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Los peritos del juzgado cuestionan la necesidad de los tactos rectales por los que se acusa a Julio de España de agresión sexual

El médico y exdirigente popular de Alicante niega ante el tribunal tocamientos libidinosos a las dos pacientes que aseguran que les dijo que se pusieran “a cuatro patas” como si estuvieran castigadas

Los peritos del juzgado cuestionan la necesidad de los tactos rectales por los que se acusa a Julio de España de agresión sexual

Jose Navarro

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Los peritos designados por el juzgado en el proceso que sienta en el banquillo al médico y exdirigente del PP Julio de España por abusos sexuales y trato degradante a dos pacientes en una clínica privada de Alicante han cuestionado la necesidad de someter a ambas a un tacto rectal, como el facultativo hizo, y han incidido en que no había síntomas que justificaran dicha prueba.

Las dos mujeres acudieron a la consulta del acusado, que fue presidente de la Diputación Provincial de Alicante y de las Cortes Valencianas por el PP, además de ostentar otros cargos en el partido, por problemas digestivos y fueron sometidas a un tacto rectal durante la exploración.

Ambas, que no se conocían entre sí antes de iniciarse este proceso, coincidieron en apuntar en sus denuncias que De España les dijo “ponte a cuatro patas, como si estuvieras castigada”, y una de ellas sostiene que le palpó además la zona genital durante la exploración.

El juicio comenzó este jueves en la Audiencia de Alicante y quedará visto para sentencia el próximo día 21 cuando las partes presentarán sus informes de conclusiones finales. Por la acusación pública, el fiscal Ángel Luis Meana adelantó que mantiene la petición de ocho años de prisión por un delito de agresión y dos de trato degradante.

Las acusaciones particulares, personadas a través de los abogados Antonio Lacava y María Jesús Álvarez, solicitan seis años por sus respectivas víctimas: cuatro años por la agresión sexual y dos por el trato degradante en el caso de la primera, y seis por agresión sexual en el de la segunda mientras que la defensa reclama la libre absolución.

Declaración de De España

De España rechazó cualquier tipo de tocamiento libidinoso a las dos pacientes y se escudó en que había cuadros clínicos que mostraban una alteración del aparato digestivo, por lo que decidió hacer el reconocimiento rectal, ya que es una exploración que sirve para descartar de manera inmediata determinadas patologías y es algo “sencillo, rápido e inocuo”, ha declarado el acusado.

El exdirigente popular también ha negado rotundamente haber pronunciado las frases que le atribuyen las acusaciones, sobre colocarse a cuatro patas. ”Ninguna mujer tiene cuatro patas. Es una expresión que nunca uso”. Dijo que él solía utilizar “de rodillas con los codos apoyados o en posición genupectoral”, aunque esta última se ha encontrado con que no la entiende todo el mundo, precisó.

Julio De España, en el centro de la imagen con sombrero, llega a la Audiencia con familiares y su abogada. A la izquierda, la edil Maria del Carmen de España.

Julio De España, en el centro de la imagen con sombrero, llega a la Audiencia con familiares y su abogada. A la izquierda, la edil Maria del Carmen de España. / Jose Navarro

Sobre la acusación de haber palpado a una de las denunciantes la zona genital, ha tirado de ironía señalando que “con los miles de tactos rectales que he hecho, precisamente se me tenía que haber ocurrido ese día hacer eso”. Una declaración en la que, con aire altanero, ha ostentado su larga experiencia como especialista, “con más de 20.000 pacientes examinados desde el año 2011”, ha concretado, aunque ninguna de las partes se lo había preguntado. Algo, lo de responder por lo que no se le cuestionaba, que ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de la sesión para desesperación del tribunal y de las acusaciones, especialmente respetuosas con divagaciones por parte del acusado que nada tenían que ver con lo que ese estaba juzgando. De España ha señalado que no era habitual que en esos reconocimientos estuviera presente alguna enfermera.

El acusado ha declarado en último lugar y respondiendo a todas las partes, cuando ya lo habían hecho las presuntas víctimas y todos los testigos. El exdirigente popular acudió a la Audiencia acompañado de varios familiares, entre los que se encontraba su hija, la actual concejala de Empleo y Educación del Ayuntamiento de Alicante, Mari Carmen de España.

Las denunciantes mantienen su relato de los hechos

Las dos mujeres han declarado a puerta cerrada para preservar su intimidad. Durante el interrogatorio, han mantenido todos los extremos de su denuncia. Una de ellas también ha relatado que el acusado comentaba mientras le introducía el dedo en el ano que “el presidente ha dicho que los heterosexuales tenían que mantener relaciones anales porque eso era sano para las enfermedades”.

Las dos denunciantes han sufrido un trastorno de estrés postraumático a consecuencia de estos hechos. Dos años separaban ambos casos. La primera de las víctimas acudió a la consulta el 2 de noviembre de 2021 y tras lo ocurrido, se lo comunicó a través de un audio de WhatsApp a una amiga, cuya hermana tuvo dos años después conocimiento de que a una compañera le había ocurrido lo mismo con el mismo médico. Cada ha presentado su propia denuncia.

Guerra de informes

La sesión se ha iniciado con un careo conjunto en el que han participado hasta seis peritos: los dos designados por el juzgado contra los cuatro especialistas que han comparecido a instancia de la defensa. Una guerra de informes para tratar de dilucidar si el tacto rectal era o no una prueba necesaria es estos casos. Tanto el forense del Instituto de Medicina Legal de Alicante Antonio Fajardo, como el especialista en Medicina Interna, Gabriel Ayala al que recurrió el juzgado por sus conocimientos en digestivo, han sido tajantes al señalar que no había una patología aguda que lo justificara al tratarse en los dos casos de enfermedades de larga evolución. “No es una prueba sistemática, sino que se debe practicar en determinados casos”, ha explicado tajante Ayala.

Por su parte, el doctor Fajardo ha incidido en que esta exploración coloca al paciente en una posición “humillante e indigna, a lo que se tiene que añadir toda la parafernalia de los comentarios durante la prueba”. En este sentido han incidido en que realizar esa misma prueba en posición de cubito lateral izquierdo es “más respetuosa”.

A estas declaraciones se han opuesto los peritos de la defensa, tres médicos especialistas en aparato digestivo (Enrique de Madaria, Ángel Pascual y Rodrigo Jover) que han sostenido que el tacto rectal es “una maniobra más que permite descartar de manera inmediata determinadas patologías”. La cuarta perito de la defensa ha sido la psiquiatra María Angustias Oliveras que ha cuestionado las conclusiones del forense sobre el trastorno de estrés postraumático que sufrieron las dos mujeres, a los que no llegó a entrevistar, y llegando incluso a cuestionar si los hechos que se estaban juzgando eran delito, lo que le ha valido un toque de atención del tribunal.

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