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El bulo que circula en la Selectividad de Alicante: poner el nombre del instituto para suspender a la concertada

La UA desmiente que los correctores estén pidiendo a los alumnos identificarse con tal fin y la conselleria garantiza el anonimato en la corrección

Así ha transcurrido la primera jornada de las PAU 2026 en Alicante

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A. Fajardo

A. Fajardo

La Selectividad de este 2026 va a pasar a la historia al verse salpicada por la huelga en la enseñanza pública desde principio a fin. Iniciados los exámenes para las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) con "total normalidad" y sin "ninguna incidencia", tal y como ha reconocido la Conselleria de Educación, ahora un bulo planea sobre una evaluación determinante para más de 9.000 alumnos de la provincia de Alicante: la petición a los estudiantes por parte de los correctores del nombre del centro en el que estudian para suspender a los que estudian en la concertada.

La Universidad de Alicante (UA) ha desmentido este jueves, último día de las pruebas, que esto esté ocurriendo en alguno de sus tribunales, como algunos padres y alumnos están asegurando. "Ni nos consta que se esté pidiendo el nombre de los institutos ni hemos recibido quejas sobre ello", han sentenciado desde la coordinación de las pruebas de la UA.

El bulo ha llegado hasta oídos de la Conselleria de Educación, que ha remitido un correo a las universidades transmitiendo tranquilidad ante la preocupación generada entre los alumnos de centros concertados, según las mismas fuentes.

De hecho, el propio departamento autonómico ha reconocido haber recibido dudas planteadas por algunas familias sobre el procedimiento de corrección de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) y ha dejado claro que los correctores no conocen la identidad del alumnado, ni saben en qué centro ha estudiado cada estudiante y ha garantizado que la corrección se realiza de forma completamente anónima.

Un trámite para la gestión administrativa

Si bien, Educación ha informado de que durante los exámenes, el alumnado debe cumplimentar una solapa identificativa donde se solicita, entre otros datos, el nombre del centro educativo. Esta información es necesaria para la gestión administrativa del proceso.

Antes de que los exámenes lleguen a los correctores, todas las solapas son retiradas y custodiadas por el tribunal. Posteriormente, los cuadernillos se mezclan aleatoriamente y se entregan a los correctores únicamente identificados mediante códigos de barras. En ningún momento el profesorado corrector puede conocer ni el nombre del estudiante ni su centro de procedencia.

"La conselleria garantiza así los principios de objetividad, igualdad de oportunidades y anonimato que rigen todo el proceso de evaluación de las PAU", ha señalado.

El bulo sobre la maniobra de los correctores (que son profesores de Secundaria y de Universidad) se ha extendido después de que una asamblea de 250 docentes de la enseñanza pública amenazara con renunciar a presentarse a los tribunales para supervisar y corregir los exámenes de Selectividad, ante la falta de un acuerdo "digno" para zanjar la huelga educativa. Una amenaza que se llegó a materializar, entre algunos docentes, antes de la constitución de los tribunales, pero que fue solventada con suplentes que buscaron las propias universidades a tiempo para que pudieran arrancar las pruebas con normalidad.

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