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Colas en Alicante por el regreso de un establecimiento histórico: la Horchatería Azul ya está abierta

La reapertura de este mítico local del centro de Alicante vuelve a convertirse en una de esas señales que anuncian la llegada del buen tiempo a la ciudad

La Horchatería Azul abre sus puertas y da inicio a la temporada de verano

La Horchatería Azul abre sus puertas y da inicio a la temporada de verano / Eva Abril

C. Suena

C. Suena

En Alicante hay señales que no necesitan calendario. El calor empieza a apretar, las tardes se alargan, la ciudad mira otra vez hacia la calle y, frente a unos azulejos celestes de la calle Calderón de la Barca, vuelve a formarse una cola que muchos alicantinos reconocen al instante. La Horchatería Azul ha reabierto una temporada más y, con ella, regresa uno de esos rituales que anuncian que el verano ya está cerca.

El histórico establecimiento, situado en el número 38 de la avenida que recorre el camino entre la Plaza de Toros y el Mercado Central de Alicante, volvió a levantar la persiana este 1 de mayo, como marca la tradición de la casa. La reapertura llegó acompañada de colas desde el primer día, una imagen que se repite cada año y que confirma el vínculo sentimental que Alicante mantiene con este pequeño local del centro de la ciudad.

Colas durante el fin de semana de reapertura de la Horchatería Azul en Alicante.

Colas durante el fin de semana de reapertura de la Horchatería Azul en Alicante. / C.S.V

Un ritual profundamente alicantino que se repite cada mes de mayo

La Horchatería Azul no es solo un sitio donde tomar una horchata. Para muchos vecinos es una escena de infancia, una parada después de tomar el sol en el Postiguet, una merienda de verano o una costumbre heredada de padres a hijos. Su reapertura funciona casi como un aviso no oficial: si la Azul está abierta, Alicante ya huele a verano.

La temporada llega además en un año especial para un negocio que roza el siglo de vida. La horchatería fue fundada por Alejandrina Candela en 1930, según recoge la Asociación de Comerciantes de Calderón de la Barca, y desde entonces ha construido una historia muy ligada al comercio tradicional alicantino.

Ese arraigo explica las colas. No se trata solo de probar una bebida fría, sino de volver a un lugar reconocible, con sus azulejos, su mostrador, sus productos de siempre y ese ambiente familiar que ha sobrevivido a modas, franquicias y cambios de hábitos.

Horchata, granizados y el bollo con helado

La estrella sigue siendo la horchata de chufa, pero el regreso de la Azul también trae de vuelta otros clásicos que forman parte del verano alicantino: el granizado de limón, el de cebada, la horchata de almendra, los fartons, la coca de almendra y el popular bollo con corte de helado.

Helados con bollo del "Azul"

Helados con bollo del "Azul" / HORCHATERÍA AZUL

Esa mezcla de productos sencillos, memoria local y temporada limitada es parte de su encanto. La Horchatería Azul no abre todo el año y eso tiene su encanto: su regreso se asocia al buen tiempo, a las tardes largas y a las ganas de salir al centro a buscar algo fresco.

Este año, el local afronta la campaña con horario amplio, de 8.30 a 22.30 horas, todos los días, según la información publicada en Google.

Casi un siglo de historia en el centro de Alicante

El local forma parte de esa lista de establecimientos que explican la ciudad sin necesidad de grandes discursos. La Agencia Local de Desarrollo de Alicante recuerda que Alejandrina Candela puso en marcha el negocio en 1930 y que, en sus orígenes, abastecía de jarabe de horchata y cebada a bares de la zona, además de servir cafés, churros o chocolate desde primera hora de la mañana.

Hoy, la Horchatería Azul sigue en manos de la familia y conserva ese aire de comercio de proximidad que tanto cuesta mantener en los centros urbanos. Por eso cada reapertura despierta expectación. No es una inauguración, pero se vive casi como tal.

La cola frente al local no es solo una espera para comprar horchata. Es una postal muy alicantina: la de una ciudad que, cada mes de mayo, vuelve a encontrarse con uno de sus sabores más reconocibles. Y este año, una vez más, la escena se ha repetido.

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