Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Las cigarreras ponen nota a la rehabilitación de la antigua fábrica de tabacos: "Es bonita, pero está muy diferente"

Las que fueran sus trabajadoras visitan por primera vez la Casa de la Misericordia tras su reforma y recorren con emoción el espacio donde miles de mujeres compartieron trabajo y amistad

Las cigarreras vuelven a la antigua fábrica de tabacos de Alicante y le ponen nota

Las cigarreras vuelven a la antigua fábrica de tabacos de Alicante y le ponen nota / Jose Navarro

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

"Es bonita, pero está muy diferente". Frases como esta surgían una y otra vez este lunes entre las antiguas trabajadoras de la fábrica de tabacos de Alicante mientras recorrían los espacios rehabilitados de la Casa de la Misericordia. Algunas buscaban referencias para orientarse y otras intentaban localizar el lugar exacto donde habían pasado décadas trabajando, pero todas, las más de sesenta que acudieron a la cita, compartían la sensación la de regresar a un sitio que forma parte de sus vidas, pero que ya no es exactamente el que recuerdan.

Para muchas de ellas la visita tenía un significado especial, ya que, por primera vez desde la finalización de la primera fase de las obras, las cigarreras pudieron conocer el resultado de la transformación del edificio que, fundado en 1801, permaneció activo hasta 2002 y llegó a reunir a miles de trabajadoras. Hoy, el edificio afronta una nueva etapa tras una rehabilitación que permitirá ampliar el Complejo Cultural Las Cigarreras y albergar futuros equipamientos públicos, entre ellos, tal y como anunció el alcalde de Alicante, Luis Barcala, durante la visita, un espacio dedicado a la memoria de las trabajadoras en el que se expondrán fotografías de forma permanente.

Esto era una familia, era una maravilla, mi compañera y yo entramos el mismo día y seguimos teniendo contacto para lo que sea

Lola Mari Fenollar

— Extrabajadora

Aquellas naves fueron durante años el escenario de amistades, aprendizajes y experiencias que marcaron sus vidas, algunas entraron siendo adolescentes y se marcharon tras toda una carrera profesional. Ahora, frente a los espacios renovados que albergarán nuevos usos culturales y comunitarios, intentaban reconocer sus rincones pese a las diferencias. Lola Mari Fenollar, que entró a trabajar en la fábrica con 19 años y se marchó con 57, recorrió los espacios intentando conectar las imágenes actuales con los recuerdos acumulados durante casi cuatro décadas. "Esto era una familia, era una maravilla, mi compañera y yo entramos el mismo día y seguimos teniendo contacto para lo que sea", recordaba Fenollar.

Sin embargo, reconocía que le cuesta identificar el lugar donde pasó tantos años. "Echo en falta que sea mi fábrica, es muy similar, pero no es lo mismo. Con la reforma hay algunos espacios que sí se parecen, pero otros que no, nos han dicho que hay espacios que siguen reformando", confiesa Fenollar tras comprobar que algunos espacios emblemáticos, como el patio o el antiguo refugio.

Hemos pasado toda la vida aquí, ahora está bien organizado, pero lo veo muy diferente de cómo estaba, pero está bonito y para el uso cultural que va a tener lo veo muy bien

Rosa María Armengol

— Extrabajadora

"Los sitios los hacen las personas"

Esta sensación era compartida por muchas de las asistentes, como Rosa María Armengol, que comenzó a trabajar en 1972 con apenas 16 años, aseguró que apenas reconoce el recinto. Empezó como barrendera, pasó después a operaria, trabajó en control de calidad y terminó ocupando puestos de supervisión antes de prejubilarse. "Hemos pasado toda la vida aquí, ahora está bien organizado, pero lo veo muy diferente de cómo estaba, pero está bonito y para el uso cultural que va a tener lo veo muy bien", afirma Armengol.

Yo dentro del edificio ya no me encuentro, tengo que salir a la calle para saber dónde estamos. Ha quedado precioso, pero parece otro edificio

Josefa Medina

— Extrabajadora

Y es que la transformación arquitectónica ha sido profunda, columnas, arcos y algunos elementos históricos sobreviven como testigos del pasado, pero para quienes trabajaron allí durante décadas el verdadero valor del edificio estaba en las personas. "Yo dentro del edificio ya no me encuentro, tengo que salir a la calle para saber dónde estamos", reconoce Josefa Medina, que entró con 18 años y desarrolló su carrera entre la elaboración de cigarrillos y el control de calidad. "Ha quedado precioso, pero parece otro edificio. Los sitios los hacen las personas y aquí eran mis compañeras", afirma Medina.

Una visita para quienes dieron vida a Las Cigarreras

El alcalde de Alicante, Luis Barcala, destacó el carácter simbólico de la visita y explicó que existía el compromiso de que las primeras personas en conocer el resultado de las obras fueran precisamente las cigarreras. "Nos preguntaban cada año qué se estaba haciendo aquí y me comprometí a que ellas serían las primeras en verlo y en juzgarlo", señaló Barcala.

La primera fase de la rehabilitación ha supuesto una inversión cercana a los 13 millones de euros y ha permitido recuperar 6.500 metros cuadrados destinados a usos culturales, comunitarios y formativos. El futuro complejo incluirá salas de trabajo, espacios de reunión, biblioteca, zonas de estudio y proyectos dirigidos tanto a jóvenes como a mayores.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents