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Entrevista

Rocío Juliá, decana de Ciencias de la Salud de la UA: "La incertidumbre global influye en la compra de una vivienda o en los viajes, y causa un gran desgaste emocional"

La experta afirma en el congreso de la Sociedad Española de Enfermería que se celebra en Alicante que el cambio climático provoca ansiedad, depresión y estrés postraumático, y que el 75 % de los jóvenes ve el futuro como algo aterrador

La decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Rocío Juliá Sanchis

La decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Rocío Juliá Sanchis / INFORMACIÓN

J. Hernández

J. Hernández

La representante de la Universidad de Alicante ha abierto el XII Congreso Nacional y II Internacional de la Sociedad Científica Española de Enfermería (Scele), que se celebra en la Sede Universitaria, con una ponencia en torno a la salud mental en el contexto actual, en la que ha analizado la influencia de los factores sociales y globales en el bienestar psicológico de la población. Este encuentro reúne a profesionales, investigadores y estudiantes en torno a los retos actuales de la Enfermería en un espacio de intercambio científico, formación y debate, con especial atención al impulso de la disciplina a través de la innovación tecnológica y metodológica.

¿Cuál es su mensaje?

La idea es reflexionar sobre si realmente, en la sociedad en la que vivimos, podemos tener una salud mental sólida a pesar de que convivimos con múltiples crisis abiertas. No solo en España, sino a nivel global. Hablamos de crisis climática, económica y política que están ocurriendo de forma simultánea y que ya no son escenarios futuros o distópicos, sino que forman parte de nuestra vida cotidiana. Muchas de estas situaciones ya las hemos vivido. Hemos experimentado fenómenos como la dana, la borrasca Filomena o las olas de calor cada vez más frecuentes en toda la cuenca mediterránea. Esto hace que una gran parte de la población haya estado expuesta a alguna de estas crisis a lo largo de su vida. No podemos entender la salud mental sin tener en cuenta el contexto. El malestar no es solo individual, está profundamente condicionado por factores sociales, económicos y políticos. Las respuestas deben contemplar esa dimensión más amplia.

¿Qué consecuencias tiene esa exposición en la salud mental?

Sabemos que hay un impacto claro. En las personas que viven estas situaciones de forma directa —como inundaciones, incendios u olas de calor— aumenta el riesgo de padecer ansiedad, depresión o trastornos de estrés postraumático. Y en quienes lo sufren de forma indirecta, por ejemplo porque pierden su hogar o su medio de vida, también se produce un deterioro importante de la salud mental. No solo hablamos de un evento puntual, sino de sus consecuencias. Personas que pierden su negocio, sus cultivos o tienen que desplazarse. A eso se suma un sentimiento de agravio o frustración cuando perciben que las instituciones no les protegen o no responden adecuadamente. Esa combinación, cuando se sostiene en el tiempo, cronifica el malestar.

Otra imagen de Rocío Juliá

Otra imagen de Rocío Juliá / INFORMACIÓN

Práctica clínica

¿Ese malestar se traslada a la práctica clínica?

En las consultas vemos personas con insomnio, muy irritables, con sensación de desborde. Pero también aparecen síntomas físicos asociados, lo que llamamos manifestaciones psicosomáticas: problemas digestivos, cefaleas, alteraciones cardíacas… Todo eso termina afectando de manera significativa a la calidad de vida.

En las consultas vemos personas con insomnio, muy irritables, con sensación de desborde, problemas digestivos, cefaleas, alteraciones cardíacas

¿Se puede cuantificar ese impacto en la población general?

En población joven hay estudios con muestras amplias, de más de 10.000 personas, que muestran que el 60 % están extremadamente preocupados por el cambio climático y alrededor del 75 % perciben el futuro como algo aterrador. Es decir, hay una vivencia muy intensa de incertidumbre y miedo, aunque estas crisis no impactan de forma equitativa. Afectan más a quienes ya eran vulnerables: personas con menos recursos, peores condiciones laborales o redes de apoyo más débiles. En ese sentido, las crisis amplifican desigualdades que ya existían.

Instituciones

¿Qué papel juegan las instituciones en este contexto?

Un papel fundamental. Cuando las personas sienten que no están protegidas o que no reciben respuesta, aparece desconfianza, ira, sensación de abandono. Esto no solo afecta a nivel individual, sino que tiene consecuencias sociales, como la polarización, que también afecta a la salud mental porque deteriora la convivencia. Genera un clima de desconfianza generalizada, dificulta la cooperación y reduce la capacidad colectiva de resiliencia. Todo eso contribuye a un desgaste emocional sostenido en la población.

¿Hay un desgaste emocional colectivo?

Sí, claramente. Vivimos en una sociedad con un desgaste emocional muy fuerte, derivado de la acumulación de crisis y de la sensación constante de incertidumbre por las crisis geopolíticas. En un mundo globalizado, lo que ocurre en otros países a muchos kilómetros de distancia tiene un efecto mariposa e influye directamente en nuestra vida cotidiana: en la economía, en el precio de la energía, en decisiones como comprar una vivienda o viajar. Nuestra vida está mediada, no solo porque nos suban el precio de la gasolina por la guerra de Irán, por ejemplo, sino porque afecta también las decisiones sobre nuestras vacaciones o nuestras compras. Esa incertidumbre constante genera ansiedad. Las personas perciben una sensación continua de preocupación o de no poder salir de una situación cuando ya están entrando en otra. Es un clima de incertidumbre sostenida que cuesta identificar, pero que afecta profundamente.

Las personas perciben una sensación continua de preocupación o de no poder salir de una situación cuando ya están entrando en otra

Enfermería

Por otro lado, ¿cómo valora la situación actual de la profesión enfermera?

La enfermería tiene un gran prestigio social y una sólida formación académica, pero aún necesita avanzar en liderazgo y acceso a puestos de gestión y gobernanza. Todavía existe la idea de que otros perfiles están más capacitados para la gestión, lo que limita el acceso de la Enfermería a determinados puestos, a pesar de su preparación.

Todavía existe la idea de que otros perfiles están más capacitados para la gestión, lo que limita el acceso de la Enfermería a determinados puestos

¿La enfermería reclama nuevas competencias?

No se trata de asumir competencias médicas, sino de tener más autonomía en su ámbito propio, como en la toma de decisiones en curas o tratamientos habitual. En curas o cuidados de la piel, la enfermería tiene formación suficiente para decidir el material o tratamiento adecuado sin depender de una prescripción externa. Ayudaría a reducir la sobrecarga en Atención Primaria y haría más eficiente el trabajo, como ocurre en otros países europeos donde estas competencias ya están asumidas.

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