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Las cigarreras de Alicante, dos siglos de memoria obrera y femenina

Antiguas trabajadoras de la fábrica de tabacos ultiman la constitución de una entidad que recoja el legado industrial para ofrecerlo a las futuras generaciones y que sus aportaciones perduren en la posteridad, con la finalidad de que su lucha laboral y su aportación a la ciudad no quede en el olvido

Las cigarreras de Alicante reivindican su historia en el centro cultural que lleva su nombre

Las cigarreras de Alicante reivindican su historia en el centro cultural que lleva su nombre / Rafa Arjones

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Manuel Lillo

Manuel Lillo

Corrían los primeros años de la década de los setenta cuando la última generación de cigarreras se incorporaba a la fábrica de tabacos. Con condiciones mejores que la de sus antepasados y con conexiones familiares en muchos casos (muchas eran hijas o nietas de otras trabajadoras de la antigua fábrica, que se hallaba entre Carolinas Bajas, San Antón y Campoamor), estas antiguas cigarreras, hoy jubiladas, recuerdan su aportación al contexto laboral de su época y pretenden que su legado se preserve para las futuras generaciones.

Recientemente han anunciado, de hecho, el inicio de los trámites para la creación de una asociación por la "memoria obrera" de estas trabajadoras, que destacan la lucha sindical y feminista. Unos valores que cobra sentido en vísperas de la celebración del Día de las Cigarreras, que se celebra el 20 de mayo desde que el Ayuntamiento de Alicante aprobara esta fecha como conmemoración hace ahora cuatro años a propuesta de Compromís.

Cigarreras de Alicante en 1972.

Cigarreras de Alicante en 1972. / Rafa Arjones

"Por nuestra edad cada vez quedamos menos y es importante que nuestros nietos puedan conocer nuestra historia". Son palabras de Suni Llorens, antigua cigarrera y quien a su vez fue la última alcaldesa socialista de Mutxamel (1999-2011). Su objetivo, explica, es "constituir una entidad propia para poder trabajar con el Ayuntamiento y las instituciones, con su directiva correspondiente y que cedan un espacio permanente" para depositar y exponer fotografías, objetos y paneles que recuerden su trabajo y el de sus antepasados, en el que "el 80 % o más eran mujeres", según recuerda.

Historia y actualidad

La fábrica se fundó en 1801 y se mantuvo abierta hasta 2002. Siete años más tarde, explican, se cerró el complejo tabaquero de Las Atalayas y Alicante vio desaparecer este oficio tan protagonista en la estructura industrial de la ciudad. Hasta 6.000 trabajadoras compartieron espacio en la Casa de Misericordia, donde se hallaba la fábrica y donde hoy se proyecta la recuperación del antiguo edificio, incluido en el Catálogo de Protecciones de Alicante como Bien Inmueble de Relevancia Local, para albergar un museo internacional de exposiciones temporales. Actualmente, un espacio cultural adyacente denominado Las Cigarreras les rinde homenaje con la nomenclatura y el estilo externo del edificio, que evoca la fábrica pretérita. Sin embargo, las antiguas trabajadoras quieren que la memoria vaya más allá de lo estético y se centre en su labor.

Trabajadores de la fábrica de tabacos en los últimos años.

Trabajadores de la fábrica de tabacos en los últimos años. / Rafa Arjones

Y es que "la importancia de las cigarreras en Alicante fue muy destacada a nivel sociocultural". "Fuimos un motor", afirma Maribel Tormo, otra antigua trabajadora, quien añade: "No había otra industria en la que trabajaran tantas mujeres, y si estábamos en la fábrica de tabacos es porque éramos mano de obra muy barata". Tanto que los niños contribuían en esta labor, concretamente "a desvenar los puros", separando sus hojas para perfeccionarlos y facilitar que sus madres avanzaran su cometido en el complejo industrial.

Esta inercia se dio antes de la incorporación de las últimas cigarreras. Sus antepasados así se lo han transmitido. Muchas procedían de otros lugares de la comarca como Mutxamel, Sant Joan d’Alacant, San Vicente del Raspeig o Villafranqueza, que fue municipio independiente hasta los años treinta del siglo pasado. Rosa María Armengol recuerda su incorporación a la fábrica. "Necesitaban mucha gente, hicieron una convocatoria y entramos muchas", explica esta antigua trabajadora, que destaca que a su abuela la castigaron en la misma fábrica por "rebelarse" con "días sin trabajo y, por tanto, sin cobrar".

Cigarreras jubiladas en el centro cultural Las Cigarreras de Alicante.

Cigarreras jubiladas en el centro cultural Las Cigarreras de Alicante. / Rafa Arjones

Como se ha dicho, las condiciones de los antepasados fueron mucho peores. El trabajo infantil, los turnos partidos o el amamantamiento en plena jornada laboral eran prácticas consolidadas. También la llegada a pie desde poblaciones ubicadas a una decena de kilómetros (hay caminos a la fábrica que aún se distinguen, por ejemplo en el Barrio Obrero de la ciudad de Alicante) o en coche de caballos, que quedaron atrás con la irrupción del tranvía en los años cincuenta. Pero no con ello la discriminación contra las trabajadoras.

Hubo, eso sí, aspectos positivos. "Fueron los mejores años de mi vida laboral, me encontré con una empresa preparada, con futuro, con mucha esperanza, nos formaron con paciencia y formamos una gran familia", dice Finita Gosálvez. Ellas, además, conocieron las jornadas de ocho horas laborables, que incluían, eso sí, los sábados.

Reivindicaciones

En ese contexto, mejorado respecto a años anteriores pero no por ello inmejorable, las cigarreras afrontaron conflictos con la empresa. "Éramos muy rebeldes, a pesar de todo", dice María Áurea Azuar. Y había motivos para ello. Por ejemplo, las bajas unilaterales sobre las trabajadoras aplicadas en los días de huelga o las jornadas sin cobrar por las bajas por enfermedad. Estas batallas fueron superándose con la presión sindical. "Tuvimos que ganarlas todas, una a una», recuerda Azuar, que asegura que la pensión tras el cierre "no fue fruto de la nada", sino "de una exigencia justa después de años trabajando horas gratis y manteniendo la fábrica con nuestro esfuerzo".

Imagen de antiguas cigarreras en mayo de 1972, con Suni Llorens arriba a la izquierda y Áurea Azuar arriba a la derecha.

Imagen de antiguas cigarreras en mayo de 1972, con Suni Llorens arriba a la izquierda y Áurea Azuar arriba a la derecha. / Rafa Arjones

Las huelgas y las protestas convocadas para exigir estas mejoras en las condiciones laborales se traducían, incluso, en cerrar puertas para impedir que los camiones salieran cargados con la mercancía excedente de otros días de trabajo. "Actuábamos sin permiso, no nos quedaba más remedio", añaden.

Aquello, además, generaba otras situaciones. Suni Llorens habla del "recelo y de la envidia" que desprendían por haber logrado ser "mujeres independientes" gracias a tener un sueldo propio. Un hito que en la época no estaba normalizado. "Teníamos maridos porque los queríamos, no porque los necesitáramos. Otras no podían decir lo mismo", apunta.

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Fotografía tomada en la fábrica de tabacos de Alicante en la década de los años cincuenta del siglo XX, con trabajadoras ante la cámara / Rafa Arjones

Sin embargo, el machismo legislativo persistía y se daban situaciones habituales hasta no hace tanto tiempo, como la necesidad de un aval del marido, del padre o de un hermano para acceder a descuentos por trabajar en la fábrica en la compra de electrodomésticos de marcas de empresas relacionadas. Otra discriminación se daba en los embarazos en periodo de aprendizaje, lo que suponía "un despido fulminante".

La fábrica, sin embargo, progresó gracias al esfuerzo colectivo de las trabajadoras, que quieren ponerlo en valor décadas después. "Si no transmitimos esa memoria obrera después de tantos años la gente no apreciará el esfuerzo que hay detrás de cada producto, de cada sueldo, del bienestar, en definitiva", sostiene Maribel Tormo.

La lucha diaria también estrechó lazos internos y la sintonía personal se forjó con rapidez. La fábrica cerró con unas 600 trabajadoras que pudieron prejubilarse. La memoria de su aportación a la economía de la capital alicantina es una asignatura en curso que se reforzará con la creación de la asociación, si esta es capaz de llegar a los convenios correspondientes.

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