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El Postiguet, la playa que explica Alicante más allá del turismo

Historia, leyendas, las hogueras y las críticas por el estado de sus servicios conviven en el arenal más emblemático de la ciudad

Vídeo | Así es la playa del Postiguet de Alicante en "La calle es nuestra"

Alex Domínguez

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Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

La imagen se repite cada mañana en Alicante cuando decenas de personas caminan por el paseo de Gómiz. Algunos bajan con la toalla al hombro y otros con sillas y sombrillas, pero todos van al mismo sitio: a la playa del Postiguet. Ubicada a los pies del castillo de Santa Bárbara y en pleno centro urbano de Alicante, este arenal lleva décadas siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad, pero detrás de la postal turística hay también un espacio lleno de memoria, cambios y necesidades urgentes.

Y es que el Postiguet no es únicamente un arenal urbano, es un lugar que resume buena parte de la historia reciente de Alicante. Por su arena han pasado generaciones de vecinos, turistas nacionales y visitantes extranjeros que han encontrado aquí algo más que sol y playa. "Nosotros estamos bajando desde febrero aprovechando el buen tiempo y estamos de maravilla", cuenta Carmen Pastor, vecina de Alicante. A pocos metros, turistas llegados de distintos puntos de España y Europa repiten la misma idea: el clima, la cercanía con el centro y el buen ambiente siguen siendo el gran atractivo de esta playa. Ernesto Chambi, turista italiano, asegura que "es mejor que muchas playas de Italia".

Yo vivo aquí en Alicante y esta es mi playa, siempre que puedo estoy aquí bañándome

Aurea Díez

— Vecina

Pero el origen de la playa del Postiguet no está vinculado asolo al turismo. Su nombre se remonta a la antigua muralla de Alicante cuando el "postigo" era como denominaban los pescadores a una pequeña puerta de acceso situada junto al mar, una entrada secundaria que con el tiempo derivó en el diminutivo valenciano "postiguet". De aquella referencia histórica nació el nombre de una playa que hoy es conocida mucho más allá de la provincia.

La popularidad del lugar también quedó fijada en el imaginario colectivo gracias a la música popular. El estribillo de "La manta al coll", compuesto por José Arqués Tolo con música de Manuel García Ortiz, convirtió el "anirem al Postiguet" en una expresión reconocible para generaciones enteras. Para muchos alicantinos, además, el Postiguet forma parte de su identidad: "Yo vivo aquí en Alicante y esta es mi playa, siempre que puedo estoy aquí bañándome", afirma Aurea Díez.

Los primeros veraneantes y los balnearios

La historia del Postiguet también está rodeada de leyendas, pero la más conocida sitúa en esta playa a doña Violante, esposa de Alfonso X el Sabio, quien habría acudido a las aguas de Alicante siguiendo el consejo de una adivina para mejorar su salud y lograr quedarse embarazada. Sería tras lograr esa ansiada descendencia cuando Alfonso X reconocería la importancia de la ciudad otorgándole los Fueros de Alicante, un documento clave para su desarrollo jurídico e institucional.

Mucho más documentado está el nacimiento turístico del Postiguet cuando mediados del siglo XIX la llegada del conocido como "tren botijo" conectó Madrid con Alicante y abrió la ciudad a los primeros turistas. El clima templado y la cercanía con la estación del tren hicieron del Postiguet uno de los principales destinos para los madrileños. Y todavía sigue siendo así para muchos. "Llevamos viniendo desde el año 74 desde Madrid", explica Jonny Garrido, que reconoce que la playa "era más familiar" hace décadas. Mila Montero destaca precisamente esa comodidad que todavía hoy mantiene el arenal: "Nos pilla muy cerquita de Madrid, es una playa cómoda por la temperatura y por lo cerca que queda de la estación y del centro de la ciudad".

Nos pilla muy cerquita de Madrid, es una playa cómoda por la temperatura y por lo cerca que queda de la estación y del centro de la ciudad

Mila Montero

— Turista

A finales del siglo XIX y principios del XX, el Postiguet vivió una de sus etapas más características con la construcción de los balnearios sobre el mar. Eran estructuras levantadas sobre pilotes de hierro que se adentraban en el agua y ofrecían servicios que entonces resultaban innovadores como baños de algas, zonas de descanso, restaurantes o gimnasios. Nombres como "La Alhambra", "Diana" o "Madrid" marcaron una época en la que Alicante empezaba a consolidarse como destino turístico. Aquellas construcciones permanecían abiertas incluso durante el invierno y se convirtieron en uno de los grandes centros sociales de la ciudad.

"En los balnearios había unos soláriums donde la gente podía quedarse desnuda y nadie te veía", recuerda Juan Diego González. El último de aquellos balnearios desapareció en 1969, coincidiendo con el proceso de transformación urbanística del litoral en el que comenzaron a construirse, justo ese mismo año, los hoteles Meliá y Porta Maris, que modificaron la relación entre la playa y el puerto.

En los balnearios había unos soláriums donde la gente podía quedarse desnuda y nadie te veía

Juan Diego González

— Vecino

También el histórico quiosco Rompeolas, un clásico de la playa del Postiguet, ha vivido numerosas transformaciones. Regentado por la misma familia desde 1918 hasta 2018, pasó de ser un pequeño kiosco hexagonal situado prácticamente sobre la arena a convertirse en uno de los establecimientos más reconocibles del paseo.

Las mejoras pendientes

Sin embargo, el Postiguet también arrastra problemas como el estado de los baños públicos o el deterioro de algunos elementos del paseo como lavapiés o las barandillas, que aparecen entre las principales críticas. "No tiene servicios suficientes para la cantidad de turismo que recibe", lamenta Paloma Aparicio. "Sería genial que pusieran algún aseo más porque hay mucha gente y se hacen colas", apunta Eusebia Hernández, mientras que Paquita González califica el estado de los baños como "de pena" y denuncia que "ahí no se puede estar".

Sería genial que pusieran algún aseo más porque hay mucha gente y se hacen colas

Eusebia Hernández

— Vecina

En 2022 el Ayuntamiento anunció un plan director para reorganizar el entorno del Postiguet y conectar mejor la Explanada con el paseo del puerto, incluyendo la posible eliminación del aparcamiento del paseo de Gómiz, aunque de momento, el proyecto sigue en un cajón. A ello se suma la elevada densidad de tráfico en la zona. "Esto tiene más tráfico que la Castellana de Madrid", lamenta Antonio Caballero.

A estas quejas se suma un fenómeno cada vez más visible en temporada alta con la presencia de vendedores ambulantes de bebidas, conocidos como "mojiteros", masajistas que ofrecen servicios directamente sobre la arena y personas que comercializan gafas de sol, pareos u otros productos. "Muchos los compran pero porque no ven cómo se hacen los mojitos y la sangría que venden, porque es una guarrería", critica Mari Cruz Álvarez.

Muchos los compran pero porque no ven como hacen los mojitos y la sangría que venden, porque es una guarrería

Mari Cruz Álvarez

— Turista

El Postiguet y las Hogueras

Aunque si hay una época en la que el Postiguet se convierte en el centro absoluto de Alicante es durante las Hogueras. El concurso de fuegos artificiales sigue siendo uno de los eventos más multitudinarios del año y todo apunta a que regresará definitivamente a la playa tras el experimento realizado en 2025 en la Zona Volvo debido a las obras de Costas en el espigón de la playa del Cocó. Durante estos días decenas de familias y amigos pasan horas esperando en la arena para ver los espectáculos pirotécnicos: "Venimos sobre las nueve de la noche, cogemos sitio en la playa, cenamos aquí y pasamos toda la noche hasta que vemos los fuegos", explica Mari Cruz Álvarez. Frente a la playa se levanta además la hoguera del Passeig de Gómiz, una comisión que lleva más de res décadas haciendo fiesta en la ciudad.

Con todo, el Postiguet sigue siendo uno de los lugares donde mejor se entiende Alicante. Un espacio donde conviven los recuerdos de los antiguos balnearios con las nuevas formas de ocio, los vecinos de toda la vida con turistas que llegan desde distintos países y las reivindicaciones ciudadanas sobre su mantenimiento, cada vez más relacionado con la imagen turística que Alicante proyecta al exterior.

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