfermedades accidentales y la asistencia domiciliaria a los pobres de su municipio. Para la gestión y control de estos establecimientos se ordenó la creación de Juntas Municipales de Beneficencia y Juntas Provinciales. Además esta ley contemplaba la asistencia general estatal permanente para los sordo-mudos, ciegos y dementes, que se recogerían en distintos centros repartidos por el territorio nacional, así como también la asistencia privada de gestión autónoma: asilos, comedores sociales, etc.

Manuel Ausó Arenas, 1872, y José Ausó Arenas, 1869. / Imágenes de CVCH
La Ley de Sanidad de 1855 tendrá como objetivo la organización centralizada de la higiene pública, para lo que se crea una Dirección de Sanidad dependiente del Ministerio de la Gobernación; se fija la obligatoriedad de la existencia de Juntas Provinciales, Locales o Municipales de Sanidad (para la sanidad interior) y Juntas Litorales o Marítimas de Sanidad (para la sanidad portuaria); se establece la figura del Subdelegado de Sanidad en cada partido judicial y se organiza el nombramiento de los médicos forenses, el sistema de vacunación y se dictan muchas normas sobre epidemias. La ley Moyano de 1857 será clave para regular las profesiones sanitarias.
Estos esfuerzos no impidieron que diversos brotes de epidemias invadieran la ciudad, las más mortíferas fueron la de 1857, la de 1870 y la de 1885, con 1.694, 1.380 y 411 fallecidos, respectivamente. Pero ni estas muertes, ni la mortalidad infantil que era todavía muy alta impidieron ese vertiginoso aumento demográfico, pues la reducción demográfica producida por las epidemias fue compensada con el elevado número de nacimientos y por la inmigración. Las medidas higienistas rigurosamente implantadas en el último siglo y el mayor conocimiento de nuestros médicos y su labor abnegada frenarán las tasas de mortalidad a finales del siglo.
Especialización
Aunque la especialidad no se estudiaba en la universidad en esta fechas, pues se hizo mucho después, en el siglo XX, veremos cómo a partir de mediados del XIX muchos médicos empiezan a anunciarse en sus consultas privadas para la curación y tratamiento de determinadas enfermedades. El conocimiento en esa rama médica solo era proporcionado por la experiencia de su trabajo y no por su estudio previo.
Breve biografía
Francisco Bernabéu Lozano (Alicante 1840-1885). Hijo de Mariano Bernabéu Campos, tratante, y Josefa Lozano Lledó. Fue director del Hospital de San Juan de Dios de Alicante en la década de 1880.
Francisco de Paula Sevila Botella (Alicante 1840-1890). Hijo de José Sevila Rebollo, barbero, y Josefa Botella Zaragoza, se casó con Teresa Baladia Castelar. Consta como médico de la Beneficencia Municipal en 1883 y, posteriormente, de la Casa de Socorro hasta su fallecimiento.
Manuel Ausó Arenas (Alicante 1843-Alicante 1905) y José Ausó Arenas (Alicante 1847- Alicante 1925). Hijos del médico Manuel Ausó Monzó y Teresa Arenas Vaño. Ambos siguieron los pasos de su padre, ejerciendo la medicina homeopática y militando en partidos republicanos. Los dos ejercieron la docencia como profesores del Colegio Politécnico de San José. El primero impartiendo las asignaturas de historia natural, fisiología e higiene y el segundo las de agricultura, física y química. Los dos figuraban en la lista de los 50 mayores contribuyentes de riqueza urbana de la ciudad en 1899, teniendo pozos de agua en su finca de Villafranqueza-San Vicente que ofrecieron en momentos de escasez a la ciudad. Manuel se licenció en medicina y cirugía en 1865 y fue miembro de la Caja de Ahorros de Alicante, presidente del Colegio Médico-Farmacéutico en 1897 y colaborador de la revista oficial del organismo, y en 1898 vocal de la junta fundacional del Colegio de Médicos. Estaba casado con Consuelo Llopis Ruiz y tenía cuatro hijas María Josefa, Consuelo, Concepción y Manuela que murió a los tres años de edad. José fue médico honorario de Sanidad del Puerto en 1876, miembro de la Sociedad de Amigos del País, del Casino, de la Exploradora compañía de aguas subterráneas, del Ateneo, de la Junta del Teatro, presidente de la Caja de Ahorros durante 20 años y colaboró como redactor en muchos periódicos republicanos, fundando el suyo propio «El Republicano» hacia 1881. Contrajo matrimonio con Rosa Hernández Caro y tuvo dos hijas: Sara y Teresa.

«El Constitucional» de 20-8-1885 / INFORMACIÓN
Luis Mauricio Chorro (Alicante 1843-1915). Los Mauricio procedentes de Génova se instalaron en Alicante en el siglo XVIII. Luis Mauricio Chorro era hijo de José Mauricio Fenech, (nacido en Alicante en 1807), que figuraba en la lista de banqueros de 1862, y de su segunda esposa Dolores Chorro Zaragoza. Vivían en plaza de la Libertad o Isabel II, 7 esquina con calle Coloma. Contrajo matrimonio con Francisca Agustina Ausó y tuvo tres hijos: Luis, Carolina y Carmen. Obtuvo su título en la universidad de Madrid en 1867. Estudió con mucho interés la asignatura de Tocología a la que pensaba dedicarse, pero la población no estaba aún preparada para que los partos fueran atendidos por médicos, solo los distócicos. Su carrera profesional se extendió a muchos campos trabajando en la Sanidad Marítima del puerto alicantino, en las diferentes epidemias que afectaron en la ciudad, donde tuvo que hacer visitas a poblaciones cercanas, como Villafranqueza o Monforte, para identificar enfermedades y encargarse de Lazaretos. Fue medico de higiene de la prostitución, médico de la Casa de Socorro, tocándole hacer la primera guardia en 1883 en la apertura de este establecimiento, director de las Casas de Beneficencia entre 1887-1899, médico del Hospital de San Juan de Dios. Fue también concejal y posteriormente alcalde en los años 1907-1909 durante su mandato se llevó a cabo la ejecución del Parque de Canalejas. Entre sus condecoraciones hay que destacar la Encomienda de Isabel la Católica y la Cruz de Beneficencia. De esta familia oriunda genovesa también procederán los médicos de Pinoso Rodolfo Luis Mauricio Lorenzana y su hijo Rodolfo Mauricio Martínez.
Luis Mauricio Chorro estudió Tocología pero al final del siglo XIX un médico no podía atender partos
Matías Domenech Lanuza (Villajoyosa 1844-1884) y Ricardo Domenech Cobo (Dolores 1872-X). Padre e hijo. Matías Domenech Lanuza está empadronado en 1880 en la calle San Nicolás 14, aunque llevaba residiendo en Alicante desde 1850. Su mujer Matilde Cobo era de San Sebastián, pero también vivía en Alicante desde 1860. Tuvieron a sus dos primeros hijos Matías y Ricardo en Dolores, en 1871 y 1872, luego los otros cuatro restantes en Alicante: Vicenta, María, Matías y Vicenta, entre 1874 y 1879. Era médico titular del Ayuntamiento de Alicante desde 1875. Su hijo Ricardo Domenech Cobo, también médico, se estableció en Alicante en 1912, viviendo en la calle Sagasta 52-1º con su mujer Isabel Bernabéu Ferrándiz, de Jijona. Fue profesor de la Escuela Náutica donde impartía la asignatura de Higiene y médico del Registro Civil de nuestra ciudad. Su hermano Matías Domenech Cobo estaba casado con Dolores Villa Durban, hermana del médico Salustiano Villa Durban.

«El Constitucional» 7-5-1874. / INFORMACIÓN
Francisco Benítez Román (Alicante 1849-1933). Hijo de Francisco Benitéz Oliver, sastre, de Cartagena, y Antonia Román Sentenero, de Novelda. Fue médico rural, del puerto de Alicante y ayudante del doctor Vicente Navarro en el Hospital Provincial, donde estuvo trabajando hasta que el Ayuntamiento le nombró médico titular, cargo que ocupó durante 37 años y 1 mes. Decía Pascual Pérez Martínez decano de la Casa de Socorro «que aunque ejerció su carrera con diligencia y con mucho celo de su deber, su carácter retraído le impidió encauzar su vida profesional exitosamente, pues quiso pasar desapercibido y lo consiguió. Mereció sin duda mejor suerte». Se casó con María Guillermina García Martínez en 1878, y de sus cuatro hijos, dos fallecieron.

Silvio Escolano Cortés / Colegio de Médicos de Alicante
Silvio Escolano Cortés (Biar 1850-1917). Su padres, Francisco Escolano Sempere, maestro de la escuela normal, y María del Remedio Cortés Blanquer se casaron en Onil en 1849. Sus hermanos mayores nacieron en Onil, él y su hermana Irene en Biar y sus otros tres hermanos más pequeños en Alicante. Se licenció en 1871 y fue contratado como médico titular de Alicante en 1872 especialmente para los distritos de Santa María y del Carmen. En 1875 se le nombró médico higienista. Marchó a Biar en 1878 donde ejerció hasta 1883. En esta fecha ganó por oposición la plaza vacante existente en el Hospital Provincial, disputándosela con Isidro Salazar, médico sevillano, y Pascual Pérez Martínez. En la fecha de su muerte desempeñaba el cargo de director de este centro hospitalario. Anteriormente había rechazado la oferta del doctor Rafael Ariza Espejo para establecerse conjuntamente en Madrid, pues no quería dejar Alicante. Se le concedió la Cruz de Beneficencia de 1ª clase por su comportamiento en la epidemia de 1884-85 en la que se encerró en la calle Navas 45 con varios enfermos.

Libro de Eichhorst Hermann. Versión española de Silvio Escolano Cortés con el título de Tratado de patología interna y terapéutica 1883. / INFORMACIÓN
Esta acción, que había quedado en la memoria de los alicantinos, sirvió para que en 1932 solicitarán el cambio de esta antigua calle para ponerla a nombre de Silvio Escolano, pero no se hizo y quedó relegado al olvido. Se casó en 1875 en Biar con María Sánchez López y tuvo su primer hijo en Alicante, los dos siguientes en Biar y 6 más en Alicante. Figura su domicilio en la calle Castaños 30. Fue también conocido por su faceta de escritor y traductor de libros de medicina alemanes al castellano, demostrando un dominio de la gramática castellana y una dicción fluida, seguramente por influencia de su padre, que atrapaba al lector. Sus traducciones no eran literales, sino que se adentraba en el autor y reflejaba con la mayor exactitud la naturaleza y estructura de los dos idiomas. Del matrimonio de su hermana Emiliana con Francisco Sapena nacerá el médico Adolfo Sapena Escolano.
Silvio Escolano Cortés se encerró en la calle Navas con varios enfermos durante la epidemia de 1884
Suscríbete para seguir leyendo
- Una granizada cubre de blanco el interior de Alicante
- La Peña Los Gorilas distingue al MOE con el 'Gorila del Año 2026
- El Consell trabaja en cerrar un acuerdo con los profesores la próxima semana para poner fin a la huelga indefinida
- Cortes de tráfico en Alicante este fin de semana: atención al centro, el Postiguet y la Cantera
- Usuarias de un centro de mayores de Alicante presentan una denuncia contra su presidenta por malos tratos
- Miles de profesores de la provincia de Alicante se suman a la multitudinaria manifestación de València
- María Pastor alza el vuelo como Bellea del Foc
- Los profesores de la concertada también convocan huelga con tres paros parciales en junio
