Parques, calles y pasarelas: proyectos que van y vienen de los presupuestos de Alicante
Las cuentas municipales para el 2026 dejan fuera inversiones anunciadas en el pasado, aunque algunas actuaciones paralizadas incluso llegaron a iniciarse

Nueva señalización que advierte del cierre al tráfico a la plaza del Ayuntamiento / Pilar Cortés
Confeccionar el presupuesto municipal es uno de los principales retos a los que se enfrentan los gobierno locales durante su etapa al frente del Ayuntamiento. Un documento en el que no solo deben quedar plasmadas las partidas necesarias para el funcionamiento del Consistorio, como los gastos de personal o los servicios ya comprometidos, sino las inversiones que el ejecutivo cree convenientes para el desarrollo de la ciudad. Es en ese capítulo en el que los alcaldes tratan de reflejar sus intenciones para el futuro de Alicante y, al mismo tiempo, incluir tanto los compromisos alcanzados con los vecinos como con otras formaciones políticas.
Para poder encajar todas estas variables en la aritmética presupuestaria, los últimos ejecutivos locales han recurrido a la fórmula de las partidas de un solo euro, popularizada por el tripartito de izquierdas (2015-2018) durante la etapa en la que el Ayuntamiento alicantino estuvo sometido a un plan de ajuste. Con este sistema, se consigue introducir más inversiones dentro de las cuentas municipales, con la intención de incrementar su financiación más adelante mediante modificaciones de crédito.
Sin embargo, la inclusión de estas inversiones en las cuentas municipales no garantiza que se terminen llevando a cabo, ya que es necesario contar con el proyecto correspondiente, licitar y adjudicar los trabajos antes de que concluya el ejercicio. De lo contrario, su ejecución termina «condenada» a los próximos presupuestos. Es por ello que, en muchas ocasiones, actuaciones de gran calado o que no resultan prioritarias para el ejecutivo local terminan relegadas año tras año e incluso acaban desapareciendo de las cuentas del Consistorio. De hecho, el 85 % de las inversiones prometidas por Luis Barcala para el 2025 ya se incluían en las cuentas del 2024 y seis millones prometidos para 2026 se "heredan" de los dos ejercicios previos.
Entre estos proyectos «desaparecidos» del tablero municipal, se encuentra la reurbanización de la calle del General O’Donnell, en el centro de la ciudad. Una actuación con la que en 2022, según el entonces bipartito del PP y Ciudadanos, se pretendía «revitalizar y recuperar una importante zona comercial situada en el núcleo urbano, logrando que presente un aspecto más amable y accesible, mejorando los itinerarios peatonales y la movilidad diaria de todos los ciudadanos que transitan diariamente y fomentando que mejore su entorno». El ejecutivo llegó a adjudicar las obras por 230.000 euros, sin embargo, el retraso en la aprobación de las cuentas de 2022 impidió la firma del acta de replanteo que permitiera iniciar los trabajos. Finalmente, y ante el encarecimiento de los materiales, se optó por resolver el contrato «de mutuo acuerdo». Desde entonces, no solo no se ha completado la actuación, sino que ha quedado fuera de las cuentas del 2026.
También en 2022 se truncó otro proyecto que prometía renovar un espacio relevante de la ciudad: el parque Lo Morant, con una inversión inicial de 398.396 euros que incluía la renovación del pavimento, la reparación de los bordillos, el arreglo del sistema de drenaje y la rehabilitación de infraestructuras como el anfiteatro y el muro exterior. En esta ocasión, fue la «fuga» de la empresa (ejecutando apenas un 2 % de los trabajos previstos y alegando el mismo motivo que en el caso de O’Donnell) la que propició la anulación del contrato por parte del gobierno municipal. Este punto de encuentro de la Zona Norte lleva desde entonces aguardando a la finalización de unas obras que deberían devolverle su esplendor original. Este año, los presupuestos contemplan un solo euro (que deberá ser ampliado más adelante si se quiere ejecutar la remodelación) para la zona verde.
Nada se sabe igualmente del proyecto de la «biblioteca central» que el bipartito pretendía trasladar a la Casa de Misericordia, junto al complejo cultural de Las Cigarreras, cuando concluyeran las obras. Las intenciones de la concejalía que entonces dirigía Antonio Manresa (Cs) pasaban por habilitar un gran espacio de referencia y llegaron a plasmarse en las actas de varias reuniones internas con los técnicos municipales. Pese a ello, el concepto no cuajó a nivel presupuestario y tampoco pasó de contar con un euro durante dos ejercicios consecutivos. Tras la desaparición de Ciudadanos, el gobierno en minoría de Luis Barcala no ha vuelto a introducir dicha partida en los presupuestos del Ayuntamiento. Además, la intención de los populares de convertir el entorno en un museo pictórico con vocación internacional, cuya apertura al público se espera para finales de este mismo año, parece haber truncado definitivamente la posibilidad de que la nueva biblioteca central pudiera situarse en dicho emplazamiento.
Del mismo modo, tampoco pasó de contar con un euro la creación de una conexión ciclista entre el centro y la zona de playas. Una inversión en materia de movilidad sostenible históricamente demandada por los grupos ciclistas, que ha quedado nuevamente fuera de las cuentas, sin que llegara a presentarse el proyecto. Mismo destino que el que ha sufrido la rehabilitación del patio de acceso al castillo de Santa Bárbara, igualmente dotada con un euro en anteriores presupuestos y eliminada de los del 2026. Todo ello, en un contexto en el que el Consistorio lleva pendiente de aprobar el plan director de la fortaleza desde que la empresa encargada de su redacción entregase el borrador en mayo de 2023. El documento, todavía a la espera de su validación por parte de la Generalitat, permitiría actuaciones como la reurbanización de dicho espacio o la inclusión de las medidas de seguridad anunciadas por el alcalde después de que una alicantina perdiera la vida al precipitarse desde unas escaleras sin vallar, en abril de 2024.
Más cerca de completarse estuvo la construcción de una icónica pasarela ciclopeatonal en Urbanova, necesaria para unir el carril bici que finaliza frente a la Euipo con el que empieza junto a la desaladora de Urbanova. La obra se llegó a adjudicar en tiempos del bipartito, pero su contrato se resolvió igualmente por el aumento del precio de los materiales como consecuencia de la pandemia. Tras las elecciones municipales, el ejecutivo de Luis Barcala descartó su desarrollo, que había partido de la concejalía de Urbanismo de Adrián Santos Pérez, de Ciudadanos.
Mejor suerte (aunque también a ritmo lento) corrieron otros proyectos, incluidos en las cuentas de diferentes ejercicios hasta poder ver iniciadas sus obras. Es lo que ha ocurrido con la conversión de los antiguos cines Aba6 en un espacio de promoción cultural, que se introdujo en 2024 a cambio de renunciar a su vez al proyecto para remodelar las avenidas de Óscar Esplá y Eusebio Sempere; o la construcción del parque público del PAU 2, que llevaba con las obras paralizadas desde el año 2023.
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