Más personas sin hogar en los alrededores de la montaña del huevo de Alicante: "Intentamos convivir de la mejor manera posible"
Los residentes en campamentos improvisados entre el PAU 1 y el PAU 2 proliferan entre la preocupación vecinal, las quejas por suciedad y el temor de los necesitados, que lamentan haber recibido lanzamientos de piedras por parte de algunos jóvenes

Prolifera el asentamiento de personas sin techo en los PAU de Alicante / Jose Navarro
Cada vez más gente durmiendo en la calle. Es la constatación que comparten los que ponen nombre a estas cifras y los vecinos del PAU 1 y del PAU 2 de Alicante, donde han expresado su alerta ante el fenómeno. En los alrededores de la montaña del huevo, en la Vía Parque hacia Ciudad de Asís, en el acceso a Rabasa o en los alrededores de San Agustín es donde se han localizado en los últimos meses cada vez más personas sin hogar acampadas.
Una de las zonas en las que este fenómeno es más visible es en los alrededores de la Cruz Roja de la avenida Vicente Blasco Ibáñez. Actualmente, unas veinte personas viven en un terreno improvisado que acoge vecinos que no disponen de techo. Una cifra que se ha ido multiplicando desde que hace cuatro años empezaran a instalarse personas de manera más o menos fija.
El problema que tenemos es que la gente, cuando se va, no recoge
Quien más tiempo lleva en este pequeño solar, según él mismo dice, es Moisés Donat, natural de Marxuquera, una partida de la localidad de Gandia, en la provincia de Valencia, que llegó a Alicante por circunstancias personales. “El problema que tenemos es que la gente, cuando se va, no recoge, pero todos nos llevamos muy bien e intentamos convivir de la mejor manera posible”, explica.
A su alrededor hay tiendas de campaña que acogen una o incluso a veces parejas. Algunos disponen de una “cocina” establecida al aire libre, y la basura amontonada la arrinconan para retirarla poco a poco. Así lo explica Dana Alcaraz, que como el resto de sus compañeros, señala a las personas que acampan de manera provisional sin preocuparse por la limpieza.

Tiendas de campaña visibles desde la avenida Vicente Blasco Ibáñez de Alicante. / Jose Navarro
Esta alicantina, natural de las Mil Viviendas, se retiró de Rabasa tras dormir al raso durante meses por estar expuesta al sol. “Allí no se podía estar, no había sombra, había garrapatas, y también gente conflictiva”, explica contraponiéndolo a la situación actual, que considera “buena” en lo que respecta a la convivencia. Sí que lamenta los “insultos” de “muchos vecinos” del barrio, especialmente “los más jóvenes”. “Hay gente que dice que aquí hay yonkis, que hay jeringuillas, pero no es cierto”, añade.
También defiende este argumento Antonio Borrego, natural de Morón de la Frontera, provincia de Sevilla, que lleva en Alicante dos años y que antes vivió en Rabasa, en la calle. “Nos echó la Policía”, explica, y asegura que vive en la calle por decisión propia. “En la calle se discute igual que en un bloque de vecinos, aquí nunca llegamos a las manos”, sostiene.
Hay gente que dice que aquí hay yonkis, que hay jeringuillas, pero no es cierto
Otros de sus compañeros de espacio fueron expulsados previamente de otras zonas de Alicante, como las antiguas vías ferroviarias aún presentes tras Casa Mediterráneo, en lo que fue la antigua estación de Murcia. Naún Montes, que es canario, se fue a vivir al descampado junto al edificio de Cruz Roja hace dos años, y sus sensaciones son las de los otros testigos. “Bastante tenemos con vivir en la calle como para que encima nos tiren piedras”, afirma recordando episodios de violencia reciente protagonizados, según él, por jóvenes del barrio, sobre todo los fines de semana. Incluso llega a asegurar que un vecino dio la cara por ellos ante la Policía. “Nos defendió porque sabía que no hacemos daño a nadie”, asegura. Y sobre el hecho de que cada vez hay más personas durmiendo en la calle, este ciudadano no se extraña. “Aquí hay de todo, cada uno tiene su propia historia, lo importante es que no haga daño a nadie”, agrega.
En la calle se discute igual que en un bloque de vecinos, aquí nunca llegamos a las manos
Desde las asociaciones de vecinos observan el fenómeno con una preocupación notable. En la Asociación de Vecinos PAU 1-Juan Pablo II han convocado este viernes a los residentes para hablar, entre otras cosas, de “seguridad y asentamientos”, para pedir “más efectivos policiales, más equipamiento, más asentamientos y distribución de comida” y en el cartel del anuncio piden “defender el barrio por la seguridad, la convivencia y la calidad de vida”.

Tiendas de campaña en los alrededores de la Montaña del Huevo, en Alicante. / Jose Navarro
Su presidenta, Rosario Buyolo, cree que la situación “se está yendo de las manos”. Critica al Ayuntamiento de Alicante por “no haber hecho nada” pese a haber solicitado una “mesa de trabajo” para abordar la situación, y asegura que el viernes iniciarán, desde la entidad vecinal, una recogida de firmas para pedir más efectivos policiales.
Bastante tenemos con vivir en la calle como para que encima nos tiren piedras
La dirigente vecinal, eso sí, diferencia entre el vandalismo detectado en las calles, los robos y las personas que duermen en la calle. Estos últimos, según indica, necesitan instalaciones como “aseos portátiles, comedores o casetas” para que “no estén expuestos”. Se queja, en cambio, de las aglomeraciones generadas en los repartos de comida y de la suciedad depositada en el suelo tras la cena, y pide que se habiliten comedores sociales para llevar a cabo esta acción solidaria. “Cuando pedimos más policía nos dicen que no puede ser”, lamenta Buyolo, que alerta también que los vecinos tienden a “confundir los robos con las personas que duermen en la calle, como animales, sin ningún tipo de ayuda, y no se puede meter todo en el mismo saco”.
Hay personas que duermen en la calle, como animales, sin ningún tipo de ayuda
Una sensación similar transmite Miguel Ángel Gracia, presidente de la Asociación de Vecinos del PAU 2, que vincula la aglomeración de personas sin hogar en su zona debido a la cercanía de instalaciones solidarias como Cruz Roja o el Centro de Acogida e Inserción para Personas Sin Hogar, junto al barrio de San Agustín. El dirigente vecinal reconoce que “algunos residentes no quieren vivir cerca de esta gente porque les da sensación de inseguridad, pero las principales quejas son por la suciedad de las zonas en las que acampan, con acumulación de basuras e incluso incendios”.
Algunos residentes no quieren vivir cerca de esta gente porque les da sensación de inseguridad, pero las principales quejas son por la suciedad
Sin embargo, Gracia destaca que “la peligrosidad no viene de esta población, sino de jóvenes de la propia zona y de otras”, y recuerda que han solicitado al Ayuntamiento “una mesa del sinhogarismo” pero que la propuesta “no ha sido abordada”. Mientras tanto, el fenómeno, relacionado con la pobreza y con la exclusión social, crece al mismo ritmo que la preocupación.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un vuelo de Ryanair que partió de Manchester con destino Alicante se desvía a París por una emergencia
- Me siento extranjero en la ciudad en la que me he criado': el mensaje sobre el centro de Alicante que abre debate en redes
- Vuelve la alerta roja a Alicante: Sanidad pone hoy en riesgo alto a 23 municipios de la provincia
- La Justicia obliga al Ayuntamiento de Alicante a pagar más de 744.000 euros en intereses tras un aluvión de sentencias por el retraso en el pago de facturas
- Los patos dejarán de campar por la Universidad de Alicante
- Simulacro contra la venta ambulante en Alicante
- El alicantino que sufrió el ataque de un tiburón en Maldivas explica 'el día que desperté y descubrí que me faltaba una pierna
- Adif levanta una barrera en San Gabriel para cerrar las vías que han segado diez vidas este siglo
