O’Donnell, la calle de Alicante que lleva cinco años esperando su turno
Vecinos del vial, cuya reurbanización anunció el gobierno de Barcala el pasado mandato pero que sigue sin ejecutarse, lamentan la peligrosa y antiestética situación de las aceras

O’Donnell, la calle de Alicante que lleva cinco años esperando su turno / Pilar Cortés
Aceras parcheadas, bordillos irregulares y vallas abandonadas. La zona peatonal de la calle del General O’Donnell, en pleno centro de la ciudad de Alicante, no solo ve rota la estética habitual, sino que resulta poco práctica para los ciudadanos. Las baldosas conviven con el cemento que cubre obras previas a la prometida hace cinco años reurbanización viaria, de la que hoy nada se sabe.
Es así en el tramo que conecta con la comercial avenida de Maisonnave, en los cruces con las calles del Poeta Vila y Blanco y del Pintor Cabrera y también hacia la avenida de la Estación, llegando a la acera situada frente al Palacio de la Diputación de Alicante.

Acera sin ultimar en la calle O'Donnell de Alicante. / Pilar Cortés
Todo en una calle en la que conviven peluquerías, restaurantes, cafeterías, tiendas de alimentación gourmet y acceso a grandes almacenes comerciales. General O’Donnell, además, es una calle adyacente a las avenidas de Maisonnave, la gran arteria comercial de la capital alicantina; y de la Estación, una de las más transitadas por ser colindante a Luceros y a la estación ferroviaria.
«Pusieron tuberías, cerraron la acera, dijeron que las arreglarían, que las harían más anchas y que quitarían más aparcamientos, pero seguimos igual». José Luis Agulló, que regenta un comercio de alimentación en la zona, lamenta con estas palabras la situación que llevan viviendo desde hace casi un lustro, y de la que no hay nuevas promesas.

Confluencia entre la calle General O'Donnell y la avenida de la Estación. / Pilar Cortés
En aquel momento, en agosto de 2021, el Ayuntamiento de Alicante, entonces ya presidido por Luis Barcala y gobernando en coalición con Ciudadanos aprobó la licitación de las obras para realizar un importante lavado de cara en la calle O’Donnell con un plazo de ejecución de tres meses. En aquel instante, desde el gobierno local, integrado por PP y Cs, se señaló que la obra buscaba «revitalizar y recuperar una importante zona comercial situada en el núcleo urbano de nuestra ciudad», con una obra de reurbanización que «lograse un aspecto más amable y accesible, mejorando la movilidad diaria de todos los ciudadanos que transitan diariamente y fomentando que mejore su entorno».
La actuación, según informó el ejecutivo local en 2021, incluía también una mejora en la red de alumbrado público, creando a su vez zonas verdes con la instalación de alcornoques con la plantación de Melia Umbraculífera y plantas arbustivas, con una red de riego por goteo para el arbolado en los alcornoques de las aceras. Además, se proyectaba la colocación de nuevos elementos de mobiliario urbano.
Problemas
Antes de empezarlas, el Consistorio propició una revisión de tuberías aprovechando los trabajos para posteriormente llevar a cabo la renovación de las aceras con la voluntad de ensancharlas, eliminar aparcamientos y favorecer la peatonalización en una zona especialmente comercial del centro de Alicante.
Las obras se adjudicaron en noviembre de 2021 con previsión de que los trabajos comenzaran en enero de 2022 para finalizar tres meses después, en abril. Pero el retraso en la aprobación del presupuesto de ese año aplazó los trabajos hasta la comprobación de existencia de crédito en las cuentas municipales. El inicio de las obras quedó suspendido y la aprobación presupuestaria, que tuvo lugar en marzo, no sirvió para iniciar los trabajos.

Vallas y aceras inacabadas en la calle General O'Donnell de Alicante. / Pilar Cortés
A su vez, la empresa adjudicataria alertó de una subida de precios que coincidió con el inicio de la invasión rusa de Ucrania, que encareció de manera considerable los materiales de obra sin que estos efectos del mercado fueran compensados, en este caso, por parte de la administración municipal. El contrato, de hecho, acabó por resolverse con conformidad de las dos partes. Y desde entonces, nada. La calle O’Donnell permanece, desde hace cinco años, con las aceras parcheadas, esperando la actuación prometida. Una situación que indigna a los vecinos.
«Al cambiar las tuberías lo dejaron tal como está y las personas mayores tienen problemas cuando pasean», dice Antonio Hidalgo, conserje de uno de los bloques de la calle. Una vecina, que prefiere no dar su nombre, lamenta que su marido «va en silla de ruedas y no resulta nada cómodo pasar por esta calle», dice mientras señala los relieves irregulares de la acera y las vallas depositadas en una esquina de manera permanente y recuerda que en los días grandes de Hogueras «pasear se hace más difícil y más peligroso todavía».

Aceras inacabadas en la calle General O'Donnell de Alicante. / Pilar Cortés
Otra vecina, Irene Tormo, afirma estar «cansada»: «No es normal que tarden tanto tiempo en arreglar una calle. Si me caigo pienso denunciar, es una vergüenza». Juani Gil, otra residente de la zona, recuerda que se trata de una calle céntrica, y ni por esas: «Dicen que los barrios están olvidados, pero es que en el centro todo es también dejadez».
Los comerciantes también muestran disgusto. José Vicente Pelegrín, encargado de un negocio de restauración, critica que «faltan baldosas» y que, «aunque se puede transitar, la obra tendría que estar acabada después de tantos años, aunque solo sea por estética».
José Luis Agulló va más allá y señala que la irregularidad de la acera, que incluye bordillos imprevisibles, provoca tropiezos entre las personas que pasan por su tienda, especialmente los más mayores. «Llevamos ya años así, pagamos impuestos por tener un local en el centro y mira como estamos», dice el comerciante, que concluye que «la acera no puede estar así», señalando los desperfectos acumulados durante un lustro.
El Ayuntamiento de Alicante, preguntado por esta cuestión desde INFORMACIÓN, no ha remitido ninguna respuesta.
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