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La huelga nacional de las educadoras infantiles llega a la provincia de Alicante

Las profesionales que trabajan con niños de hasta tres años denuncian la precariedad laboral y reclaman la bajada de ratios, así como más personal

Educadoras protestan en la plaza de la Montañeta de Alicante por su situación laboral

Educadoras protestan en la plaza de la Montañeta de Alicante por su situación laboral / INFORMACIÓN

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A. Fajardo

A. Fajardo

La precariedad laboral que ha puesto en pie de guerra a las educadoras infantiles a nivel nacional ha llegado también a la provincia de Alicante. Este jueves, en la antesala del inédito paro indefinido del profesorado de los colegios, institutos y escuelas de idiomas, que arranca el próximo lunes, la huelga convocada en el conjunto del país ha tenido su derivada en los centros públicos y concertados alicantinos que atienden a niños desde los cero a los tres años.

El colectivo denuncia que el ciclo 0-3 continúa siendo "un sector profundamente feminizado", históricamente vinculado a la vocación y a las tareas de cuidado, lo que ha contribuido a invisibilizar su dimensión pedagógica. "Cuidar y educar en la primera infancia no es un acto espontáneo, ni fácil, ni doméstico. Es una profesión cualificada que requiere conocimiento, formación y una mirada pedagógica rigurosa hacia la infancia". Así lo han expresado trabajadoras de las escuelas municipales de Alcoy, que se han movilizado este jueves. En Alicante ha habido una concentración en la plaza de la Montañeta.

Según los datos de la Conselleria de Educación, el seguimiento del paro, convocado por la Intersindical Valenciana en la Comunidad ha sido prácticamente inexistente en las escuelas infantiles de titularidad pública, de tan solo el 3,37 % del personal. Y es que los servicios mínimos han obligado a que hayan dos educadoras de Infantil o técnicos en los centros con cinco o menos unidades, y tres en el caso de más de cinco unidades, además del director.

Protesta de educadoras en Alicante, este jueves

Protesta de educadoras en Alicante, este jueves / INFORMACIÓN

De cualquier manera, las educadoras infantiles han decidido alzar la voz para "decir basta a una precarización del sector que ya dura demasiado" y denunciar la falta de reconocimiento hacia una etapa educativa que consideran esencial para el desarrollo humano. Aseguran sentirse completamente saturadas en unas aulas donde llegan a tener a su cargo hasta una veintena de niños de dos años sin disponer de más ayuda. Y no solo atender o responder a sus cuidados están dentro de sus quehaceres diarios, sino también lidiar con rabietas, empujones y otras necesidades emocionales propias de esta edad. En caso de los bebés de hasta un año, cada educadora tiene asignados un máximo de ocho; mientras que atienden a trece menores de uno a dos años.

Las profesionales recuerdan que su trabajo también implica acompañar a las familias y favorecer "la autonomía, el bienestar físico y afectivo y el desarrollo integral de los niños y niñas en una etapa decisiva". Para ello, explican, es necesario desarrollar tareas como la observación, la documentación pedagógica, la preparación de espacios y materiales o la coordinación constante.

Uno de los principales problemas señalados por el colectivo es la falta de un marco laboral común. Las condiciones cambian según la titularidad de los centros, ya sean autonómicos, municipales o privados, lo que está generando desigualdades en salarios, ratios, horarios y funciones. "Queremos dejar de ser Personal no Docente porque queremos ser reconocidas como profesionales de la educación", afirman.

Protesta de educadoras en Alcoy, este jueves

Protesta de educadoras en Alcoy, este jueves / INFORMACIÓN

Más personal y menos ratios

Reclaman una red pública "universal y de calidad" que garantice el acceso de todos los niños y niñas a la educación infantil, con recursos suficientes, ratios adecuadas y capacidad para atender la diversidad. También exigen el reconocimiento de las horas no lectivas y un calendario escolar equiparable al del resto de etapas educativas.

"La huelga del 0-3 no es solo una reivindicación laboral. Es una invitación a repensar qué valor damos a la infancia y a quienes la cuidan”, sostienen. En este sentido, hacen un llamamiento tanto a las trabajadoras de la enseñanza pública y privada como a las familias para que apoyen sus demandas. “Lo que está en juego no es solo la conciliación, sino el modelo educativo y social que queremos construir", concluyen.

El colectivo asegura que existen "motivos para la huelga" y también para exigir "servicios mínimos 0", ya que consideran que la protesta pierde sentido si el servicio no se paraliza completamente. Las trabajadoras insisten en que sus reivindicaciones buscan “dignificar la etapa, la infancia y un colectivo feminizado e invisibilizado, pero clave para el sistema educativo”.

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