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Profesoras del IES Berlanga describen el impacto de la sobrecarga: "el alumnado pierde bienestar"

Docentes narran las consecuencias de una problemática generalizada en las aulas que impide avanzar en el temario y atender los problemas emocionales de los estudiantes

Aulas prefabricadas en el Ies Luis García Berlanga y obras del nuevo instituto

Aulas prefabricadas en el Ies Luis García Berlanga y obras del nuevo instituto / Héctor Fuentes

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A. Fajardo

A. Fajardo

La sobrecarga que sufren los profesores resuena en cada una de las manifestaciones que recorren las calles de la provincia de Alicante desde antes del estallido de esta huelga indefinida. Estos días, la demanda de más personal y de especialistas ha sonado con más fuerza en cada una de las protestas para acabar con uno de los mayores problemas que denuncian los profesionales de la enseñanza pública.

De esa falta de manos, que acaba perjudicando no solo al rendimiento de los alumnos, sino a su bienestar en las aulas, saben bien profesoras del Instituto Luis García Berlanga de Sant Joan, quienes respaldaron este lunes la masiva manifestación en el centro de la capital alicantina.

Las docentes describen una situación límite en las aulas marcada por la escasez de recursos, la sobrecarga burocrática y la imposibilidad de atender adecuadamente al alumnado con necesidades específicas. "No somos suficientes", resume una de las profesionales que trabaja en el centro. Ninguna quiere revelar su identidad por temor a represalias de la Conselleria de Educación.

Las docentes denuncian que la inclusión educativa, pese a ser uno de los pilares del proyecto pedagógico del instituto, "no es cien por cien real" por falta de personal especializado. "La línea pedagógica del centro es buena porque apuesta por la inclusión", explica otra profesora. "Atendemos como se puede, con dos docentes en algunas aulas, un especialista y otro que lleva la asignatura, pero eso no es extensivo a todas las clases. Solo llega a poquitos grupos y además muy pocas horas", añade.

En algunas aulas de Secundaria, según señalan, hay alrededor de 30 estudiantes y un porcentaje elevado presenta necesidades educativas diversas. "Tenemos de todo tipo: hiperactividad, autismo, altas capacidades, déficit de atención, dislexia...", enumera otra docente. El problema, aseguran, es que no existe personal suficiente para atender esa complejidad.

Alumnos junto a los barracones en el IES Berlanga de Sant Joan mientras se construye el nuevo centro educativo

Alumnos junto a los barracones en el IES Berlanga de Sant Joan mientras se construye el nuevo centro educativo / Héctor Fuentes

Avanzar o parar

"En nuestro instituto hay un especialista en Pedagogía Terapéutica y medio para atender a todo el centro”, denuncian. Eso provoca que alumnos con informes psicopedagógicos que requieren entre tres y cinco horas de atención especializada apenas reciban una o dos horas semanales. "Entra un especialista y tiene que atender a todos esos alumnos en un grupo de 30. No tiene las horas reales que marca el informe", apunta.

Las profesoras explican que esa situación acaba afectando tanto al alumnado con dificultades como al conjunto de la clase. "La atención se pierde", lamenta una de ellas. Y eso obliga a los docentes a tomar decisiones constantes entre avanzar materia o centrarse en los contenidos mínimos: "Tienes que elegir entre avanzar en el temario o avanzar sabiendo que se construyen aprendizajes básicos para poder subir de curso. Si avanzas, se quedan por detrás; y si te paras, luego suben con carencias", lamenta una profesora.

Más que una pérdida de nivel académico, las docentes hablan de un deterioro del bienestar del alumnado "porque no se les atiende bien a nivel emocional, físico, sensorial o de aprendizaje porque no tenemos capacidad para hacerlo", admiten.

El nuevo centro educativo, en construcción

El nuevo centro educativo, en construcción / HÉCTOR FUENTES

Más formación

A esa presión se suma, dicen, una creciente carga burocrática, otro de los obstáculos que los profesores claman solucionar. "Hay muchas horas de meter medidas en Ítaca (el programa de conselleria), pocas horas para coordinarnos y muchísimo trabajo para los tutores" señala una profesora.

También alertan de nuevos problemas sociales y emocionales para los que sienten que no reciben formación suficiente. "Ahora hay muchísimos problemas diferentes: autolesiones, salud mental, vulnerabilidad social, adicciones a redes… y la formación del profesorado es mínima", explica la docente.

La precariedad de las instalaciones es otro de los elementos que agravan el desgaste. El IES Berlanga afronta ya su tercer curso en barracones mientras se construye el nuevo centro. "Los barracones están bien los dos primeros años; al tercero empiezan a colarse aguas, el suelo se queda mal y las condiciones acústicas y de temperatura no son las mismas", describen.

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