Menos frecuencia y vehículos y confusión con la nomenclatura: un “caos” previsible en los futuros autobuses de Alicante y comarca
El comité de empresa de La Alcoyana critica el pliego de la futura concesión del servicio que afectará también a San Vicente, Sant Joan, Mutxamel y la conexión con el aeropuerto

Pilar Cortés
Desacuerdo con la Generalitat. El comité de empresa de La Alcoyana, la compañía encargada del transporte metropolitano que conecta la ciudad de Alicante con las principales localidades de la comarca de l'Alacantí, ha mostrado su “profunda indignación” por el anuncio que la Conselleria de Transportes, liderada por Vicente Martínez Mus, ha realizado sobre la futura licitación de este servicio de transporte.
Los trabajadores critican falta de contacto por parte de la administración y las “dudas” que surgen cuando la Conselleria ha aprobado el proyecto de servicio público de transporte CV-207 “Alacant Metropolità” y lo ha sometido a periodo de información pública para presentar alegaciones en un plazo de treinta días.
Críticas
El contrato unifica los servicios prestados hasta ahora con las conexiones entre Alicante, El Campello, Mutxamel, Sant Joan d'Alacant y San Vicente del Raspeig, incluidos en un proyecto; y también con el aeropuerto, Agost o La Alcoraya, concentrados en el anterior contrato en otro lote. Los trabajadores entienden que la unificación del servicio, “en términos teóricos”, puede ser “una oportunidad para mejorar la coordinación, pero lo presentado carece del rigor mínimo exigible”.
Las críticas se centran en el “ofrecimiento de cifras sobre incremento de líneas, expediciones y flota sin que exista pliego alguno publicado ni memoria económica que permita entender como se han realizado esos cálculos”.
Explican, por ejemplo, que en la línea C6, que conecta Alicante con el aeropuerto Miguel Hernández, “pasa de tener cinco autobuses y un nocturno a tener cuatro cuando ya de por sí no dan abasto” debido a las aglomeraciones, especialmente en temporada alta.
También señalan que las líneas 23 y 24, que enlazan respectivamente con Mutxamel y Sant Joan d'Alacant y con San Vicente del Raspeig, “han quitado un autobús en cada una y las han dividido” entre “líneas directas”, con menos paradas intermedias; y “líneas normales”, es decir, las que realizan las paradas habituales. Esto afectaría, por ejemplo, problemas de acceso al Hospital de Sant Joan, donde la línea directa no accedería y “la gente que quiera ir al hospital tendrá que esperar 14 minutos en lugar de 7 entre semana, 30 minutos en lugar de 14 los sábados y 50 en lugar de 30 los domingos”, ya que “un hospital irá al autobús y otro no”.
Lo mismo ocurriría, pronostican los trabajadores, con la línea 24 a San Vicente del Raspeig, “con menos paradas hasta Colonia Santa Isabel”, ya en el municipio adyacente a Alicante, que quedaría con paradas inhabilitadas en la línea directa y con modificaciones incluso en las salidas a primera hora y a última de la noche.
Más problemas
Otro de los problemas destacados es el cambio de nomenclatura. En el proyecto de la Generalitat las líneas metropolitanas de Alicante cambian de numeración, de tal forma que la 21, que llega a El Campello pasando por Playa de San Juan, pasaría a denominarse 2A. Lo mismo ocurriría con la 23 de Mutxamel y Sant Joan d'Alacant, que se convertiría en 3A y 3B (según sean líneas normales o directas) y con la de San Vicente, que también llega a la Universidad de Alicante, que pasaría a de ser la 24 a convertirse en 4a o 4B, según el itinerario sea completo o recortado.
Se da el caso que en Alicante ya existen otras líneas con los números 2 (de la Florida a Sagrada Familia), 3 (de Ciudad de Asís a Colonia Requena) y 4 (del Cementerio a Tómbola), y “se puede llegar a dar el caso que en la avenida de Novelda haya tres líneas 4: las dos que irán a San Vicente y la que transcurre por dentro del término de Alicante”, dice Paco Gallego, presidente del comité de empresa de La Alcoyana, que define el plan como “un caos”. Cabe recordar que las líneas de autobús que viajan por el interior del término municipal están gestionadas por Masatusa, otra empresa diferente.
Otro detalle que no ha pasado por alto es que la distinción entre los autobuses de las dos empresas (los que van más allá de Alicante y los que no superan el límite municipal) se hace a través del color. Los primeros son azules y los segundos rojos, pero en el “Manuel Básico de Identidad Corporativa del Transporte Público de la Generalitat” hay un apartado referido al color, donde se señala el rojo y el negro, colores “con los que la marca tendrá que ser representada siempre que sea posible”. Estas “confusiones”, explican desde el comité de empresa, esperan poder resolverlas con las alegaciones.
Además, los trabajadores señalan que el contrato actual finaliza en agosto y que no han sido informados sobre como se seguirá prestando el servicio a partir de entonces, dado que “los procesos de licitación de esta envergadura son largos y complejos”, recordando que en otras compañías se han alargado dos años, debido a las fases de alegaciones, modificaciones de pliegos y posibles recursos judiciales.
Nuevos servicios contratados
Más allá de Alicante y de su comarca, este viernes, en el pleno del Consell, se ha autorizado la contratación del servicio de transporte público de autobús entre València y Benidorm, con paradas en Altea, Benissa, Calp, Dénia, Ondara y Xàbia en la provincia de Alicante y en Bellreguard, Gandia y Oliva en la de Valencia; del servicio entre Torrevieja y Alicante, con paradas en Callosa de Segura y Elche; y entre Orihuela y Alicante.
Según ha informado Miguel Barrachina, portavoz del ejecutivo autonómico, la vigencia de los contratos será de 10 años sin posibilidad de prórroga y con un "valor estimado" que roza los 68 millones de euros.
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