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La mitad de los enfermos de párkinson de Alicante presentan desnutrición

Pacientes con cáncer de Alicante que reciben atención especializada en su alimentación mejoran hasta en un 30% su supervivencia

Hasta el 80% de los pacientes con cáncer puede sufrir desnutrición

Lucía Feijoo Viera

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J. Hernández

J. Hernández

Una correcta alimentación marca la diferencia en la evolución, el bienestar y la calidad de vida de las personas con enfermedad oncológica o neurodegenerativa. Los pacientes con cáncer que reciben atención nutricional especializada pueden mejorar hasta un 30% su supervivencia, además de reducir complicaciones, mejorar la recuperación funcional y tolerar mejor tratamientos como la quimioterapia o la cirugía.

Así se ha expuesto durante el encuentro entre asociaciones de pacientes, familiares y profesionales sanitarios organizado por el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), con motivo del Día de la Nutrición, donde se ha puesto el foco en el impacto real de la intervención nutricional en diferentes patologías.

La nutricionista Iulia Scorojanu, experta en el abordaje nutricional de pacientes con cáncer, ha incidido en la evolución de la nutrición oncológica en los últimos años y la necesidad de intervenir desde fases tempranas de la enfermedad. “Actualmente, la intervención se centra también en preservar la masa muscular, mejorar la tolerancia a los tratamientos y acompañar al paciente durante todo el proceso oncológico”.

Salud digestiva

Scorojanu ha recordado además que el cáncer y sus tratamientos afectan mucho más allá del peso corporal, comprometiendo la fuerza, la funcionalidad, la salud digestiva, el apetito o la calidad de vida, incluso en pacientes con normopeso u obesidad.

“La alimentación no solo influye en la prevención de enfermedades, sino también en la evolución y calidad de vida de quienes conviven con patologías crónicas. Queremos visibilizar cómo el acompañamiento nutricional puede transformar la vida de muchos pacientes y por qué los dietistas-nutricionistas deben formar parte de los equipos sanitarios que hagan posible esta realidad”, ha señalado Maite Navarro, presidenta colegial.

La intervención nutricional puede ayudar a mejorar la presión arterial, reducir edemas, prevenir la pérdida de masa muscular y la fragilidad

Nutricionistas expertos en el abordaje nutricional de pacientes con enfermedad renal, párkinson y cáncer han destacado que estas son solo algunas de las patologías en las que la nutrición tiene un papel fundamental, pero es en todas las enfermedades, ya sean crónicas o no, donde una alimentación correcta puede ser de vital importancia para la mejora de síntomas, una mejor asimilación del tratamiento o mayor autonomía de los pacientes.

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Disfagia

Los expertos han abordado síntomas como la disfagia, el estreñimiento, la pérdida de apetito o las dificultades para masticar pueden comprometer gravemente el estado nutricional de los pacientes.

“En muchas ocasiones, la pérdida de peso o la fatiga se normalizan como parte de la enfermedad o de la edad, cuando detrás puede existir un problema nutricional importante”, ha explicado Mª Pilar Gómez, dietista-nutricionista.

Durante su explicación se ha alertado de que entre el 30% y el 50% de los pacientes con párkinson avanzado o pluripatología presentan desnutrición o alto riesgo nutricional, aunque muchos casos no llegan a identificarse de forma explícita en los planes de tratamiento.

Ante esta situación, la experta ha insistido en que la intervención nutricional resulta fundamental para mejorar la autonomía y calidad de vida. “La alimentación influye directamente en la respuesta a los tratamientos, en la funcionalidad y en la prevención de complicaciones como la sarcopenia o la deshidratación”, ha subrayado.

Marian Cebrián, paciente pluripatológica con inicios de párkinson ha destacado cómo a través de la consulta del nutricionista ha recuperado la energía, la masa muscular y calidad de vida que perdió a causa de los diversas enfermedades como la diabetes o el fallo renal, entre otras. “Cuando mi nutricionista empezó a trabajar conmigo, noté que recuperaba mi energía, me cansaba menos y me encontraba mucho mejor. Aprendí a comer de manera que la alimentación, lejos de ser un enemigo, se convierta en un aliado para mi calidad de vida”.

Los participantes en la jornada de pacientes

Los participantes en la jornada de pacientes / Kike Taberner

Enfermedad renal

En torno a la enfermedad renal crónica todavía persisten numerosos mitos relacionados con la alimentación. El nutricionista Jose Roldán, acompañado por una de sus pacientes, ha abordado cómo muchas personas eliminan frutas, verduras o proteínas por miedo a empeorar su enfermedad, pese a que las recomendaciones actuales apuestan por una alimentación individualizada y adaptada a cada caso.

"Un acompañamiento nutricional adecuado y personalizado mejora el control metabólico, reduce la ansiedad alimentaria y ayuda a prevenir la malnutrición”, ha explicado el especialista.

El experto ha destacado además que la intervención nutricional puede ayudar a mejorar la presión arterial, reducir edemas, controlar alteraciones metabólicas y prevenir la pérdida de masa muscular y la fragilidad, factores especialmente importantes en personas con enfermedad renal avanzada.

Sagrario de Osma, paciente de enfermedad renal crónica, ha destacado que “la alimentación y el papel del nutricionista en este tipo de enfermedad es vital. Tras cada analítica, el nutricionista detecta qué necesidades puedo tener, personaliza mi alimentación y me ayuda a restringir únicamente lo que es necesario”.

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